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El (¿demasiado?) suave retrato de Lakhdar Matoug, quien mató y cortó en pedazos a su esposa

En el Tribunal de lo Penal de París,

Los rasgos de un padre perfecto y de un marido helado que contrastan cruelmente con los hechos juzgados. El Tribunal Penal de París investiga esta semana el asesinato de Assia Matoug, cuyas partes de su cuerpo fueron encontradas envueltas en bolsas de basura esparcidas en el parque de Buttes-Chaumont. El acusado no es otro que el marido de la víctima. Llevan 25 años unidos. Lakhdar Matoug, de 56 años, pelo canoso, gafas rectangulares y polo rojo, reconoce inmediatamente los hechos alegados con un simple “Sí” del recuadro. Con estas tres cartas confiesa el asesinato de su esposa, a la que estranguló una tarde de enero tras una disputa doméstica.

Tras el asesinato, Lakhdar Matoug denunció la desaparición de la víctima. Utiliza el teléfono móvil de su esposa para borrar sus huellas. Para deshacerse del cuerpo aprovechó un día escolar para comprar guantes, bolsas reforzadas, lonas y una amoladora de tres discos en Castorama de Nación. Corta a su víctima en varios pedazos en el suelo de su cocina para esparcirlos en distintos lugares del parque parisino, a excepción del baúl, depositado en un terreno industrial de Bobigny (Île-de-France). Procesado por el asesinato de un cónyuge y por dañar la integridad de un cadáver, así como por ocultarlo, se enfrenta a cadena perpetua.

Carga mental y económica

Sin embargo, la pareja parece haber tenido un amor perfecto “como dos pequeños adolescentes enamorados” durante los primeros años, según testimonios de allegados al imputado, entrevistados durante la investigación de personalidad. Un matrimonio de “amor”, dicen todavía los amigos y hermanos de Lakhdar Matoug, según los cuales éste estaba dispuesto a todo para complacer a su esposa, incluso poniéndose en situaciones cotidianas complicadas.

Ella estaba “aburrida, con demasiado gusto por los objetos valiosos y las grandes marcas, mientras que él se limitaba”, según un amigo de la pareja, cuyas palabras recoge el investigador de personalidad en el estrado. El pescadero de Franprix, entonces director de departamento en el momento del incidente, organiza su horario para dejar y recoger a sus hijos en el colegio. Su ruta: Montreuil, distrito 20 donde los niños van a la escuela y Orsay. Ida y vuelta.

Él es quien se encarga de las compras, los deberes, el baño y las comidas. Es el padre de familia quien “tenía la carga mental de la educación y manutención de los niños”, asegura en el estrado el comandante de la brigada criminal. Sus familiares incluso lo apodan “Sr. Crossroads”. Las audiencias darán una imagen ligeramente diferente del acusado, calificado de “frío”, “pasivo”, “tranquilo” y “poco preocupado” por sus allegados.

El dinero en el centro de los problemas de relación

Según las descripciones de los familiares entrevistados por el investigador, él es un “papá gallina” y un marido perfecto dispuesto a hacer todos los sacrificios por su familia. Testimonios contra la víctima que contrastan con la barbarie de los hechos que obligan a la abogada de las partes civiles, Pauline Rongier, a señalar que el acusado pasó mucho tiempo en el café después de haber sido puesto en excedencia por una hernia discal y que también practicaba juegos de azar. “No es un comportamiento realmente razonable”, insiste el abogado.

La pareja pasó por episodios difíciles a su llegada a Francia. Nacidos en Argelia, deciden cruzar el Mediterráneo para ofrecer una vida mejor a sus futuros hijos, lejos de la guerra civil y los atentados. Pero tienen dificultades para obtener documentos legales y tienen que unir direcciones de hoteles sociales. La situación mejora cuando se regularizan y el marido Matoug inicia su negocio.

No durará. Se declara en quiebra y las deudas se acumulan. Ella no trabaja, o casi no trabaja. Se trataba del “pacto de pareja”, según allegados al imputado. El dinero se convierte en “un tema de tensión entre los cónyuges”, informa el investigador de personalidad. Su relación se deteriora. Surgen rumores de engaño por parte de Assia Matoug. Él no lo cree. Quien le ofreció la “única relación significativa que importaba en su vida”, según sus palabras recogidas por el investigador de personalidad, habría sido incapaz de cometer una infidelidad.

La víctima se describe como deprimida y hogareña.

A la vista de estas declaraciones, Assia Matoug parece hundirse en una depresión. Ya no sale de casa, es descrita como una “mamá gallina, hogareña” y que “ve la televisión la mayor parte del día”, según la investigación policial. Descrito como alguien “con un carácter fuerte y que puede ser insolente, no creo que estemos en un caso en el que el marido intente mantener a su mujer en casa”, afirma el comandante de policía. “Desde hacía varios meses estaba más triste con la impresión de que algo iba a pasar” o incluso de que “iba a morir”, matiza sin embargo el policía encargado de la investigación que escuchó a los familiares de la víctima. El acusado está casi inmóvil en el palco. Con los brazos cruzados y la cabeza inclinada, se seca las mejillas de vez en cuando y lanza miradas furtivas hacia el tribunal.

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Hasta la tarde fatal, no se había presentado ni mencionado a quienes lo rodeaban ninguna denuncia de violencia. Hasta lo irreparable. Esa tarde de enero, Lakhdar Matoug mató a su esposa, que murió por asfixia mecánica, según la autopsia. Él no lo niega. Sin embargo, niega haber querido matarla. En lugar de pedir ayuda cuando nota que ella ya no respira, mantiene su cuerpo inerte. Hace creer a sus tres hijos que su madre está enferma y duerme en el sofá gris del salón de su modesto apartamento de cuatro habitaciones situado en Porte de Montreuil, y luego los lleva a todos a comer pizza. Comportamiento “aberrante”, considera el comandante de policía, que no comprende que el acusado haya podido así “mantener la calma”.

Si eres víctima de violencia doméstica o testigo de violencia doméstica, puedes comunicarte con el 3919, la línea nacional de ayuda para mujeres víctimas de violencia.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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