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Los agricultores estadounidenses podrían acumular pérdidas de hasta 63 mil millones de dólares en 2027

La previsión de pérdidas multimillonarias para los productores rurales de Estados Unidos en 2026 y 2027 refleja un problema de rentabilidad causado por la combinación de menores precios internacionales de las materias primas y altos costos de producción, según una evaluación de Guilherme Bastos, coordinador de FGV Agro.

Según una encuesta publicada por la American Farm Bureau Federation (AFBF), se espera que los agricultores estadounidenses acumulen pérdidas de 31 mil millones de dólares en 2026 y 32 mil millones de dólares en 2027 en los principales cultivos del país.

El informe señala que se espera que la pérdida por acre aumente en prácticamente todos los commodities, pasando de 131 a 167 dólares en maíz, de 80 a 138 dólares en soja, de 114 a 145 dólares en trigo y de 342 a 406 dólares en algodón.

La entidad también afirma que los productores de frutas, hortalizas y otros cultivos especiales registraron pérdidas por más de 7 mil millones de dólares en 2025 y que las condiciones del mercado se mantienen desfavorables durante todo 2026.

Para Bastos, las dificultades que enfrentan los agricultores estadounidenses provienen principalmente de la reducción de los márgenes de beneficio.

“Los productores estadounidenses, al igual que los brasileños, se han enfrentado a un problema de rentabilidad”, afirmó. Según él, el escenario es el resultado de la caída de los precios internacionales de las materias primas, impulsada por mayores cosechas mundiales, combinada con el aumento de los costos de los insumos.

A juicio del experto, las pérdidas proyectadas no tienen relación directa con el avance de las medidas proteccionistas adoptadas por el gobierno de Estados Unidos. Para Bastos, si bien medidas como los aranceles pueden representar una señal política de apoyo a los productores, no resuelven los problemas estructurales de rentabilidad del sector.

Bastos pone como ejemplo el etanol, segmento que celebró la imposición de aranceles a los productos brasileños. Según él, la medida representa sólo “un refresco”, sin capacidad para resolver las dificultades económicas que afrontan los productores estadounidenses.

La guerra comercial influye en el mercado

Bastos cree que la guerra comercial entre Estados Unidos y China contribuyó a presionar aún más los precios que reciben los agricultores estadounidenses. Según el experto, ante las tensiones comerciales, China comenzó a aumentar las compras de soja brasileña, reduciendo la demanda del producto estadounidense.

“El problema es que, cuando Estados Unidos promueve esta guerra arancelaria, incluso con China, China a menudo deja de comprar productos estadounidenses y empieza a mirar a Brasil como fuente de suministro. Como resultado, los precios se deprimen aún más en Estados Unidos”, afirmó.

Para los próximos meses, el experto cree que Pekín podrá realizar compras adicionales de cereales americanos si hay avances en los acuerdos comerciales, pero subraya que el factor principal seguirá siendo la competitividad de los precios.

“China siempre está mirando el precio. Puede dar algunas señales dependiendo de los acuerdos, pero el precio es lo que definirá este flujo comercial en la segunda mitad del año”, concluyó.

Ayuda para productores

La crisis se produce en medio del anuncio, este año, de paquetes de ayuda a los agricultores por parte del USDA (Departamento de Agricultura de Estados Unidos).

Según él, el sistema agrícola estadounidense cuenta con instrumentos consolidados de gestión de riesgos, como los seguros rurales, además de un modelo de crédito basado en el financiamiento de mercado, sin depender de subsidios a las tasas de interés, como ocurre en Brasil.

“El productor americano ya tiene un seguro, que alivia los problemas relacionados con el cambio climático. El crédito se obtiene directamente del mercado”, explicó.

Para el coordinador de FGV Agro, los recursos anunciados por el gobierno americano son puntuales y buscan compensar la reducción de márgenes provocada por el escenario internacional, sin indicar un amplio proceso de endeudamiento similar al observado entre los productores brasileños.

“Lo que veo es una ayuda puntual para paliar este proceso, pero no un escenario configurado como el nuestro”, afirmó.

Destaca también que los productores estadounidenses tienden a ajustar rápidamente el área plantada según la rentabilidad esperada de cada cultivo, reduciendo la siembra de productos con menores retornos económicos.

Mientras tanto, la Federación Estadounidense de Oficinas Agrícolas aboga por la aprobación de medidas de ayuda de emergencia al mercado y políticas estructurales para fortalecer la agricultura estadounidense, como una nueva ley agrícola, una mayor cobertura de gestión de riesgos para los productores de cultivos especializados e incentivos permanentes para el uso de etanol E15.

Maira Alfaro

Maira Alfaro se desempeña como editora con formación en periodismo adquirida en la Universidad Nacional de Rosario, Argentina. Destaca por su mirada precisa, sensibilidad narrativa y capacidad para abordar la actualidad con equilibrio, contexto y atención a los detalles relevantes.

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