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Crece consumo de alimentos ultraprocesados ​​entre los tradicionales

El consumo de alimentos ultraprocesados ​​ha aumentado consistentemente entre los pueblos y comunidades tradicionales de Brasil, mientras que alimentos históricamente presentes en la dieta de estas poblaciones, como frutas y frijoles, han perdido espacio.

La conclusión surge de un estudio que investigó el consumo de alimentos ultraprocesados ​​por parte de 21 personas de comunidades tradicionales, incluidos quilombolas, ribereños, agroextractivistas, terreiros, gitanos, pescadores artesanales, caiçaras y pueblos indígenas no aldeanos.

La investigación fue realizada por la profesora y nutricionista Greyceanne Dutra Brito, doctoranda en Salud Pública de la Universidad Federal de Ceará (UFCE), con base en datos de 2015 a 2022 del Sistema de Vigilancia Alimentaria y Nutricional (SISVAN), del Ministerio de Salud.

Aunque los resultados varían entre los grupos analizados, los investigadores consideran que el escenario general es desfavorable. La mayoría de los grupos encuestados están ubicados en territorios rurales y cultivan sus alimentos a través de la agricultura familiar.

Entre los niños de dos a cuatro años, el consumo de hamburguesas y embutidos creció un 3,87% en el periodo 2015-2022. Entre los niños de cinco a nueve años, el consumo aumentó un 5,59%.

Entre las adolescentes embarazadas, hubo una caída en el consumo de alimentos saludables y no saludables. Entre las personas sanas, hubo una disminución en el consumo de frijoles del 3,65% anual y de fruta fresca del 2,9% anual.

“Y, entre los alimentos no saludables, observamos una reducción en el consumo de alimentos ultraprocesados ​​del 1,18%, de las bebidas azucaradas del 3,22% y de las galletas, dulces o golosinas rellenas, del 3,31% anual”, explica.

Entre las mujeres embarazadas adultas se observó una reducción del consumo de fruta fresca del 2,11% anual. Por otro lado, se produjo un pequeño aumento en el consumo de hortalizas del 0,71%. “Pero al menos hubo este aumento”.

Entre los adultos se observó un aumento en el consumo de hamburguesas y embutidos del 4,7% anual, aunque el incremento de verduras y legumbres aumentó un 3,3% anual. La misma tendencia se produjo entre los mayores, con un aumento del 5,84% anual en hamburguesas y embutidos y un 1,78% en el consumo de verduras.

Durante el periodo analizado, los investigadores pudieron observar que el acceso de estas poblaciones a los alimentos ultraprocesados ​​se ve muy facilitado, en parte por la cuestión de la movilidad. Greyceanne destacó que, además, hay factores socioeconómicos vinculados, por el bajo coste de estos alimentos, pero también por el atractivo publicitario y, también, por el uso de aplicaciones de ‘delivery’.

“De todos modos, todo este fuerte acceso publicitario puede llegar también a estos territorios”, afirma.

La dieta empeora

Según el nutricionista y docente de la UECE, el consumo frecuente de alimentos ultraprocesados ​​puede provocar deficiencias nutricionales como falta de hierro, fibra, vitaminas y minerales, además de asociarse con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas no transmisibles, como diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares, además del surgimiento de obesidad.

El estudio se considera pionero en evaluar la tendencia temporal de los marcadores de consumo de alimentos de los pueblos y comunidades tradicionales de todo el país. En evaluación de Greyceanne Dutra Brito, los hallazgos contribuyen al avance de la literatura científica y pueden apoyar el fortalecimiento de políticas públicas orientadas a promover una alimentación saludable y sostenible.

Entre las posibles medidas, la nutricionista destacó la regulación de la venta de alimentos ultraprocesados ​​y el desarrollo de estrategias de educación alimentaria y nutricional dirigidas a estas poblaciones investigadas.

Territorios

Asegurar el consumo de alimentos saludables para estas poblaciones que fueron objeto de la investigación está vinculado a garantizar los territorios, explica la nutricionista.

“Tener el cultivo de tus propios alimentos sería una de las primeras cosas en las que se trabajaría. Porque, a partir del momento en que los alimentos ultraprocesados ​​forman parte del cotidiano de estas poblaciones, tienen, de alguna manera, un acceso más fácil a estos territorios, que en su mayoría son rurales. Entonces, si estos alimentos salen de la ciudad y van al campo, es porque ese comercio ya existe”, dice.

Greyceanne consideró que si el consumo de alimentos ultraprocesados ​​está aumentando con el tiempo, significa que estas poblaciones llevan más tiempo sufriendo la falta de este territorio y esto termina perjudicando también a los profesionales de la salud que trabajan en las regiones.

Del estudio participaron investigadores de la Universidad de Fortaleza (Unifor), UECE, Universidad de São Paulo (UDP), Fiocruz-CE y la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG). Los investigadores recibieron financiamiento del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq), del Ministerio de Salud y de la Fundación Ceará de Apoyo al Desarrollo Científico y Tecnológico (Funcap). (Alana Gandra)

El estudio, de alcance nacional, será hecho público oficialmente el día 11, con su publicación en la Revista Ciência & Saúde Coletiva.

Jorge Santoro

Jorge Santoro lidera el equipo editorial con formación en comunicación obtenida en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Se caracteriza por un criterio propio, atención al detalle y una mirada crítica que aporta profundidad y coherencia a cada contenido publicado.

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