EN FOTOS. “A quién le toca”… ¿Qué dice el último clip muy simbólico de Mylène Farmer?

Una tarjeta de los créditos de “It’s Who’s Next”.– Captura de pantalla de YouTube M. Farmer / J. Ducournau/ DR
“Gracias al jurado por dejar entrar a los monstruos”, declaró Julia Ducournau en 2021 tras recibir la Palma de Oro por Titaniouna película de género atrevida, teñida de “horror corporal”. En este jurado estaba Mylène Farmer, sin duda sensible a esta propuesta de cine subversivo, ella quien, en sus clips (Más allá de mi control, El alma Stram Gram, ciudad del amor…), ha encarnado criaturas fantásticas, vampíricas, extraterrestres, y ha multiplicado las referencias a la literatura de lo extraño, empezando por Edgar Allan Poe, en sus textos. Por tanto, parece lógico que, cinco años después de este encuentro en el Festival de Cannes, la cantante pidiera al cineasta que rodara el vídeo musical de ¿A quién le toca?.
Un símbolo de autodefensa.– Captura de pantalla de YouTube M. Farmer / J. Ducournau/ DR
El clip comienza en una atmósfera que provoca ansiedad. Está oscuro, Mylène Farmer camina sola, con una llave atrapada entre los dedos, símbolo de autodefensa. Este gesto reflejo es común a muchas mujeres alerta…
El rodaje tuvo lugar parcialmente en el distrito 13.– Captura de pantalla de YouTube M. Farmer / J. Ducournau/ DR
La ansiedad no desaparece: Mylène Farmer está a punto de entrar en un túnel (rue Watt, en el distrito 13 de París). La cámara se inclina, reforzando una sensación de extrañeza.
Una masacre…– Captura de pantalla de YouTube M. Farmer / J. Ducournau/ DR
En el camino se topa con transeúntes que caen al suelo, blanco de balas disparadas por atacantes invisibles. Sólo se oyen las explosiones. Los cuerpos caen en la indiferencia general.
El artista apuntó a su vez.– Captura de pantalla de YouTube M. Farmer / J. Ducournau/ DR
Una metáfora explícita de la violencia del mundo, que no perdona a nadie, ni siquiera a Mylène Farmer. Ella es atacada, cae, cae, pero se levanta y sigue su camino pase lo que pase. Frente a la adversidad.
Toca los cuerpos…– Captura de pantalla de YouTube M. Farmer / J. Ducournau/ DR
Luego ingresa a una discoteca donde se expresa el amor y la sensualidad. Mylène Farmer es como una exploradora. Podemos ver una referencia al clip de que mi corazon se suelta (1992), en la que interpretó a un ángel inocente entrando al club Q para ilustrar esta canción que evoca la sexualidad durante los “años del SIDA”. “La danza de los cuerpos, el amor a muerte. […] El miedo desciende sobre nuestras payasadas. Tú entre nosotros, goma, te insinúas en nuestros amores”, cantó entonces.
Besos borrosos.– Captura de pantalla de YouTube M. Farmer / J. Ducournau/ DR
“Allí el sexo está muerto, el sexo está mal, lo sexy duerme, basta para volverte loco”, canta hoy Mylène Farmer en ¿A quién le toca?. En esta discoteca se besan parejas, homosexuales o heterosexuales, e incluso parejas. La escena se desarrolla en un club queer donde se mezclan orientaciones sexuales e identidades de género. Es un “espacio seguro”, un lugar alejado de la brutalidad exterior, que se hace eco de la letra de la canción: “Miedo de todo, ¿dónde estamos? » Pero en este refugio, los besos se desdibujan, los rostros se desdibujan y se distorsionan. Una visión angustiosa que recuerda la obra de Francis Bacon, que aprecia Mylène Farmer, sobre el desorden existencial.
Una referencia surrealista.– Montaje de 20 minutos, captura de pantalla de YouTube M. Farmer / J. Ducournau / R. Magritte (detalle)/ DR
Una pareja de besos, cubiertos por un velo negro. Una referencia directa al lienzo. Los amantes yo pintado por René Magritte en 1928. La imagen surrealista se abre a varias interpretaciones: el amor viviendo escondido, la intimidad en medio de la multitud, pero también la dimensión fúnebre como si hubiera un duelo que llevar.
Duplicación.– Captura de pantalla de YouTube M. Farmer / J. Ducournau/ DR
Mylène Farmer entra en un baño que puede interpretarse como su espacio mental: allí no está sola, sino que allí se encuentra con sus avatares. El artista suele jugar con sus dobles en su clipografía: el títere de Sin falsificaciones (1987) el gemelo de El alma Stram Gram (1999)… Aquí pensamos especialmente en el vídeo de California (1996), en la que una mujer burguesa interpretada por Mylène Farmer se reconoce en una prostituta de Hollywood Boulevard. La trabajadora sexual es asesinada, la mujer “del mundo” va entonces a un baño para cambiarse, tomar el lugar de su doble y vengarla…
Cara a cara con Libertino.– Captura de pantalla de YouTube M. Farmer / J. Ducournau/ DR
Frente al espejo, Mylène Farmer se enfrenta al reflejo de una de sus encarnaciones icónicas: Libertine (1986). Esta figura andrógina, inspirada en el Chevalier d’Eon, marcó el inicio de la carrera de la estrella y de la memoria colectiva. Ella representa la libertad sexual, pero no sólo eso: Libertine es un personaje fuerte que ignora convenciones y mandamientos. Es un símbolo de emancipación.
