Kepler Weber ve una agricultura más selectiva con crédito restringido

Kepler Weber evalúa que el agronegocio brasileño atraviesa un momento más selectivo, marcado por presiones sobre los márgenes de los productores y mayores restricciones al crédito. Según el presidente de la empresa, Bernardo Nogueira, este entorno impactó directamente la capacidad de inversión del sector.
Los productores enfrentan crecientes costos de insumos y menor liquidez, lo que reduce el apetito por nuevos proyectos. Al mismo tiempo, el escenario financiero se ha vuelto más desafiante, con altas tasas de interés y mayor rigor por parte de las instituciones financieras a la hora de otorgar crédito.
“Las tasas de morosidad están aumentando y los bancos se están volviendo más restrictivos”, afirmó el ejecutivo.
Los datos del mercado muestran un deterioro relevante: los impagos generales aumentaron alrededor de 1,2% a 7,2%mientras que en el segmento de maquinaria agrícola el incremento fue aún más pronunciado, pasando de menos del 2% a aproximadamente 13%.
A pesar de este contexto, Kepler Weber no registró un aumento significativo de los impagos. Según la compañía, esto se debe al perfil de su base de clientes -compuesta principalmente por grandes cooperativas y productores más estructurados- y al modelo de negocio, en el que los pagos se realizan a lo largo de la ejecución de los proyectos, dejando alrededor 5% solo en la entrega final.
Argentina gana terreno
En el mercado internacional, Argentina se viene consolidando como uno de los principales vectores de crecimiento de la compañía. Ingresos en el país. multiplicado por diezimpulsado por una cosecha plena tras años adversos y la reanudación de líneas de financiación.
El entorno crediticio argentino también comienza a dar señales de mejora, con recursos ofrecidos en dólares a tasas entre 7% y 10% anuallo que tiende a estimular nuevas inversiones. Aún así, el ejecutivo destaca que los productores locales siguen lidiando con márgenes ajustados, especialmente en cultivos como la soja y el maíz.
Cambio en el perfil de la demanda
La expectativa para lo que resta del año es de cautela entre los medianos y pequeños productores, quienes deberían reducir las inversiones.
Por otro lado, la demanda industrial aparece como un factor compensador parcial, provocando una cambio en la combinación de ingresos de la empresa.
También hay una clara diferencia de comportamiento entre los perfiles de productores: mientras los productores más pequeños tienden a posponer las decisiones, los grandes continúan invirtiendo, especialmente en eficiencia operativa.
El almacenamiento sigue siendo una prioridad
Incluso frente a la desaceleración, el segmento de almacenamiento sigue siendo estratégico. Brasil todavía vive con una déficit de capacidad estructuralque se espera que persista durante los próximos dos o tres años.
Según Noigueira, una reversión más consistente de este escenario dependerá de una eventual recuperación de los precios de las materias primas, lo que podría desbloquear nuevas inversiones.
Además, hay un cambio en el comportamiento de compra, priorizando los productores soluciones ligadas al almacenamiento precisamente por este déficit.
La automatización avanza en el campo
Entre los grandes productores, el foco de las soluciones de almacenamiento ha estado en aumentar la productividad a través de la tecnología. La adopción de sistemas más automatizados reduce la necesidad de mano de obra y aumenta la eficiencia de las operaciones. “Hoy es posible operar con cinco personas en lugar de diez”, afirmó el ejecutivo.
Este movimiento, sin embargo, va acompañado de una mayor necesidad de inversión inicial, ya que proyectos más modernos y automatizados exigen mayor gasto de capital.
Agrishow refleja desaceleración
Este escenario también se reflejó en Agrishow, donde la empresa observó una reducción en el ritmo de negocios. “Agrishow siempre es un hito, pero este año vimos un comportamiento diferente”, afirmó.
Aun así, la desaceleración fue más intensa en segmentos como el de la maquinaria agrícola, mientras que el almacenamiento demostró una mayor resiliencia, respaldada por una demanda estructural aún elevada.



