Entidades defienden proyecto que prohíbe alimentación forzada de animales

Organizaciones protectoras de animales publicaron una carta abierta para apoyar la sanción del Proyecto de Ley (PL) 90/2020, que prohíbe la producción y venta de productos obtenidos mediante la alimentación forzada de animales.
El texto fue aprobado por la Cámara de Diputados y enviado al Palacio de Planalto el 6 de julio. El plazo constitucional es de 15 días hábiles para el análisis presidencial.
El proyecto de ley también cuenta con el apoyo del Frente Parlamentario Mixto Ambientalista del Congreso Nacional y el Frente Parlamentario en Defensa de los Animales.
El alimento más famoso obtenido mediante la práctica de la alimentación forzada es Foie gras. Para producirlo se utiliza el llamado gavage: una técnica en la que se introduce un tubo metálico en la boca de gansos, patos y cercetas hasta el nivel del esófago. Luego, se introducen grandes cantidades de alimentos para provocar la esteatosis hepática, una enfermedad que agranda el hígado.
El producto final vendido es este órgano enfermo.
El director de Relaciones Gubernamentales y Políticas Públicas de Misericordia para los animales En Brasil, George Sturaro, dice que prohibir este tipo de alimentación forzada es fundamental para garantizar el bienestar de las aves.
“Es una de las prácticas más terribles en la industria de alimentos para animales”, dice Sturaro. “Los animales sometidos a esto tienen que vivir con malestar y dolor intenso durante semanas”.
La organización sostiene que la medida se basa en argumentos éticos y legales. Y agrega que la producción nacional es pequeña y no tendrá un impacto económico significativo.
“Sólo dos empresas producen Foie gras en Brasil. Se trata de explotaciones pequeñas, que no se quedarán sin alternativas, pues ya producen otros alimentos, como el paté de hígado convencional, cuya producción no implica alimentación forzada”, afirma Sturaro.
En tiendas especializadas en Internet es posible encontrar el producto vendido a precios que oscilan entre R$ 350, en pequeñas porciones, y R$ 5.000 el kilo, dependiendo del tipo de ave.
La mayor parte de la demanda, según Mercy for Animals, se cubre con importaciones, principalmente de Francia. Las importaciones rondan el millón de euros al año, un valor considerado pequeño en comparación con las exportaciones francesas a Brasil.
La entidad señala que, si bien el proyecto no prohíbe explícitamente las importaciones, sí se prohibiría la comercialización, haciendo inviable la venta del producto en el país.
Esto haría que Brasil siguiera el camino de otros países que ya han prohibido la práctica mediante legislación, decisiones judiciales o resoluciones técnicas. En esta lista figuran 22 países miembros de la Unión Europea, Israel, Argentina, Australia e India.

