Experto refuerza que la tecnología no debe dañar la conexión humana

La inteligencia artificial puede transformar la forma en que trabajamos y aprendemos, pero no debería reemplazar lo más esencial de los seres humanos: la conexión, la curiosidad y la colaboración.
A Lila Ibrahim, de la Oficina de Alfabetización en Inteligencia Artificial de la Google DeepMind, cualquier avance tecnológico requiere humildad y reflexión. “Creo que tenemos que abordar esta situación con mucha humildad, preguntándonos dónde la tecnología es más útil y dónde el aspecto humano es tan importante”, dijo en conversación con CNN Brasil.
Según ella, es fundamental identificar, dentro de las organizaciones, tanto cómo las personas utilizan la IA como qué aspectos del trabajo deben seguir siendo esencialmente humanos.
La tecnología al servicio de la conexión humana
Lila Ibrahim citó un ejemplo concreto de cómo la IA puede, en la práctica, fortalecer (y no debilitar) los vínculos humanos. Informó que, en una visita a Irlanda del Norte, los profesores de escuelas públicas informaron de un ahorro de hasta diez horas por profesor a la semana al utilizar herramientas de inteligencia artificial. El tiempo ahorrado se reinvirtió en un contacto más estrecho con los estudiantes, lo que permitió a los educadores llevar su pasión y entusiasmo por el contenido al aula.
“¿Dónde podemos simplificar algunas de las tareas más rudimentarias, pero también celebrar el aspecto humano que aportamos?” -preguntó Lila Ibrahim. Para ella, habilidades como la curiosidad, la conexión humana y la colaboración se vuelven aún más relevantes, no menos, en la era de la inteligencia artificial. El mensaje central de su discurso es que la tecnología debe ser un aliado del potencial humano, no una amenaza para él.



