Una gota que brota cada siete a trece años… ¿Cuál es la experiencia más antigua del mundo?

Los científicos esperan el destino de una gota. Este escenario es el del experimento de la caída del tono, lanzado hace casi un siglo. Considerado el experimento en curso más antiguo del mundo –como atestigua el Libro Guinness de los Récords–, su principio es sencillo: consiste en esperar años hasta que una gota de brea, un líquido extremadamente viscoso que fluye muy lentamente, caiga en un recipiente y deje paso al siguiente.
El experimento, a primera vista anecdótico, tiene como objetivo “demostrar la fluidez y la elevada viscosidad de la brea, un derivado del alquitrán, el fluido más espeso conocido en el mundo”, explica la Universidad de Queensland, en Australia, donde se expone el dispositivo. Fue iniciado en 1927 por Thomas Parnell, el primer profesor de física de la institución, que quería ilustrar “que los materiales cotidianos pueden exhibir propiedades bastante sorprendentes”.
Una gota cada siete a trece años
De hecho, es el material estudiado el que confiere todo el encanto y el “truco” de este experimento: la brea, además de ser 100 mil millones de veces más viscosa que el agua, parece sólida y se puede romper fácilmente con un martillo a temperatura ambiente, cuando en realidad es fluida. Para montar el dispositivo en 1927, Thomas Parnell tuvo que calentar el material para poder verterlo en un embudo cerrado, donde lo dejó enfriar durante tres años antes de dejarlo fluir.
Y realmente no hace falta tener prisa para realizar este experimento: cada gota tarda de siete a trece años en fluir y caer. Sólo nueve se han soltado en casi un siglo. La última, del 24 de abril de 2014, todas las miradas están puestas en la décima gota, suspendida desde hace doce años, que podría caer en cualquier momento.
Si el caudal de tono varía, es porque el experimento no se mantiene en un ambiente controlado. Por lo tanto, está sujeto a cambios estacionales de temperatura del edificio al que está expuesto, que afectan muy ligeramente su viscosidad. Los científicos, en cambio, se sorprendieron por un fenómeno que observaron recientemente: la brea tarda más en fluir desde la octava gota, que cayó en doce años, frente a los siete o nueve años de las anteriores.
Una experiencia llena de aventuras
Se han planteado varias hipótesis para intentar explicar esta desaceleración. El primero está relacionado con la presión del material en el embudo, que disminuye a medida que fluye el líquido. La segunda es mucho más práctica: el edificio que alberga el experimento fue renovado en los años 80 y se instaló aire acondicionado que enfrió el líquido y lo hizo más viscoso.
Los científicos esperaban que la novena gota les diera respuestas, pero no cayó de la manera “convencional” y golpeó la cola de la octava gota que cayó dentro del contenedor, cambiando su dinámica y provocando que aterrizara suavemente. El siguiente vídeo muestra en time-lapse, a lo largo de dos años, la caída bastante especial de esta última gota.
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La maldición de los supervisores de gota.
El colmo de esta experiencia especialmente larga y contemplativa: nadie ha visto nunca caer una gota “de verdad”. Los supervisores del dispositivo, Thomas Parnell, John Mainstone –que sin embargo supervisó el experimento durante cincuenta y dos años– y el actual, Andrew White, se perdieron la caída de las diferentes gotas de brea. Sólo pudieron comprobar, a posteriori, que la gota se había perdido de vista.
Otro giro del destino perpetuó la “maldición” en el año 2000. Mientras se había instalado una cámara para presenciar la caída de la octava gota, un corte de energía “desgraciadamente oportuno” afectó al edificio donde se encuentra el campo, informa la universidad australiana. Privando así, una vez más, a los científicos de la visión del momento tan esperado.
Hoy en día, la experiencia es visible desde todo el mundo gracias a una cámara que transmite un video en vivo, accesible aquí. Según la Universidad de Queensland, más de 35.000 personas de 160 países se han inscrito para ver en directo el décimo lanzamiento. Un hobby que tiene un futuro brillante por delante: ¡hay campo suficiente para que la experiencia dure otros cien años!


