Waack: Planalto busca ganancia electoral en choque con el Congreso

El gobierno amenaza con legalizar una serie de medidas aprobadas en el Senado y llamadas bombas fiscales.
Entre ellos se encuentra un plan para el alivio de la deuda en el sector agrícola, que fue metido en el mismo cajón que los proyectos que benefician a categorías profesionales o corporaciones.
Son cosas diferentes, y todo eso tiene un costo enorme para el Tesoro Nacional.
La agricultura se enfrenta a una tormenta perfecta causada por condiciones climáticas adversas, inflación de costos, márgenes reducidos y deudas ya elevadas.
Cosa distinta es establecer pisos salariales para determinadas categorías profesionales, por ejemplo, como aprobó el Senado.
El gobierno no quiere un Desenrola para la agricultura por motivos, sobre todo, políticos.
La agricultura es un sector en el que no espera conseguir muchos votos en las próximas elecciones y el Gobierno cree que tendría en el Tribunal Supremo los votos que no tiene en el Congreso para bloquear este tipo de medidas.
Más aún después de que el decano de la Corte, ministro Gilmar Mendes, publicara un texto en las redes sociales señalando al gobierno el camino legal para contener los gastos creados por el Congreso.
Todo se complica porque, al mismo tiempo que “patea las espinillas” del Senado, el Palacio do Planalto quiere que los senadores aprueben la reducción de la jornada laboral y el fin del horario de trabajo 6×1 que ya pasó por la Cámara, donde el presidente de la cámara pretende arreglar la vida de su oligarquía regional en el estado de Paraíba, apoyando al presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT).
Sin embargo, quiere ser reelegido presidente de la Cámara, contando con los votos del frente agrario parlamentario, que apoya a Desenrola para la agricultura.
Cabe señalar que no se debaten los méritos de ninguna de estas cuestiones, sino sólo el beneficio electoral.



