Con Trente, SEB La Frite firma su documental más personal

¿Y si pudiéramos responder a la persona que éramos hace ocho años? El documental comienza con la visualización de un video encontrado por la SEB. Está frente a la cámara, una versión más joven de sí mismo y se imagina cómo será su vida a los 30 años. Ocho años después, esta secuencia se convierte en el punto de partida de Treinta. El documental es un poco como una conversación entre dos versiones de una misma persona, la que soñó y la que vive hoy.
Certezas que se convierten en preguntas
Durante mucho tiempo, el público conoció SEB a través del humor, desafíos o viajes espectaculares. En Treintala imagen es diferente. Habla de sus dudas, del paso del tiempo y de esa sensación de no estar al mismo ritmo que los demás. Se compara con sus amigos que están formando una familia o avanzando hacia una vida más estable, mientras siente que sólo sabe hacer “videos bonitos”. El documental muestra una evolución en su manera de ver las cosas. Cuando era más joven tenía ciertas metas que parecían claras, las de triunfar, crear y avanzar cada vez más rápido. Hoy, su mirada parece más matizada. El éxito ya no parece ser sólo una cuestión de carrera, sino también de equilibrio personal.
Ruptura, familia y momentos más íntimos
Durante su viaje a la Polinesia, SEB también recuerda más acontecimientos personales y conoce a personas que cambiarán su percepción del éxito. En particular con un pescador, Matteo, que vive en un motu en Tikehau. También habla de una ruptura sentimental que marcó esta etapa de su vida, sin entrar en detalles. El documental también se centra en su familia a través de vídeos de archivo y en momentos más dolorosos, en particular cuando se enteró de la muerte de su tío hablando por teléfono con su madre. Estas secuencias cambian el ritmo de la historia. Muestran a una persona menos en desempeño y más en sinceridad.
Un documental sobre SEB… pero no sólo
A través de su historia personal, Treinta habla del miedo a crecer pero también de los fracasos, los arrepentimientos y las esperanzas que podemos tener para nuestra propia existencia. El documental realmente no da una respuesta. Más bien, muestra que en ciertos momentos de la vida, avanzar significa a veces frenar y aceptar que no se puede controlar todo. En un momento en el que las redes sociales imponen una imagen de éxito permanente, ver a un hombre seguido por millones de personas admitir sus dudas y sus fragilidades sienta bien. Treinta es el tipo de documental que te hace querer respirar y preguntarte sobre tu propia vida.


