En medio de protestas, Bolivia deroga ley que limitaba el estado de excepción

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, promulgó este miércoles (27) la derogación de la Ley 1341, que limitaba las facultades del Presidente de la República para decretar el estado de excepción, que es cuando el gobierno asume facultades excepcionales y suspende parcialmente las normas del Estado de derecho.
La promulgación se produjo pocas horas después de que la medida fuera aprobada por la Cámara de Diputados de Bolivia. Los diputados revocaron el dispositivo en una sesión en línea, el martes por la noche (26).
Aprobada por el Senado boliviano el pasado domingo (24), la revocación de la ley facilita el uso del estado de emergencia por parte del presidente Rodrigo Paz para intentar, mediante el uso de la fuerza, despejar las decenas de bloqueos de carreteras realizados por los manifestantes.
El gobierno de Paz enfrenta casi cuatro semanas de protestas pidiendo su renuncia. La movilización reúne a campesinos, indígenas, maestros, mineros, entre otras categorías. Los bloqueos han provocado desabastecimiento en varias regiones del país andino, provocando escasez de combustible, alimentos y medicinas en las ciudades afectadas.
El profesor de ciencias políticas de la Universidad Federal de Ceará (UFC) Clayton Cunha Filho explicó a que la derogación de la ley aumenta el margen de maniobra del gobierno de Paz para declarar el estado de excepción.
“Esta ley de 2020 le dio más poderes al Legislativo para supervisar y, eventualmente, incluso no aprobar y suspender el decreto presidencial de estado de emergencia”, explicó el experto en política boliviana.
Además, Rodrigo Paz ha estado bajo presión de sectores empresariales y de derecha para usar la fuerza para despejar los bloqueos.
“Las élites de Santa Cruz, en el este del país, que siempre ha sido el bastión de la derecha, están ejerciendo mucha presión sobre el gobierno, alegando que supuestamente está frenando demasiado su represión. Estos grupos amenazan incluso con formar grupos de ciudadanos para limpiar las carreteras si el gobierno no actúa”, añadió.
Derogación de la ley
El autor del proyecto de derogación de la Ley del Estado de Excepción, diputado Roberto Júlio Castro Salazar, sostiene que la legislación distorsionó la aplicación del estado de excepción como instrumento para preservar la seguridad, el orden y la tranquilidad públicos.
“[O objetivo dessa lei foi] impedir que el gobierno constitucional de Jeanine Áñez haga uso legal y legítimo de la fuerza constitucional y pública del Estado, [para] desestabilizarlo y derrocarlo, a través de la violencia criminal concebida, promovida, financiada y organizada por el régimen fraudulento del expresidente Evo Morales”, dice la justificación para derogar la legislación.
La Ley 1341 fue aprobada por el Parlamento boliviano cuando el MAS, el partido de Evo, tenía mayoría, en 2020. La decisión se produjo luego de que comandantes militares exigieran la renuncia de Evo Morales, en noviembre de 2019, en medio de protestas con acusaciones de fraude contra el resultado electoral que dio la victoria al MAS de Evo.
Ante la presión de los militares, Evo Morales abandonó el país y se exilió en México. En Lugar, asumió el cargo la senadora opositora Jeanine Áñez.
El profesor Clayton Cunha Filho destacó que Áñez, aprovechando la pandemia, retrasó las elecciones generando protestas que podrían derivar en represión estatal.
“Ella, de hecho, sólo convocó estas elecciones después de mucha presión y protestas y un asedio similar al de ahora, pero de menor intensidad, porque éste ya está mucho más radicalizado”, comentó el experto.
Tras la victoria de Luis Arce, del MAS, Jeanine Añez fue detenida acusada de golpe de Estado, en marzo de 2021. Con la victoria de Rodrigo Paz, el año pasado, el exsenador salió de prisión luego de más de cuatro años de prisión.
Constitución
El diputado Roberto Salazar también sostuvo que la Constitución boliviana es suficiente para regular el uso del Estado de Excepción, y que no es necesaria una ley infraconstitucional.
En su artículo 137, la Constitución del país andino autoriza el uso del Estado de emergencia en caso de “amenaza a la seguridad nacional, amenaza externa, malestar interno o desastre natural”.
El mismo artículo agrega que la “declaración del estado de emergencia no puede, en ningún caso, suspender las garantías de derechos, de los derechos fundamentales, del derecho al debido proceso legal, del derecho a la información o de los derechos de las personas privadas de su libertad”.
También según la Constitución, el Estado de Excepción decretado por el presidente debe ser aprobado por el Parlamento en un plazo de 72 horas.
Entender
El país andino enfrenta una serie de protestas y cortes de carreteras que se han convertido, en las últimas semanas, en un levantamiento popular.
Las decisiones del nuevo presidente boliviano, que asumió el poder hace apenas seis meses tras casi 20 años de hegemonía de izquierda, venían provocando manifestaciones en el país desde el inicio de su mandato, en diciembre de 2025, con un decreto que eliminó el subsidio a la gasolina.
Las protestas aumentaron después de que campesinos e indígenas acusaran al gobierno de promulgar leyes agrarias con el objetivo de perjudicar a los pequeños agricultores en favor de los grandes empresarios agrícolas.
El gobierno afirma que la ley buscaba fortalecer la agricultura en el país, que atraviesa una grave crisis económica. Debido a la presión popular, la ley fue derogada. Aun así, las protestas crecieron.


