Billete único, sitio único… La UE quiere simplificar los viajes en tren en Europa

Reservar un viaje en tren París-Barcelona a veces puede parecer una búsqueda del tesoro digital. Un sitio para el primer viaje, otro para la conexión, billetes separados y sin garantía si el primer tren llega tarde…. Bruselas quiere poner fin a este dolor de cabeza.
La Comisión Europea presentó el miércoles un proyecto destinado a simplificar los viajes ferroviarios transfronterizos. Su idea: permitir a los viajeros reservar todo su viaje en una única plataforma, incluso si intervienen varias empresas. En concreto, la medida obligaría, por ejemplo, a la SNCF a mostrar en su sitio los trayectos operados por Trenitalia, como la ruta París-Milán. Bruselas también quiere obligar a los grandes operadores ferroviarios a abrir su emisión de billetes a plataformas como Trainline u Omio.
Un billete y más derechos
“De Berlín a Barcelona en tren”, resumió Ursula von der Leyen en las redes sociales, prometiendo “un billete único” y derechos garantizados “durante todo el viaje”. El objetivo es claro: hacer que el tren sea más sencillo, más atractivo y más competitivo con el avión. Porque hoy en día viajar en tren por Europa sigue siendo a menudo más complicado que reservar un vuelo de bajo coste.
Según un estudio de YouGov, realizado para la ONG Transportes y Medio Ambiente, casi dos de cada tres personas ya han renunciado a viajar en tren debido a la complejidad de las reservas. Y las cifras siguen mostrando el retraso en el ferrocarril: casi 400 millones de pasajeros viajaron en avión en la UE en 2024, frente a alrededor de 150 millones en tren en viajes internacionales.
El lobby ferroviario a contraviento
Pero el proyecto ya está provocando protestas entre los operadores históricos. La Comunidad Ferroviaria Europea, lobby del sector, denuncia “injerencias sin precedentes”. “Imagínense a Lufthansa obligada a vender billetes de Ryanair”, bromea su director Alberto Mazzola.
Sin embargo, Bruselas espera un aumento del 5% en el número de pasajeros de trenes gracias a esta reforma. El texto también prevé proteger mejor a los pasajeros en caso de pérdida de conexión, con más flexibilidad y compensación. Ahora queda convencer a los Estados europeos y al Parlamento. Y, sobre todo, las empresas ferroviarias no tienen prisa por abrir sus vías y sus clientes a la competencia.