¿Un guiño a David Lynch?– Captura de pantalla de YouTube M. Farmer / J. Ducournau/ DR
Un micrófono sobre un soporte frente a una cortina roja. Esto podría ser una referencia al Club Silencio de Calle Mulholland de David Lynch, director fallecido en 2025 y del que era amiga Mylène Farmer. Entendemos que es en este escenario donde cantará la estrella y tenemos confirmación de que es Mylène Farmer en su condición de autora, compositora e intérprete quien está en cuestión en este clip.
El artista sin rostro…– Asamblea de 20 minutos. Captura de pantalla de YouTube M. Farmer / J. Ducournau / L.Boutonnat/ DR
Esta aparición de Mylène Farmer sin rostro recuerda las transfiguraciones del artista Olivier de Sagazan. Ella lo había invitado en el video musical dea la sombra en 2012 y había intentado remodelar sin cesar su apariencia bajo capas de arcilla. Aquí, este rostro de rasgos borrados tiende a representar su capacidad de reinventarse a lo largo de su carrera y también de parecerse a lo que el público proyecta sobre ella.
Detenido a punta de pistola por Libertine.– Captura de pantalla de YouTube M. Farmer / J. Ducournau/ DR
Libertine está protagonizada por Mylène Farmer. ¿Una amenaza? Más bien un llamado de la heroína de antaño a quien la encarnó a recordar el mensaje que envió en 1986, su libertad en ese momento y la lucha, nunca terminada, por la emancipación.
Una transmisión de valores.– Captura de pantalla de YouTube M. Farmer / J. Ducournau/ DR
Mylène Farmer desarma a Libertine y agarra el arma. El gesto es simbólico: es un paso de testigo, de testimonio.
Bocas redactadas.– Captura de pantalla de YouTube M. Farmer / J. Ducournau/ DR
Regrese a la escena de la discoteca donde los individuos tienen la boca borrosa. “Allí, amordazando, el hueco del vacío, nos inclinamos”, dicen las palabras de ¿A quién le toca?.
¿Silenciado?– Captura de pantalla de YouTube M. Farmer / J. Ducournau/ DR
Mylène Farmer, que empezó a cantar en los pequeños escenarios, está a su vez contaminada por la censura. Su boca desaparece, el contagio se extiende.
Liberación.– Captura de pantalla de YouTube M. Farmer / J. Ducournau/ DR
Pero la resistencia es inmediata. En su espejo, Libertine apunta el arma hacia el cielo. En el escenario, Mylène Farmer hace lo mismo, como el Gavroche de la web. La libertad guiando al pueblo.. El efecto es inmediato. El gesto es también el de un saque inicial. ¿Una nueva carrera? ¿Una nueva era? “Rechaza la oscuridad. “Servil y me desmorono”, qué triste dicho”, canta el artista.
El derramamiento.– Captura de pantalla de YouTube M. Farmer / J. Ducournau/ DR
En la multitud que tiene delante, los rostros encuentran sus bocas, sus sonrisas. “El uniforme es oscuro”, frase de la canción, se puede escuchar de dos maneras. Puede entenderse como una referencia al uniforme de una entidad represiva, de una milicia. Pero también como “Lo uniforme es oscuro”. Aquí, plena luz sobre la diversidad de identidades.
Alegría, por fin.– Captura de pantalla de YouTube M. Farmer / J. Ducournau/ DR
Finalmente surge la fiesta, las risas y los vítores. Mylène Farmer celebra aquí una comunión con su público, entre el que se encuentran numerosas personas LGBT. el clip de ¿A quién le toca? habla del papel de la cantante, con su público. Ella no se presenta como una salvadora del mundo, sino como una aliada, a su nivel. “La figura de Mylène Farmer se ha convertido en un símbolo maleable y flotante, primero gay y lesbiana, luego queer, una referencia y una herramienta para el empoderamiento individual y la emancipación colectiva”, escribió Isabelle Marc en Mylène Farmer, la diva del pop publicado en Le Seuil en enero. La textura de la imagen cambia, como un efecto de videocámara, hay grano, una representación más áspera que enfatiza una alegría inmediata, sin tratar de ser suave y limpia.
Camino de regreso.– Captura de pantalla de YouTube M. Farmer / J. Ducournau/ DR
Mylène Farmer sale del túnel. La cámara vuelve a girar, en la otra dirección, cuando amanece.
Dos miradas, dos atmósferas.– Edición de capturas de pantalla de YouTube M. Farmer / J. Ducournau / L. Boutonnat/ DR
Tiene un rasguño en la cara, que ya apareció antes de entrar a la discoteca. Ella mira hacia arriba con una gran sonrisa. Una señal de esperanza. O lo contrario de la conclusión del clip de desencantado (1991, foto de la derecha) donde, después de haber liderado una revuelta, el personaje interpretado por Mylène Farmer mostraba una expresión seria frente a una extensión nevada hasta el horizonte, sugiriendo preocupación por el futuro.
¿Un final optimista?– Captura de pantalla de YouTube M. Farmer / J. Ducournau/ DR
En ¿A quién le toca?sin plano inverso. No sabremos qué miraba Mylène Farmer y qué la hacía sonreír. Pero el optimismo al final del clip se confirma. Las personas que permanecían en el suelo en el túnel se levantaron una a una y siguieron caminando. ¿Como si nada hubiera pasado?


