La reforma fiscal pone en riesgo el 66,2% de las facturas fiscales

En la fase de prueba en 2026 y efectiva a partir de 2027, la reforma tributaria presenta desafíos con respecto a cómo las empresas controlan sus impuestos y aprovechan los créditos fiscales.
Una encuesta de V360, empresa tecnológica especializada en automatizar procesos tributarios y de pago a proveedores, muestra que el 66,2% de las facturas electrónicas (NF-e) procesadas por su plataforma presentan problemas que podrían dificultar el uso de estos créditos en el nuevo sistema.
Los créditos fiscales representan la reducción de los impuestos pagados sobre los insumos a lo largo de la cadena de producción. Su objetivo es evitar el cobro en cascada (impuestos repetidos sobre el insumo y el producto final). La reforma tributaria generalizó el régimen de crédito fiscal, al extinguir los regímenes especiales y acumulativos.
El estudio, denominado IBS/CBS Credit Thermometer, analizó de forma anónima más de 6,4 millones de facturas procesadas por la plataforma de la empresa. De este total, el 64,4% llegó con los campos del Impuesto sobre Bienes y Servicios (IBS) y Contribución sobre Bienes y Servicios (CBS) sin llenar.
En otro 1,8% de los documentos se encontraron discrepancias entre los cálculos informados por los proveedores y los valores utilizados como referencia para la validación.
En la práctica, incluso cuando se emite una factura, errores o información incompleta pueden impedir que la empresa compradora aproveche plenamente los créditos fiscales previstos por la reforma.
Nuevo modelo
IBS y CBS sustituirán progresivamente los actuales impuestos al consumo. En este modelo, las empresas podrán deducir de sus impuestos parte de los impuestos recaudados por la compra de bienes y servicios. Sin embargo, para ello será necesario que la información de las facturas sea correcta y validada durante toda la operación.
Además de la emisión de la nota, cobran importancia los llamados hechos fiscales, como la confirmación de la operación, negativas y otras manifestaciones registradas en el documento electrónico. Esta información será utilizada para acreditar el derecho al crédito ante las Autoridades Tributarias.
Para el codirector general de V360, Izaias Miguel, el mayor desafío para las empresas no será la emisión de los billetes, sino la verificación de los documentos recibidos.
“El mercado habla mucho de cómo emitir la factura en el nuevo modelo, pero el punto crítico para quienes operan a gran escala será recibir, validar y garantizar el crédito. Si la empresa no logra organizar el ingreso fiscal, puede tener la factura emitida correctamente por el proveedor, pero aún enfrentar discrepancias, retrasos y riesgo de pérdida de crédito”, dice.
Cadena de riesgo
La encuesta también muestra que sólo el 35,8% de los 139 mil proveedores analizados cumplimentaron correctamente los nuevos campos IBS y CBS. El 64,2% restante aún no está adaptado a las nuevas exigencias.
Según V360, esto significa que el derecho al crédito fiscal también dependerá de la calidad de la información proporcionada por los proveedores, lo que hace que la gestión de la cadena de suministro sea un factor importante para evitar pérdidas financieras.
Otro indicio de la etapa inicial de adaptación es que, entre más de 10,8 millones de eventos registrados en la Secretaría de Hacienda del Estado (Sefaz), sólo el 0,04% estaban relacionados con las nuevas funcionalidades previstas en la reforma tributaria.
La automatización gana peso
En opinión de Izaias Miguel, el nuevo modelo requerirá procesos más integrados entre las áreas tributaria, financiera, de compras, tecnológica y jurídica, así como un mayor uso de herramientas de automatización para validar documentos a gran escala.
“La reforma fiscal aumenta el coste de los errores operativos. Una divergencia que antes generaba reelaboraciones internas puede empezar a afectar el crédito, el flujo de caja y el cumplimiento tributario. El destinatario tiene ahora un papel mucho más activo en la cadena tributaria”, advierte.
Afirma que la preparación para la reforma va más allá de la actualización de los sistemas y requiere una revisión completa de la forma en que las empresas reciben, verifican y registran los documentos tributarios.
“Las grandes empresas necesitarán pasar de una lógica reactiva a una lógica preventiva. No basta con recibir la puntuación y corregirla después. Será necesario validar previamente, identificar los riesgos en tiempo real y asegurar que el crédito esté protegido desde el inicio del proceso”, aconseja.
Pequeñas empresas
Según Miguel, la reforma afectará a empresas de todos los tamaños, pero de diferentes maneras.
En las grandes empresas, el desafío será la complejidad operativa. Estas empresas suelen tener varias unidades, un gran volumen de facturas, diferentes áreas involucradas en el proceso y sistemas de gestión (ERP) antiguos o muy personalizados, lo que hace que la adaptación requiera más tiempo y aumenta el riesgo de inconsistencias.
Aunque tienen operaciones más simples y menos sistemas que adaptar, las micro y pequeñas empresas enfrentan otra dificultad. Al tener menos profesionales especializados, siguen con menos frecuencia los cambios en la legislación y tienen menos capacidad para invertir en tecnología. Como resultado, corren el riesgo de dejar el cumplimiento hasta los últimos meses antes de que las nuevas normas entren en vigor.


