Salud

El diagnóstico temprano del cáncer no siempre es sencillo; entender con el Dr. Kalil

Los antecedentes familiares y el carácter silencioso del cáncer se encuentran entre los principales factores que dificultan el diagnóstico precoz de la enfermedad. Los expertos advierten que cuanto mayor es el número de familiares afectados por un determinado tipo de cáncer, mayor es el riesgo individual y más necesarios son los exámenes de detección.

En un debate en el programa Sinais Vitais de CNN, la oncóloga clínica del Icesp, María Ignez Braghiroli, destacó la relevancia de los antecedentes familiares, especialmente en el caso del cáncer de páncreas. “Cuanto mayor sea el número de miembros de la familia que tengan cáncer de páncreas, mayor será el riesgo”, afirmó.

Explicó que, al no ser un tumor tan común como los de intestino, mama o pulmón, las recomendaciones específicas de detección son más difíciles de establecer, pero la correlación con los antecedentes familiares aumenta los riesgos.

Enfermedad silenciosa y de larga duración.

A continuación, Paulo Hoff, profesor de Oncología de la FMUSP, explicó que el cáncer, en general, es una enfermedad que ya ha evolucionado considerablemente cuando se detecta. “Un tumor de un centímetro ya tiene mil millones de células”, afirmó.

Según él, el proceso que va desde transformar una célula normal en cancerosa hasta identificar el tumor puede tardar de uno a quince años, dependiendo del tipo. “Cuando detectamos el tumor ya es muy viable. Ésa es una de las dificultades”, añade, explicando que la gran variedad de subtipos celulares presentes en un tumor ya desarrollado complica el tratamiento.

María Ignez reforzó que el tiempo para el diagnóstico está directamente relacionado con el estadio de la enfermedad. Cuando el tratamiento se produce en una fase localizada, las posibilidades de curación son mayores y la necesidad de intervenciones complementarias es menor. En estadios avanzados, la cirugía muchas veces ya no es la primera opción, dando paso a tratamientos sistémicos, como la quimioterapia y la radioterapia, que pueden volverse crónicos.

Prevención y detección como formas de reducir la mortalidad

Paulo Hoff citó datos de Estados Unidos para ilustrar el impacto de la prevención. Según sus palabras, desde 1990 la mortalidad por cáncer en el país ha disminuido constantemente un 2% anual, a pesar del aumento de la incidencia, que hoy supera los 2 millones de casos al año. “Lo que más ayudó a la caída de la mortalidad es que los estadounidenses invirtieron mucho en prevención y detección”, dijo.

Destacó que, mientras en Estados Unidos una persona diagnosticada con cáncer tiene un 70% de posibilidades de curarse, en Brasil esa tasa es de aproximadamente el 60%, y que esa diferencia se puede reducir con medidas accesibles.

Entre los cambios culturales necesarios en Brasil, Paulo Hoff destacó la práctica de ejercicio físico, la mejora de la alimentación -con más frutas y verduras y un menor consumo de alimentos ultraprocesados-, la vacunación y, sobre todo, la disposición a buscar diagnóstico sin miedo.

“Aún se ven pacientes que sospechaban que tenían algo hace un año, pero tenían miedo de visitar al médico. Si se trata de cáncer, cuanto antes se diagnostique, mayores serán las posibilidades de curación”, advirtió Hoff.

María Ignez reforzó que muchas acciones preventivas están al alcance de todos en la vida cotidiana. “A veces buscamos alternativas milagrosas, pero mucho de lo que podemos hacer está en nuestra vida diaria, en nuestras pequeñas actitudes”, dijo, citando los cambios en los hábitos de actividad física, la dieta y la búsqueda de seguimiento como medidas de tremendo impacto.

Maximiliano Pascual

Maximiliano Pascual es redactor del equipo editorial, enfocado en la cobertura diaria y la elaboración de contenidos informativos. Su estilo se caracteriza por la claridad y el orden en la presentación de los hechos, con especial atención a las fuentes y al contexto necesario para una comprensión completa de cada tema.

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