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Condenado a seis años de prisión, el ex director general de Lafarge, Bruno Lafont, apela

Editar 5:15 pm: Lafarge

Duras sentencias este lunes para los ex directivos de la cementera francesa Lafarge. Estos últimos fueron declarados culpables por el tribunal de París de financiar el terrorismo en 2013 y 2014. Habían pagado a grupos yihadistas para mantener en funcionamiento una fábrica en plena guerra en Siria. El ex director ejecutivo de Lafarge, Bruno Lafont, fue condenado a seis años de prisión con encarcelamiento inmediato. Su abogada, Jacqueline Laffont, anunció que apelaría. También se ordenó el encarcelamiento inmediato del ex director general adjunto Christian Herrault, condenado a cinco años.

El tribunal también condenó a otros seis exfuncionarios a penas que oscilan entre 18 meses y siete años de prisión. El grupo está condenado a una multa máxima de 1.125 millones de euros. La empresa también debe pagar una multa aduanera de 4,57 millones de euros junto con cuatro ex directivos del grupo por incumplimiento de las sanciones financieras internacionales, otro delito en el centro del proceso.

El fabricante de cemento afirmó el lunes por la tarde que estaba “tomando nota” de la decisión y “está examinando actualmente el razonamiento del tribunal”, según un comunicado de prensa enviado a la AFP. En este caso, la empresa acordó en 2022 pagar una multa de 778 millones de dólares en Estados Unidos como parte de un acuerdo de declaración de culpabilidad.

“Cinismo asombroso”

El Pnat considera que Bruno Lafont “dio directrices claras” para mantener la actividad de la fábrica, “una elección puramente económica, sorprendente por su cinismo”. En este caso, en la encrucijada del mundo empresarial internacional, la geopolítica y las aguas turbulentas de la inteligencia, el caso Lafarge relata el compromiso de una empresa CAC40 para preservar sus intereses en una Siria en conflicto, que otras multinacionales habían abandonado.

La empresa, absorbida desde entonces por la empresa suiza Holcim, realizó pagos a tres organizaciones yihadistas, entre ellas Daesh, por valor de casi 5,6 millones de euros, determinó en su sentencia el tribunal penal. Subrayó que esto les permitió “preparar ataques terroristas”, en particular el de enero de 2015 en Francia.

“Extrema gravedad de los hechos”

La empresa estableció una “verdadera asociación comercial con el Estado Islámico”, afirmó la presidenta del tribunal, Isabelle Prévost-Desprez, señalando que la cantidad pagada a las organizaciones yihadistas, “nunca alcanzada”, contribuyó a la “extrema gravedad de los hechos”. Durante el juicio de noviembre-diciembre, la defensa intentó romper con la narrativa según la cual la fábrica de cemento de Jalabiya, una nueva inversión de 680 millones de euros, se mantuvo en funcionamiento por razones puramente financieras, en detrimento de la seguridad de sus miles de empleados.

Este sistema preveía el pago de dinero para, por un lado, financiar la adquisición de insumos destinados a la producción de cemento, como hidrocarburos o puzolanas, y, por otro, para garantizar “pagos de seguridad” y permitir el paso de empleados y mercancías del cemento a través de los bloqueos en la región. Si bien los acusados ​​afirmaron haber sido víctimas de “extorsión”, el término sorprendió a la presidenta del tribunal, Isabelle Prévost-Desprez, y varios mensajes internos de Lafarge se referían en cambio a “negociaciones” o “acuerdos”.

Las víctimas de las fiestas civiles del 13 de noviembre

“Existía la convicción de que (la guerra) no iba a durar. Si no entendemos eso, no entendemos ciertas decisiones que se tomaron”, explicó Bruno Pescheux, uno de los protagonistas del caso como director de la filial siria de Lafarge desde 2008 hasta el verano de 2014. “Todos nos decían que esta crisis sería breve, que veríamos la luz. Pero en realidad, la luz nunca llegó”, afirmó.

Lea los artículos del expediente Lafarge

A pesar de los millones pagados, la planta de cemento de Jalabiya fue finalmente evacuada por Lafarge a toda prisa y con total falta de preparación el 18 de septiembre de 2014 ante el avance de Daesh. Al día siguiente cayó en manos de los yihadistas. Una particularidad de este caso es que las víctimas del 13 de noviembre se han convertido en partes civiles, viendo en este asunto uno de los “engranajes” de los atentados que ensangrentaron a Francia en los años siguientes.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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