¿Anulará la justicia la acusación de la tía abuela Catherine Jacob este miércoles?

Un nuevo giro procesal importante aguarda a uno de los mayores misterios criminales de Francia. ¿Anulará la justicia la acusación contra la tía abuela del pequeño Grégory, asesinada en 1984 en los Vosgos? Esta mujer de 81 años, sospechosa de ser una de las culpables del caso, sabrá el miércoles si ha sido atendida su petición de que se retiren los cargos.
La decisión de la sala de instrucción del Tribunal de Apelación de Dijon se pronunciará a puerta cerrada a partir de las 9 horas.
El rastro de las cartas anónimas
En un nuevo giro en este caótico caso, Jacqueline Jacob fue acusada el 24 de octubre de “conspiración criminal”.
Según un experto, la tía abuela escribió en particular la carta anónima en la que se reivindicaba el asesinato de Grégory Villemin, encontrado ahogado y atado a la edad de cuatro años en el río Vologne el 16 de octubre de 1984. “Aquí está mi venganza. Pobre bastardo”, decía la carta.
Batalla jurídica sobre procedimiento y prescripción
Jacqueline Jacob ya había sido acusada en 2017 de “secuestro y secuestro seguido de muerte”. Sin embargo, este procedimiento fue anulado por un simple defecto formal.
Esta vez nuevamente Jacqueline Jacob, que se dice inocente, solicita la anulación del proceso por cuestiones procesales.
Los argumentos de la defensa
Sus abogados argumentaron, durante el examen de las solicitudes a finales de mayo, que el octogenario no había podido explicarse plenamente antes de su acusación y que los hechos estaban prescritos, punto en el que la Fiscalía General estuvo de acuerdo con ellos.
Una anulación representaría la quinta invalidación en este caso que marcó la historia judicial francesa y del que Jacqueline Jacob es la única aún implicada.
Una montaña rusa legal
Esto demostraría “por enésima vez que la justicia se ha descarriado completamente desde hace 40 años”, critica uno de los abogados de Jacqueline Jacob, Frédéric Berna.
La defensa ya ha indicado que recurrirá ante el Tribunal de Casación si no gana el caso, lo que podrá hacer en un plazo de diez días.
La espera de los civiles
“La señora Jacob no puede estar tranquila pase lo que pase, porque lleva más de diez años pasando por una montaña rusa legal”, lamenta Me Berna, que retrata a su cliente como “totalmente inocente”.
Los padres de Grégory, Christine y Jean-Marie Villemin, están “serenos”, según su abogado François Saint-Pierre, porque “cualquiera que sea la decisión del tribunal de apelación sobre esta cuestión técnica de la prescripción, la justicia seguirá investigando hasta que salga la verdad”.
Rivalidades en el corazón del clan familiar
Desde el inicio de la investigación, las investigaciones se habían centrado en el odio feroz, hecho de celos ancestrales, que habría existido entre el clan Villemin y los Jacob, la familia de la abuela de Grégory.
Jaqueline Jacob, cuyo marido Marcel es hermano de esta abuela, fue delegada de la CGT en la empresa donde el padre de Grégory trabajaba como capataz con sólo 26 años, con éxito insolente y celoso. La pareja Jacob ha negado constantemente cualquier conflicto.



