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¿Tiene realmente Rusia un ejército inagotable de drones?

Viendo la cantidad de drones que Rusia envía casi todos los días a Ucrania, uno se pregunta hasta qué punto son inagotables sus recursos en este ámbito. Sólo en la noche del miércoles al jueves, la Fuerza Aérea de Ucrania informó de dos oleadas de ataques combinados en suelo ucraniano utilizando 659 vehículos no tripulados Shahed-136, 19 misiles y 25 cohetes. El pasado mes de marzo, Rusia lanzó una media de 208 drones al día hacia Ucrania.

Desde principios de 2026, los ucranianos han visto estrellarse en su territorio 15.963 drones rusos del tipo Geran-2, la versión fabricada en Moscú del modelo iraní Shahed-136. Según el Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional (ISIS), en los últimos quince meses nada menos que 70.501 dispositivos de este tipo han despegado de Rusia para intentar alcanzar objetivos en Ucrania. Y estas asombrosas cifras ni siquiera tienen en cuenta los otros vehículos no tripulados desplegados por el ejército de Putin, como los modelos Gerbera o Itlamas.

Industrialización a gran escala

Los Geran-2 son, por tanto, básicamente drones iraníes, que ahora se fabrican bajo licencia directamente en Rusia. “Es bastante fácil explicar que Rusia tenga tantos drones porque ha industrializado su fabricación a gran escala”, explica a 20 minutos Xavier Tytelman, consultor aeronáutico y de defensa y especialista en la guerra de Ucrania. Para ello, se creó un gigantesco complejo industrial en la zona económica especial de Yelábuga en Tartaristán, república de la Federación Rusa.

Según el Centro de Estrategia y Estudios Internacionales (CSIS), el análisis de imágenes de satélite “muestra una expansión continua de la infraestructura en la fábrica de drones de Yelabuga hasta principios de 2026”. El especialista en aeronáutica calcula que “alrededor de 200 drones tipo Geran-1 y Geran-2 salen cada día de esta fábrica”. Una fábrica que ya no es un secreto: la televisión militar rusa Zvezda le dedicó, en julio de 2025, un reportaje en vídeo que muestra la producción en masa de estas máquinas.

En sí mismo, el diseño del Geran-2 no es una locura de ingeniería. Según el sitio web Phenomenal World, el ala del dron es un ala delta de 3,50 m de largo y 2,50 m de ancho fabricada en fibra de vidrio. El Geran-2 está propulsado por un motor térmico de 50 CV equipado con una hélice que se asemeja al motor de una motocicleta. En cuanto a la electrónica, las primeras versiones eran lo más sencillas posible, con piloto automático, GPS y módulo de datos. La ventaja es que este aparato volaba a casi 200 km/h y podía transportar una carga militar de 40 kg a lo largo de 2.000 km. En cuanto a costes de fabricación, las cifras disponibles oscilan entre los 7.000 y los 50.000 dólares por unidad dependiendo del equipo, aunque con un precio más recurrente de 35.000 dólares. O alrededor de 2.500 millones de dólares del Shahed-136 enviados a Ucrania desde enero de 2025.

Económicamente rentable, de momento

Pero el índice de interceptación de estos drones por parte de los ucranianos es particularmente alto. “Con interceptores tipo Sting a 2.000 euros cada uno, el ejército ucraniano consigue detener más del 90% de los Shahed-136 enviados por Rusia”, asegura Xavier Tytelman. Por no hablar de los sistemas de guerra electrónica implantados en Kiev, que permitieron bloquear el guiado de los drones o incluso devolverlos al remitente. “Los rusos tuvieron que modificar significativamente sus drones para intentar contrarrestar esto integrando nuevos sistemas de guía, lo que aumentó significativamente los costos de fabricación”, especifica el experto.

Sin embargo, al menos hasta entonces, el uso de drones es económicamente rentable para Rusia. Según el CSIS, “los bombardeos de precisión con drones tipo Shahed-136 le cuestan a Rusia alrededor de 350.000 dólares por objetivo alcanzado”, mientras que el uso de un misil tipo Kh-22 cuesta “alrededor de un millón de dólares por objetivo alcanzado”.

Nuestro dossier sobre la guerra en Ucrania

Pese a todo, la guerra de los drones parece inclinarse a favor de Ucrania, que, en marzo pasado, “lanzó por primera vez más drones que Rusia”, explica el experto en aeronáutica. Sobre todo porque, según él, Moscú pronto se quedará sin componentes para fabricar sus drones. “Los chips entregados por China son de mala calidad y Rusia no es capaz de fabricar por sí misma este tipo de componentes”, especifica.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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