El aprendizaje evolucionó desde acciones de emergencia hasta políticas formalizadas.

La agenda nacional para la restauración del aprendizaje evolucionó desde acciones de emergencia, como las adoptadas para mitigar los impactos de la pandemia de Covid-19, hasta políticas progresivamente formalizadas. El estudio Diagnóstico de Acciones para la Recomposición de los Aprendizajes muestra que el 82,8% de las iniciativas de las entidades federadas están sustentadas en estándares.
La encuesta inédita fue publicada por el Ministerio de Educación (MEC) y el Instituto Unibanco, este jueves (25). El estudio mapeó 151 iniciativas en 24 estados y tiene como pilar el Pacto Nacional para la Recomposición de los Aprendizajes.
El informe nacional muestra cómo las redes estatales y municipales están estructurando sus políticas de educación básica para abordar las brechas educativas, garantizar el derecho de los estudiantes al aprendizaje y promover la equidad en el acceso a una educación de calidad. Se evaluaron aspectos como el currículo, la mediación pedagógica, el desarrollo profesional y la gestión educativa. Los datos fueron recolectados a través de cuestionarios respondidos por técnicos y directivos de los departamentos de educación estatales y municipales.
El documento muestra que las 52 iniciativas del eje curricular utilizan algún instrumento de apoyo a la reorganización. La Base Curricular Común Nacional (BNCC) y los currículos específicos de las redes son adoptados en el 88% de los casos.
Para la secretaria de Educación Básica del MEC, Kátia Schweickardt, los resultados del diagnóstico permiten comprender con mayor profundidad cómo las redes están estructurando sus políticas y dónde están los principales desafíos.
“Al transformar esta evidencia en acción, pudimos calificar asistencia técnica, mejorar lineamientos y fortalecer una política más acorde a las realidades locales, lo cual es fundamental para ampliar su impacto en el aprendizaje de los estudiantes”.
El Superintendente Ejecutivo del Instituto Unibanco, Ricardo Henriques, evalúa que el importante conjunto de iniciativas estructuradas demuestra el compromiso con la garantía del derecho al aprendizaje.
“Los estados y municipios ya han acumulado conocimientos valiosos. Transformar este patrimonio en inteligencia colectiva es una forma de acelerar la superación de las brechas de aprendizaje y reducir las desigualdades educativas”.
Centralización de decisiones
Sin embargo, según la encuesta, hay fallas en escuchar activamente a quienes están en la vanguardia. Sólo el 44% de las redes educativas indicaron que mantienen canales de escucha activa con docentes y directivos para el rediseño colaborativo de estrategias para comprender las demandas.
En el 67% de las iniciativas, el documento curricular fue elaborado por el equipo técnico central y solo se presentó a los docentes para su validación, con participación docente activa solo en el 25% de los casos.
Los debates con regiones educativas u organismos similares se produjeron en el 27% de las iniciativas y sólo el 8% de ellas no registró ningún proceso de consulta formal.
Estos actores son designados por las propias secretarías de educación como puntos focales responsables de liderar o articular acciones para restaurar el aprendizaje. “Esto indica una participación aún limitada de los actores escolares en la reorientación de las políticas”, afirma el informe.
Fabiana Bento, especialista en investigaciones sociales y educativas del Instituto Unibanco y coordinadora de la encuesta. lucas ismael
La especialista en Investigaciones Sociales y Educativas del Instituto Unibanco y coordinadora de la encuesta, Fabiana Bento, afirma que este resultado no necesariamente debe interpretarse como un problema porque se espera que la elaboración de las propuestas curriculares sea realizada por los equipos técnicos de los departamentos.
Reflexiona que es necesario fortalecer el movimiento de retroalimentación entre la formulación y la implementación de la política educativa para permitir que la experiencia del aula contribuya a la evolución continua de la política. “A medida que se consolidan políticas de recuperación de aprendizajes, existe una oportunidad de ampliar los espacios de diálogo con los profesionales que trabajan en las escuelas. Ellos son quienes viven, en el día a día, los desafíos del aprendizaje y pueden ofrecer importantes aportes para el mejoramiento de las propuestas curriculares”.
Desarrollo docente
Según el informe, los programas de formación están dirigidos principalmente a coordinadores pedagógicos (73%) y directivos escolares (63%), llegando directamente a los docentes en sólo el 52% de los casos. “La menor presencia de formación dirigida a docentes puede generar una alerta sobre cuánto han logrado las acciones efectivamente apoyar la práctica docente”, considera el estudio.
modelo tradicional
El apoyo material didáctico sigue siendo mayoritariamente tradicional y analógico, complementándose con recursos de apoyo pedagógico. Considerando los porcentajes, el uso central de libros de texto, secuencias impresas y actividades estructuradas corresponden al 52% de las iniciativas. También destacan los folletos (32%) y los recursos audiovisuales (30%). Sólo el 20% de los materiales interactúan con herramientas digitales.
La especialista Fabiana Bento explica que la investigación no permite concluir que la ausencia de tecnologías adaptativas sea el principal obstáculo para la restauración de los aprendizajes y que el desafío radica en ampliar la capacidad de adaptar estas estrategias a las diferentes necesidades y ritmos de aprendizaje de los estudiantes.
“Las tecnologías pueden ser un aliado importante en este proceso, pero son parte de un conjunto más amplio de apoyo, que incluye materiales didácticos, capacitación profesional, uso de evidencia producida por evaluaciones y estrategias de seguimiento del aprendizaje”.
Salud mental de los educadores.
El estudio destaca el pequeño número de acciones dirigidas a la salud mental de los educadores y que aún hay espacio para ampliar la institucionalización de acciones dirigidas al bienestar de estos profesionales.
Entre las iniciativas analizadas, el 54% de ellas no tienen ninguna acción dirigida a la salud mental de los profesionales; sólo el 7% se ocupa de la prevención agotamientoque es el estado de agotamiento físico y mental extremo provocado por el estrés crónico en el lugar de trabajo.
Del total, el 14% de las redes educativas cuentan con programas de apoyo psicológico directo a docentes. El estudio también llama la atención sobre la total falta de formación docente sobre trauma y aprendizaje.
Atención psicosocial de los estudiantes.
En las acciones de atención psicosocial dirigidas a estudiantes, la mayoría (57%) se encuentra en una etapa intermedia de desarrollo. Las acciones priorizan prácticas colectivas de recepción continua (75%), círculos de conversación (71%) y espacios de escucha (64%). Menos frecuentes son los proyectos centrados en habilidades socioemocionales (46%) y atención psicológica especializada (36%).
En las redes que mapearon el ambiente escolar, los mayores desafíos identificados fueron la violencia verbal/virtual (bullying/ciberbullying), en el 82% de los casos, los conflictos/agresión (73%) y la baja participación familiar (64%), que contribuyen al empeoramiento de las condiciones.


