CNDH expresa preocupación por vendedores ambulantes tras Programa Tolerancia Cero

El Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH) publicó este viernes (24) una nota pública en la que expresa “profunda preocupación” por la implementación del Programa Tolerancia Cero, ejecutado por la ciudad de Río de Janeiro.
La CNDH considera que la iniciativa adoptada para intensificar la planificación del frente marítimo incluye medidas dirigidas a vendedores ambulantes que han provocado violaciones a los derechos humanos.
En el documento, el concejo declara respaldo a las medidas solicitadas por el Ministerio Público Federal (MPF) y defiende la suspensión inmediata de los efectos del Decreto Municipal nº 58.256/2026, que estableció el programa, en lo que respecta a la acción contra los vendedores ambulantes.
Según la CNDH, combatir el crimen organizado es una obligación del Estado, pero no puede resultar en la estigmatización de una categoría profesional.
Para el organismo, la adopción de políticas exclusivamente represivas y el uso de la expresión “tolerancia cero” señalan una lógica de exclusión social de poblaciones vulnerables de los espacios públicos de la ciudad..
La nota sigue los argumentos del MPF, que sostiene que las playas marítimas son bienes de la Unión. Ante esto, la CNDH afirma que la intervención promovida por el municipio en las costas de Leme, Copacabana, Ipanema y Leblon se produjo sin el previo cumplimiento del Plazo de Adhesión a la Gestión de Playas (TAGP) y sin la elaboración de un Plan de Gestión Integrada (PGI), instrumentos previstos para la gestión compartida de estos espacios.
La CNDH también considera que el trabajo de vendedor ambulante es una actividad profesional reconocida por la ley y representa la principal fuente de ingresos de miles de familias. Según el consejo, la actual política de inspección dificulta el ejercicio de la actividad sin presentar mecanismos efectivos de regularización, comprometiendo el derecho constitucional al libre ejercicio del trabajo y el llamado mínimo existencial.
Otro punto destacado se refiere a las denuncias de violencia durante los operativos de inspección. El documento menciona informes presentados por movimientos sociales, incluido el Movimiento Unido de Camelôs (Muca), sobre ataques contra vendedores ambulantes, incluido el uso de gas pimienta contra mujeres y niños migrantes.
Para el colegiado, de confirmarse, los incidentes constituyen graves violaciones a los derechos humanos y refuerzan la necesidad de protocolos estrictos para evitar el uso desproporcionado de la fuerza por parte de agentes públicos.
Vendedores ambulantes protestan contra el decreto del ayuntamiento de Río de Janeiro que restringe el comercio ambulante en la ciudad. Foto: – Tomaz Silva/
En la nota, El organismo también sostiene que los impactos de la política recaen principalmente en personas negras, pardas, migrantes y refugiadas, grupos que encuentran en el comercio informal una alternativa para generar ingresos ante las dificultades para ingresar al mercado laboral formal.. El consejo afirma que la ausencia de políticas específicas para estos segmentos ignora los compromisos asumidos por Brasil en tratados internacionales para proteger a refugiados y migrantes.
La CNDH también critica la falta de participación social en la formulación de medidas para el frente marítimo de Río. Según el documento, la gestión de estos espacios debe cumplir con los lineamientos del Proyecto Orla, una política federal que prevé una planificación participativa con la participación de organismos públicos, la sociedad civil y los trabajadores.
El colegiado defiende la creación de una mesa de diálogo permanente para construir un plan urbanístico inclusivo y participativo, así como la adopción de protocolos específicos para prevenir el uso excesivo de la fuerza durante las actuaciones de inspección.
Ayuntamiento afirma combatir el crimen organizado
El Programa Tolerancia Cero comenzó la mañana del 16 de julio, con la incautación de bienes y la revuelta de vendedores ambulantes, que realizaron una manifestación en el malecón de Copacabana, que se extendía hasta Leme, frente al Palacio de Copacabana.
Según el ayuntamiento, el objetivo de la operación es combatir la explotación ilegal del espacio público por parte del crimen organizado..
“Vender productos de procedencia ilícita o alquilar equipos de origen delictivo es un delito. El mensaje es que, a partir de la fecha en que se inicie este operativo, estas personas no buscan ocupar estos espacios ilegalmente, porque la tolerancia será cero. Cuando no tienes legalización no se puede realizar ninguna actividad económica en el espacio público”, afirmó el intendente Eduardo Cavaliere.
Según la municipalidad, la estructura irregular reúne alrededor de 1.000 vendedores ambulantes y genera aproximadamente 100 millones de reales al año sólo a través del alquiler clandestino de puntos, almacenes y equipamientos.
La administración municipal afirma que el enfrentamiento tiene como objetivo desmantelar las estructuras que sustentan la explotación irregular del espacio público e interrumpir fuentes de financiamiento y cadenas logísticas asociadas al crimen organizado.


