¿Y si el secreto para evitar discusiones en vacaciones comenzara… en el aeropuerto?

Con los auriculares puestos, escuchas música que ya te lleva de vacaciones. Se factura tu maleta, paseas por los pasillos del duty free preguntándote si realmente es más barata que en la tienda. Incluso piensas en darte un último capricho antes del despegue.
Entonces, de repente, te pasa una duda: ¿has olvidado algo? ¿Tu pasaporte? No, cabe perfectamente en el bolsillo delantero de tu bolso. Lo que realmente te falta es tu otra mitad. Desde su llegada al aeropuerto, cada uno ha vivido su viaje por su cuenta, como dos completos desconocidos. Este fenómeno ahora tiene nombre: “divorcio aeroportuario”.
Pero ¿cuál es esta tendencia?
No, las parejas no firman papeles de divorcio en el aeropuerto… “El divorcio en el aeropuerto consiste en separarse al llegar a la terminal, gestionar el resto de los acontecimientos a su manera y luego encontrarse en la puerta de embarque, fresco como rosas, sin haber presenciado lo peor del otro”, tal y como explica el guardián. Esta tendencia nació de una observación compartida por muchas parejas: no todos viajamos de la misma manera. A algunos les gusta anticiparse a todo, otros prefieren improvisar. Algunos se estresan ante la idea de perder su vuelo, mientras que otros viven el paso por el aeropuerto con mucha más relajación. Como resultado, estas diferencias operativas pueden convertirse rápidamente en una fuente de conflicto.
El periodista británico Huw Oliver, uno de los primeros en popularizar el término en una columna para el tiempos del domingo, Cuenta, por ejemplo, que en el aeropuerto él y su mujer se vuelven casi irreconocibles. Él adopta un comportamiento muy ansioso y organizado, mientras ella permanece perfectamente relajada. Seguir su propio camino les permitiría limitar las fricciones incluso antes del inicio de las vacaciones.
Una forma de limitar el contagio del estrés
“Si hay una cola larga, se pone furioso y desesperado, aunque, evidentemente, a petición suya, llegamos al aeropuerto 72 horas antes de la salida. Patea con impaciencia, suspira y gruñe. No puedo distraerlo ni hacer que hable de otra cosa. No hay nada más. Sólo el aeropuerto”, explica Polly Hudson en su artículo para el guardián.
Porque detrás de este nombre deliberadamente provocativo se esconde un mecanismo psicológico muy real. En un análisis publicado por Forbesel psicólogo Mark Travers explica que el estrés es contagioso. Cuando nos enfrentamos a una situación que nos provoca ansiedad, como un control de seguridad interminable o un cambio de puerta de embarque, la ansiedad de una persona puede influir rápidamente en el estado de ánimo de su pareja. Una separación temporal permitiría entonces a cada uno regular sus emociones a su manera, sin sufrir las del otro.
Una solución que no conviene a todos
Sin embargo, el “divorcio en el aeropuerto” no es una receta milagrosa. Según la aplicación de viajes Faye, el 26% son fans y ya practican esta técnica, mientras que el 18% se niega rotundamente y dice que le encanta viajar con su pareja (el 41% dice que no le gusta el concepto). los medios Viaje negro Recuerda que funciona especialmente entre parejas que se comunican bien y que ya conocen los hábitos del otro.
Por el contrario, determinadas situaciones hacen que esta estrategia sea mucho menos adecuada. Este es especialmente el caso cuando se viaja con niños pequeños, cuando uno de los viajeros necesita asistencia especial o cuando los documentos de viaje los gestiona una sola persona. En estos casos, permanecer juntos suele resultar más sencillo y tranquilizador.
“Divorcio en el aeropuerto”, “Divorcio del sueño”: ¿nuevas formas de vivir nuestras relaciones?
El divorcio en el aeropuerto es, en última instancia, solo el último ejemplo de una serie de tendencias que desafían la idea de que una pareja debe hacer todo junta. Después del “divorcio del sueño”, que consiste en dormir en camas o habitaciones separadas para mejorar la calidad del sueño, esta nueva práctica defiende una idea similar: tomar un poco de distancia en determinados momentos podría permitirnos en ocasiones disfrutar mejor del tiempo que pasamos juntos.
Esta técnica te hace sonreír. Sin embargo, a veces unos pocos metros de distancia entre las puertas de embarque son suficientes para encontrarse mejor unos minutos después en los asientos 34A y 34B.

