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La vuelta al alquiler de coladores térmicos, ¿una curita a la escasez de vivienda?

Volver a poner la vivienda en el mercado, aunque eso signifique revisar sus estándares. Ésta es la delicada ecuación que el gobierno intenta resolver con su proyecto de ley de “vivienda”, anunciado el jueves pasado. Entre las medidas presentadas, una de ellas provocó especialmente una reacción: permitir nuevamente el alquiler de “tamices térmicos” –alojamientos clasificados F y G en el diagnóstico de rendimiento energético (DPE)– en condiciones.

Desde el 1 de enero de 2025, se prohíbe el alquiler de alojamientos con clasificación G. Los clasificados F les seguirían en 2028. Pero ante el empeoramiento de la crisis inmobiliaria, el ejecutivo propone revisar su copia. A partir de ahora, los propietarios podrán volver a alquilar estas propiedades si se comprometen contractualmente a realizar obras de renovación energética en un plazo de tres a cinco años.

Uno de cada cinco hogares parisinos es considerado un tamiz térmico

“Hoy en día, hay una verdadera escasez de propiedades en alquiler. El mercado está tenso y no es muy favorable a los inversores: tarifas altas, controles de alquileres, estándares energéticos, etc. Por lo tanto, algunos propietarios deciden vender, otros no vuelven a alquilar”, explica Yann, agente inmobiliario en París. “Desde 2021, el número de inmuebles en alquiler se divide por 2,5”, asegura David Benbassat, presidente de la plataforma Bien’ici.

En París, las viviendas clasificadas F y G representan el 18% del parque inmobiliario, según las estadísticas del observatorio Ademe DPE. El resultado: anuncios raros, colas interminables para las visitas y criterios de selección cada vez más estrictos. “Hoy en día, a veces pedimos más información a un inquilino que a un comprador”, afirma Nicolas Jeffs, un agente inmobiliario muy presente en las redes sociales. Para él, el problema es todo el sistema DPE. Denuncia, por ejemplo, un efecto umbral: una variación de unos pocos euros en la factura de la luz desplazará el apartamento a una categoría inferior y le hará perder valor.

Más una venda que una cura milagrosa

En este contexto, la vuelta a la circulación de las viviendas de alto consumo energético “restablecerá la fluidez y el suministro, sin negar la ambición ecológica”, considera David Benbassat. Lo mismo ocurre con Zahir Keenoo, presidente de Foncia ADB, que acoge con satisfacción el “progreso realista”, especialmente en el caso de las copropiedades, donde las obras de renovación a menudo requieren decisiones colectivas.

¿Cómo simplificar la carrera de obstáculos para los inquilinos? “Los propietarios tendrán más tiempo para hacer el trabajo y los inquilinos podrán acceder a un mercado mucho más amplio”, señala Nicolas Jeffs. Pero los expertos advierten contra la tentación de ver esta medida como una solución milagrosa: la tensión es tal, especialmente en las zonas urbanas, que el mercado podría seguir congestionado a pesar de la vuelta de los filtros térmicos al mercado.

La medida suscita reservas entre las asociaciones. La Fundación para la Vivienda de los Desfavorecidos acepta la idea de fijar un plazo, pero pone una condición: garantizar que las obras se lleven a cabo. Teme un simple aplazamiento de las obligaciones, sin mejoras concretas para los inquilinos. Finalmente, queda la incógnita política. El texto deberá presentarse en las próximas semanas y se espera que se adopte antes del verano. Pero para 2027, un cambio político podría reorganizar las cartas. “No estoy seguro de que esta ley siga siendo una prioridad”, advierte Nicolas Jeffs.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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