Brasil quiere convencer a EE.UU. de que un acuerdo sería mejor que gravar el 25%

El gobierno brasileño busca un acuerdo arancelario con Estados Unidos (EE.UU.) que sea capaz de evitar que la Casa Blanca adopte la recomendación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que sugirió la imposición de un arancel adicional del 25% a parte de las importaciones procedentes de Brasil.
El Gobierno valora que es posible, aunque difícil, llegar a un acuerdo arancelario más ventajoso para ambos países que el recargo del 25% sugerido por el USTR. Esto se debe, entre otras razones, a que Estados Unidos tiene un superávit comercial con Brasil.
La recomendación del USTR, hecha pública la semana pasada, es el resultado de una investigación basada en la Sección 301 de la Ley Comercial de Estados Unidos. El argumento utilizado es que Brasil tendría prácticas “desleales” en las relaciones comerciales, que incluyeron ataques contra Pix para favorecer a las empresas de pagos estadounidenses.
Brasil respondió que los argumentos no son legítimos y que la decisión es parte de un intento de interferir en los asuntos internos, además de expresar el proteccionismo comercial unilateral de Washington.
El gobierno viene cuestionando los aranceles adicionales estadounidenses con el argumento de que el arancel promedio aplicado por Brasil a las importaciones estadounidenses es del 2,7%, lo que no justificaría el argumento de que las empresas norteamericanas se verían perjudicadas en el acceso al mercado brasileño.
Nueva fecha límite
Brasil ahora está trabajando hacia la fecha límite del 15 de julio para cerrar un acuerdo arancelario. Esta era la fecha fijada por el USTR para una definición sobre el tema. En teoría, este plazo aún podría prorrogarse.
Con esto, los negociadores brasileños esperan tener más tiempo para llegar a un acuerdo, ya que el plazo inicial estipulado tras la reunión entre los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva, en Washington, el mes pasado, era de 30 días y finaliza este domingo (7).
Dificultades en las negociaciones.
Entre las dificultades de la negociación está el hecho de que Estados Unidos está involucrado en varias otras negociaciones arancelarias en todo el mundo, además del conflicto bélico que lidera en Medio Oriente contra Irán.
Mientras tanto, el gobierno brasileño evalúa la conveniencia de un nuevo encuentro entre Trump y Lula. Existe la posibilidad de que ambos se reúnan en el G7, en Francia, entre el 15 y el 17 de junio. Sin embargo, aún no hay confirmación de una reunión bilateral.
Otra dificultad al negociar con Estados Unidos es que los estadounidenses tienden a tener demandas muy amplias, que abarcarían varias demandas en diferentes áreas.
Sin embargo, por ahora Brasil busca un acuerdo específicamente en temas arancelarios y comerciales, sin otros temas que puedan interesar a los norteamericanos, como las tierras raras. Al mismo tiempo, el gobierno afirma que Pix no entabla ninguna negociación con Washington.
El arancel del 12,5%
Por otro lado, el gobierno brasileño considera que la tributación adicional del 10% o 12,5% impuesta a 60 países bajo el argumento de que estas naciones no combatirían eficientemente el trabajo similar a la esclavitud no está negociada.
Al tratarse de un impuesto impuesto en gran parte del planeta, tendría como objetivo recomponer, bajo nuevas bases jurídicas y argumentativas, el anterior arancel anulado por la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos.
El nuevo impuesto afecta, además de a Brasil, a los aliados históricos de Washington, como Japón, la Unión Europea, Canadá e India, así como a la Argentina, presidida por Javier Milei, que siempre se ha posicionado junto a Donald Trump en cuestiones internacionales.

