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¿Es problemático tu consumo de pornografía? Dos sexólogos desarrollan un “pornómetro”

Dificultad para conseguir una erección, visualización de vídeos porno cada vez más extremos, imágenes sexuales omnipresentes en tu cabeza… Tantas señales que deberían alertarte. El consumo problemático de pornografía es difícil de medir porque pocas personas afectadas deciden acudir a la consulta de un terapeuta. Pero los especialistas advierten: las consecuencias pueden ser desastrosas.

Para ayudar a sus pacientes a hacer un balance de su consumo de La herramienta, disponible online, se basa en el mismo proceso que el “violómetro”: permite medir si el consumo es recreativo, riesgoso o problemático. Un diario de consumo puede ayudarle a orientarse.

Ver porno para aliviar la tensión

El pornómetro toma la forma de una escala que va del verde al rojo pasando por el naranja. Para cada color, las declaraciones le permiten identificarse y situar su nivel de uso. Frases como “Puedo ver pornografía para explorar mis deseos y darme ideas” y “Puedo excitarme con la pornografía, pero no solo eso” ilustran el consumo recreativo. “El porno no es el diablo absoluto”, insiste Aurélie Sohy. Cualquiera que sea ético y no erotice la violencia puede ayudar a que las personas tengan una sexualidad plena. »

Avanzando hacia el naranja de la escala, afirmaciones como “tengo que ver pornografía para masturbarme” y “a veces puedo ver pornografía para aliviar la tensión” sugieren un consumo riesgoso. “Esta instrumentalización del porno utilizado para satisfacer una necesidad distinta de aquella para la que fue creado puede ser un primer paso hacia la espiral de la adicción. »

El consumo de pornografía puede ser riesgoso.– Pornómetro

Cada vez hay más vídeos de mala calidad.

Responder positivamente a afirmaciones como “a veces puedo descuidar mis actividades diarias para ver pornografía” o “ya no puedo tener una sexualidad satisfactoria con mi pareja desde que veo pornografía” es un marcador de consumo problemático. “Uno de mis pacientes me dijo que ya no podía conciliar el sueño sin ver pornografía, aunque no sentía ni el deseo ni la urgencia”, ilustra Charlotte Démonté. También debe ser preocupante una “habituación”. “Cuanta más gente ve vídeos, menos excitantes se vuelven estas imágenes y luego se recurre a contenidos cada vez más basura”, subraya la psicóloga sexóloga.

Muchos de sus pacientes se dieron cuenta de que ya no podían reducir la frecuencia de visualización. “Algunas personas sienten vergüenza, lo que puede disminuir su autoestima o incluso provocar síntomas de ansiedad y depresión”, explica Charlotte Démonté. Entonces comienza el círculo vicioso de la adicción en el que el malestar se llena con la pornografía, lo que agrava el sufrimiento. “Si las personas se reconocen en varias declaraciones en la zona naranja o roja, puede ser útil hablar con un profesional”, aconseja la enfermera sexóloga.

Prácticas extremas

Reducción del deseo, disfunción eréctil, eyaculación precoz… Aunque la relación causal aún se debate en la literatura científica, los tres sexólogos observan periódicamente trastornos sexuales en estos pacientes. “La pornografía excita muy rápidamente y puede dar una satisfacción casi inmediata, lo que puede complicar la gestión de la excitación en una relación sexual entre dos personas”, afirma Aurélie Sohy. “Algunos tendrán que imaginarse escenas mucho más intensas en sus cabezas para lograr una erección y otros querrán realizar prácticas extremas con su pareja”, añade la sexóloga clínica Sokhna Delvingt M’Boup.

En su consulta situada cerca de Lyon, la terapeuta atiende a parejas y a hombres o mujeres solteros. “Muchos hombres me explican que a menudo su pareja no quiere o no le gustan ciertas prácticas, pero cuando profundizo, me doy cuenta de que han construido todas sus expectativas sexuales en torno a la pornografía”, señala. En la pareja, esto puede generar una caída destructiva de la autoestima. »

Una versión para menores

Los dos creadores del pornómetro fueron contactados rápidamente por el personal de la escuela secundaria y preparatoria que querían utilizar la herramienta como parte de Evars. A raíz de ello, sacaron hace unos meses una versión adaptada a los más jóvenes. “Queríamos enviar el mensaje correcto sin hacerlos sentir culpables”, explica Charlotte Démonté. Una preocupación lejos de ser anecdótica. Según Arcom, el 40% de los menores visitan cada mes al menos un sitio pornográfico en Francia.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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