Brasil pierde R$ 47 mil millones al apostar por el petróleo en Foz do Amazonas

Al optar por la exploración petrolera en Foz do Amazonas, Brasil podría renunciar a 47 mil millones de reales en ingresos y beneficios que podrían generarse eligiendo energías renovables y biocombustibles, según un estudio inédito de WWF Brasil, presentado este jueves (23).
El valor suma las pérdidas de R$ 22,2 mil millones estimadas para la inversión en combustibles fósiles en el Margen Ecuatorial, a los R$ 24,8 mil millones que el país ya no ganaría por la ausencia de inversiones en la red de electrificación.
Pérdidas y ganancias
Para comprender lo que el país puede ganar y perder al invertir en una nueva frontera petrolera en un contexto de transición energética acelerada y riesgos crecientes, el estudio impulsado por WWF-Brasil utilizó como metodología el Análisis Costo-Beneficio Socioeconómico (ACB). Es la misma medida recomendada por el Tribunal Federal de Cuentas para evaluar grandes inversiones públicas.
Según Daniel Thá, consultor de WWF-Brasil, se trata de un método muy sistemático y comparativo con criterios objetivos, basados en evidencia, transparente y comparable, desde una perspectiva de largo plazo.
“Es un análisis que no se centra en el beneficio del inversor privado ni en el impuesto que recauda el gobierno. Se basa en el retorno para todos los actores de la sociedad, incluidos el gobierno, las empresas y las familias”, explica.
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Cuenca de Foz del Amazonas
El estudio partió de un escenario de desempeño productivo de la cuenca de Foz do Amazonas, en un período de 40 añosconsiderando los primeros diez años necesarios de exploración para identificar y probar el petróleo, además de desarrollar el nuevo frente de extracción del recurso.
Durante los siguientes 30 años, con el inicio de la operación, se realizaron inversiones compatibles con el mercado y el precio del petróleo en el largo plazo, a partir de 2036, cuando los barriles estarían disponibles en el mercado. La reserva considerada sería de 900 millones de barriles de petróleo, con capacidad para explorar 120 mil barriles diarios a partir de 20 pozos exploratorios.
Desde un punto de vista exclusivamente financiero, descontando los costos operativos, las empresas obtendrían ganancias, a partir de un precio de venta de 39 dólares por barril. Actualmente, el barril de petróleo ronda los 100 dólares.
Según Daniel Thá, el beneficio sería más o menos ventajoso dependiendo de las acciones climáticas adoptadas por el país. “Las compañías petroleras dependen mucho de un mundo sin suficiente acción climática para obtener ganancias”, dice.
Efectos
El cálculo también incluye el costo social del modelo adoptado en Foz do Amazonas, con las emisiones de gases de efecto invernadero como principal efecto colateral, según criterios de la Agencia Internacional de Energía.
“A partir del diseño de este modelo representativo, pudimos estimar emisiones de 446 millones de toneladas de CO₂ equivalente, la mayor parte de las cuales ocurrieron durante la fase de consumo de combustible”, explica la consultora de WWF-Brasil.
La cantidad de emisiones, sólo considerando El costo social del carbono puede oscilar entre R$ 21 y R$ 42 mil millones en pérdidas causadas a la población.
En la práctica, al considerar pérdidas de este tipo, los investigadores llegaron a la conclusión de que el saldo neto del nuevo frente petrolero de Foz do Amazonas generaría una pérdida de R$ 22,2 mil millones en 40 años.
“La suma de estas externalidades significa que la suma de los costos de exploración y producción más las externalidades no son superadas por el volumen de beneficios que se generan”, explica Daniel Thá.
Escenarios
Utilizando este modelo, se comparó la ruta del petróleo con otros dos sistemas con los mismos parámetros de inversión, cantidad de energía entregada, volumen de combustible y riesgo de mercado durante los mismos 40 años.
El estudio adopta la premisa de que la demanda social es de energía y no de petróleo en sí. Para permitir la comparación entre diferentes fuentes, la producción media anual de petróleo se convirtió a una unidad de medida equivalente, totalizando 48,63 TWh/año. Esta métrica sirve como base para evaluar si alternativas, como la electrificación, pueden brindar el mismo servicio energético con costos e impactos reducidos.
Para el escenario de electrificación se consideró un 50% de eólica terrestre, un 42% de solar fotovoltaica, un 4% de biomasa -bagazo de caña- y un 4% de biogás previstos en el último Plan Decenal de Expansión Energética.
“Descubrimos que esta ruta de electrificación, que es inmediata y no necesita esperar diez años de exploración de la ruta del petróleo, traería un retorno positivo a la sociedad, es decir, más beneficios que costos y externalidades, de casi R$ 25 mil millones”, dice Daniel Thá.
Para el tercer escenario que trabaja con biocombustibles, se comparó la gasolina con el etanol, el diésel con el biodiesel, el combustible de aviación con el SAF (acrónimo en inglés de combustible de aviación sostenible) y el gas de petróleo con el biometano.
A pesar de tener costos más altos en comparación con el petróleo, el daño por externalidades (efectos secundarios) fue menor, explican los científicos. Esto hace que la suma de este escenario alcance un coste 29,3 mil millones menor que el de la ruta de los combustibles fósiles.
Petrobras
El Margen Ecuatorial, especialmente la cuenca de Foz do Amazonas, es la nueva frontera para la exploración de petróleo y gas en Brasil, con un potencial estimado de 30 mil millones de barriles de petróleo. Ubicada entre Amapá y Pará, la región es sensible, con vasta biodiversidad, cercana a importantes ríos y bosques. Al mismo tiempo, el área se considera crucial para reemplazar el presal post-2030.
En la evaluación de Petrobras, la producción de petróleo en la Margen Ecuatorial es una decisión estratégica para que el país no tenga que importar petróleo dentro de diez años.
El gobierno brasileño también defiende que los recursos fósiles financien la transición energética del país.
