Cómo una gallina y un semidiós le roban el show a Moana

En 2016 salió Vaiana, la leyenda del fin del mundo firmado por dos genios de la animación John Muskers y Ron Clemens a quienes ya les debemos grandes momentos como, disculpen, aladino, La Sirenita Y La princesa y el sapo. Una adolescente polinesia fue elegida por el océano para desafiar las olas y salvar a su pueblo de la hambruna enfrentándose a un semidiós megalómano. ¿Su objetivo? Oblígalo a devolver una piedra a una diosa de la naturaleza que no está nada contenta de que se la haya robado.
Diez años más tarde, Vaiana regresa en acción real bajo la dirección de Thomas Kail, quien confió el papel principal a la dinámica Catherine Laga’aia. Dwayne Johnson, que dio voz a Maui, la divinidad caprichosa, en inglés, retoma su papel con carne dorada y músculos tatuados. Una vez que hemos visto la inutilidad de rehacer casi plano a plano lo que ya se había hecho muy bien en animación, el conjunto corresponde a lo que podemos esperar: un producto propio que no imaginamos motivado precisamente por la filantropía, ni por el arte cinematográfico.
Un dúo ganador
La principal baza del conjunto es Dwayne Johnson, a quien se le brinda una gran oportunidad de retozar y que está encantado de hacerlo hasta el punto de aplastar a su joven y sonriente compañero. El pobre tiene una voz de oro pero es imposible hacerle frente a la “Roca” cuando ésta se desata y ahí está. Líneas asesinas, humor (suave) escatológico y miradas asesinas están en el menú del actor que usa y abusa de su capital simpatía. Él es el único que se beneficia de estar en la pantalla, aunque sólo sea porque es uno de los pocos héroes que no se recrea en imágenes generadas por computadora.
Heihei no tuvo tanta suerte. Los amantes de la película de 2016 no pueden haber olvidado al pollo más tonto de la galaxia. Esta criatura con su estupidez catastrófica cae literalmente en todas las trampas y se traga piedras demasiado grandes para él como si fueran caramelos. La amamos como complemento de una heroína ingeniosa, incluso si su versión 2.0 no tiene mucho éxito.
La superioridad de la animación.
Ésta es la paradoja de esta nueva Vaiana. Lo que sucede en la animación es mucho menos divertido y natural cuando intentas hacerlo realista. Y esto también se aplica a este pájaro torpe que sigue siendo lindo pero pierde algunas de sus expresiones en compañía.
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Después aladino, Blanco como la nieve, El Rey León, La Sirenita, La Bella y la Bestia Y lilo y puntada, Disney vuelve a jugar al póquer Vaiana, la leyenda del fin del mundo. Ha habido fracasos y éxitos en las adaptaciones de acción real, pero tenemos bastante confianza en este proyecto. La belleza de los paisajes y la intrepidez de Vaiana siguen ahí, así como las canciones eternas. Dwayne Johnson y HeiHei hacen el resto. Pero no deja de ser divertido pensar que las partes más divertidas de la película son las animaciones de los tatuajes de Maui supervisadas por el genio Eric Goldberg. ¡Ahuyenta la animación y vuelve al galope!


