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Más del 93% del pescado vendido en la costa de Paraná contiene microplástico

La oceanógrafa Fernanda Possatto presenta un banco lleno de basura plástica encontrada en 14 playas de la costa de Paraná. Según ella, estos son los residuos que son fáciles de ver. Sin embargo, su investigación destaca otra preocupación presente en el mar, mucho más difícil de visualizar: los microplásticos.

Una encuesta realizada por el investigador muestra que El 93,6% de una muestra de pescado recolectada en ferias y mercados de la costa de Paraná tiene microplásticos en el tracto digestivo.

De los 47 individuos examinados, 44 tenían partículas. La mayor contaminación se produjo en los peces demersales, que viven en contacto directo con el fondo marino. Los microplásticos son fragmentos de menos de 5 milímetros (mm), restos de productos elaborados con plástico y que fueron consumidos por los peces examinados.

“Esto no significa que no se pueda comer pescado, porque todavía no estamos hablando de salud alimentaria, pero esto ya es una indicación de que necesitamos estudiar mejor estos impactos”, dijo a los periodistas en la sede de la Associação Mar Brasil, una organización sin fines de lucro.

“Todavía no hablamos de riesgos para la salud humana porque hoy no comemos el tracto, no comemos el estómago, comemos el músculo”, asegura.

La investigadora Fernanda Possatto, del Programa de Recuperación de la Biodiversidad Marina (Rebimar), habla sobre el trabajo con residuos de basura en el mar – Foto: Fernando Frazão/Agência Brasil

Proyecto de recuperación marina

La sede de Mar Brasil está en la ciudad de Pontal do Paraná, en una playa frente a la turística isla de Mel. La organización desarrolla el Programa de Recuperación de la Biodiversidad Marina (Rebimar), iniciativa patrocinada por Petrobras.

En sus cercanías se encuentran ambientes con diferentes características, como la Isla Cotinga, tierra indígena; áreas continuas de manglares; y el Puerto de Paranaguá, que atrae constantemente flotas de barcos.

La investigadora Fernanda defiende la necesidad de nuevos estudios para identificar el efecto de los microplásticos en los peces.

“¿Cuántos componentes tóxicos de este microplástico presentes en el estómago pueden ser absorbidos por los tejidos musculares de las especies de peces?”, se pregunta.

Ella cita que Otros estudios han demostrado que los fragmentos pueden liberar sustancias tóxicas que provocan cambios en la fecundidad de los animales y la aparición de tumores..

“Todo esto todavía está siendo analizado y estudiado”.

Formación y destino

Los microplásticos son fragmentos del material de mayor tamaño, el plástico, que bajo la influencia del tiempo y la irradiación solar se descomponen en micropartículas y acaban permaneciendo en el agua, el suelo y el aire, llegando a la cadena alimentaria.

Estas partículas pueden surgir de la basura en el mar, como envases y botellas, neumáticos, telas y revestimientos de pintura. Las pinturas, de hecho, son fuentes de elementos químicos presentes en estos fragmentos.

Una investigación brasileña incluso encontró microplásticos en placentas y cordones umbilicales.

La Organización Mundial de la Salud reconoce que el mundo enfrenta problemas relacionados con la presencia de microplásticos y aboga por más investigaciones sobre el efecto de los fragmentos en la salud humana.

Galería de fotos – Programa de Recuperación de la Biodiversidad Marina (Rebimar)

Presencia en aves

Los estudios de Rebimar también identificaron la presencia de microplásticos en aves que tienen contacto con el mar. Se analizaron gaviotas y tecolotes llaneros. El estudio se realizó mediante el análisis del material regurgitado (expulsado del estómago o del buche) por aves vivas.

En el 69% de ellos se observaron fragmentos. “Si se nota que de cada diez individuos, siete tienen microplásticos, es altísimo”, señala el oceanógrafo.

Fernanda Possatto, que trabaja con investigaciones vinculadas a la basura en el mar, contextualiza que el microplástico se encuentra tanto en áreas con mucha presencia humana, como en los alrededores del Puerto de Paranaguá, como en áreas ambientalmente preservadas.

Para ella, es un indicio de que “no existen fronteras geográficas para el tema del plástico”. Ella explica que Los fragmentos son transportados por las corrientes, vientos y mareas..

