Un aire del proceso Pelicot… Laëtitia R., violada, torturada y prostituida, se niega a permanecer a puerta cerrada, para gran consternación de la defensa

“Sí, todos los hombres”, “los monstruos no existen”, “justicia y respeto por Laëtitia”… Este lunes, una veintena de feministas del colectivo “8 de marzo durante todo el año” se presentaron ante el Tribunal de lo Penal de Alpes de Alta Provenza, en Digne-les-Bains, para apoyar a Laëtitia R. Esta madre acusa a su excompañero y padre de uno de sus hijos, Guillaume Bucci, de haberla violado, torturado y prostituido. durante siete años. El acusado, cuyo juicio se abrió este lunes, se enfrenta a cadena perpetua.
“Estamos aquí para decirle que la apoyamos y que le creemos”, explica Léa. Como varios de sus compañeros, ya estuvo presente durante el juicio de Pelicot. Y como durante el proceso de las “violaciones de Mazan”, las feministas pretenden garantizar una presencia diaria para ofrecer a Laëtitia R. una “acogida digna y solidaria”. “Es un caso extremo, pero estamos aquí para decir que la violencia doméstica es muy común e incluso más numerosa en la comunidad que en la ciudad”, continúa Léa.
“La defensa intenta recuperar el control sobre la víctima”
Y al igual que Gisèle Pelicot en el otoño de 2024, Laëtitia R. se negó a actuar a puerta cerrada. Para gran consternación de la defensa, que intentó por todos los medios -en particular, basándose en la noción superior del hijo de la pareja, la parte civil- de que el juicio se desarrollara sin público y sin prensa… Como en el proceso Pelicot. La ley francesa establece, sin embargo, que en materia de violencia sexual, sólo las partes civiles pueden solicitar una sesión a puerta cerrada. Este deseo de la defensa provocó algunos suspiros de indignación entre el público. “La defensa ya está intentando recuperar el control sobre la víctima”, afirmó Philippe-Henry Honneger, abogado de Laëtitia R. El tribunal finalmente se negó a acceder a esta solicitud.
El acusado, Guillaume Bucci, ex director de banco de 51 años, se presentó bien afeitado, luciendo un espeso bigote y el pelo de longitud media, de color gris plateado, peinado hacia atrás, dejando al descubierto la parte posterior y los costados de la cabeza muy cortos. En prisión preventiva, niega los hechos, alega juegos sexuales sadomasoquistas y afirma que su expareja se prostituyó.
La lectura de los hechos por parte del presidente sumergió al tribunal en el calvario insoportable de esta mujer, ahora de 42 años, obligada a prácticas sexuales ultraviolentas – a veces con un cúter – zoófilos, escatófilos… Según su relato, habría sido entregada a cientos de hombres. Una inmersión en el horror. El veredicto se espera para finales de semana.