“Todo esto influye en la presencia. Lo convierte en un problema sistémico”.

Expedición del equipo de investigadores del Programa de Recuperación de la Biodiversidad Marina (Rebimar) realiza captura para monitoreo de tortugas verdes, en Isla Cobras – Foto: Fernando Frazão/Agência Brasil

Utilidad de la información

El oceanógrafo añade que La investigación puede proporcionar información a las autoridades públicas para establecer límites a la presencia de microplásticos en humanos.

“Hoy no tenemos un índice que nos diga si es aceptable 1 microplástico por metro cúbico de agua”, explica. “Estamos en el proceso de construir estos índices”.

Para el investigador de Rebimar, Las formas de mitigar el problema de los microplásticos en el medio ambiente incluyen acciones de la industria y el consumo consciente de plástico.

“No hay una solución única. Hay que pensar en varios rangos de acción, desde la sensibilización con educación ambiental hasta el origen mismo, que es la producción de plástico”.

Basura y tortugas

Otro aspecto del proyecto ambiental es el monitoreo de la tortuga verde, una de las siete especies de estos animales marinos en el mundo y una de las cinco registradas en Brasil.

Al menos tres veces al año, investigadores de la Universidad Federal de Paraná (UFPR) capturan y analizan la salud de las tortugas. Desde 2014 se han realizado 435 capturas, de las cuales 313 individuos, es decir, alrededor de 120 fueron observados más de una vez.

La bióloga Camila Domit, coordinadora del Laboratorio de Ecología y Conservación de la UFPR, revela que el 80% de las tortugas encontradas muertas en la costa de Paraná tenían basura en el tracto digestivo.

“Da miedo”, subraya. “Dependiendo de la cantidad de basura, puede provocar la muerte del animal”, explica.

La investigadora Camila Domit instala un dispositivo de monitoreo sobre una tortuga verde como parte del Programa de Recuperación de la Biodiversidad Marina (Rebimar), en el Laboratorio de Ecología y Conservación de la Universidad Federal de Paraná – Foto: Fernando Frazão/Agência Brasil

Camila añade que, además de la cantidad, es una complicación el tipo de residuo.

“Encontramos una serie de plásticos rígidos que provocan rotura, lesiones más graves en el tracto digestivo de estos animales”, describe.

Estudios de la UFPR y Rebimar muestran que Cada año se encuentran alrededor de mil tortugas muertas en las playas vigiladas. De cada diez, siete son víctimas de la interacción con la pesca.

El biólogo vincula la basura del mar con la vulnerabilidad de las tortugas.

“El animal come la basura, se debilita, flota más porque no puede defecar, no puede alimentarse bien y, entonces, se produce la interacción con la pesca”, detalla.

El proyecto utiliza tecnologías como el seguimiento satelital y acústico para monitorear los caminos y hábitos de los animales marinos.

Según Camila Domit, La evidencia científica de Rebimar brinda apoyo a las autoridades para tomar decisiones que favorezcan la preservación de los animales.

Recuerda que el conocimiento científico de estas investigaciones contribuyó a que Ilha das Cobras, en la Bahía de Paranaguá, se transformara en un parque estatal para la conservación de la especie.

“Cuando tienes datos científicos, el proceso de gestión es mucho mejor”, concluye.

Tortugas verdes monitoreadas por el Programa de Recuperación de la Biodiversidad Marina (Rebimar), en Isla Cobras – Foto: Fernando Frazão/Agência Brasil

Proyecto continuo

Rebimar forma parte del Programa Socioambiental de Petrobras desde 2009 y tiene una inversión de R$ 6 millones para un período de cuatro años, susceptible de ser calificada para un nuevo ciclo inversor.

El responsable sectorial de integración de proyectos medioambientales de la empresa estatal, Michele Cardoso, destaca la continuidad del apoyo.

“Es importante contar con alianzas de largo plazo en esta cartera de proyectos que brinden esta solidez y solidifiquen los compromisos del programa”, dice.

*El reportero y fotógrafo viajó por invitación de Petrobras.

Jorge Santoro

Jorge Santoro lidera el equipo editorial con formación en comunicación obtenida en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Se caracteriza por un criterio propio, atención al detalle y una mirada crítica que aporta profundidad y coherencia a cada contenido publicado.

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