Últimas

¿Qué secretos esconde los restos de un barco del siglo XVI descubiertos bajo 2.500 metros de agua frente a la costa de Ramatuelle?

Se trata de un tesoro de inestimable valor arqueológico que está exhumado: a 2.500 metros de profundidad en el Mediterráneo, en un lugar no revelado frente a la costa de Ramatuelle, las garras de un submarino teledirigido agarran con delicadeza una jarra de cerámica del siglo XVI cuyos colores siguen siendo sorprendentemente vibrantes.

Coordenadas secretas

Realizada conjuntamente por un departamento de la Armada Nacional, Cephismer (Centro experto en buceo e intervención humana bajo el mar), y Drassm, que depende del Ministerio de Cultura (Departamento de investigaciones arqueológicas subacuáticas y subacuáticas), la operación Calíope 26.1 constituye la primera etapa de los trabajos de investigación sobre el pecio cámara 4el más profundo jamás encontrado en aguas territoriales francesas.

Apenas ha salido el sol cuando el remolcador de alta mar jason se detiene, tras dos horas de navegación desde la costa de Var. “Las coordenadas no se pueden transmitir dada la sensibilidad de los objetos descubiertos en el fondo, aunque sabemos que pocas personas podrían llegar hasta allí”, sonríe el oficial Romain, identificable sólo por su nombre, responsable de las operaciones en el Cephismer.

Un robot de asistencia

El barco, hundido hace cinco siglos, fue descubierto accidentalmente en 2025, como parte de una operación de control del fondo marino liderada por el ejército. Un descubrimiento que la misión Calliope 26.1, realizada este año, pretende explorar más a fondo.

Para afrontar el desafío tecnológico, se equipó un remolcador con un ROV (vehículo submarino operado a distancia) que puede descender hasta 4.000 metros. Fijado a la plataforma del barco mediante un cable, dispone de varias cámaras además de brazos articulados. Dos contenedores completan el sistema desde el que los equipos controlan el robot y observan las imágenes en directo.

Fotógrafos en acción

Luego de una hora de descenso, el ROV llega al nivel del cámara 4. “Es un trabajo extremadamente preciso para no dañar el lugar y no levantar sedimentos”, comenta Sébastien, jefe de la misión Calliope 26.1. “Este hábil trabajo también es de gran interés para la formación de nuestros marineros”.

En la pared de pantallas de control ante la que se han reunido los investigadores se revelan los restos del naufragio: la estructura del barco, un cañón, cientos de cántaros y platos ricamente decorados con motivos florales, cruces y peces azules, naranjas y verdes. La cámara dispara: ocho disparos por segundo durante tres horas –casi 68.000 fotografías– para producir fotogrametría, un modelado 3D de los restos del naufragio…

Un sitio que permanece intacto

“La visibilidad es excelente”, se alegra Franca Cibecchini, arqueóloga marítima de Drassm. “No nos damos cuenta de la profundidad. Gracias a esta cualidad, podemos decir que probablemente se trata de un barco comercial que transportaba loza desde Liguria (noroeste de Italia), es decir, quizás desde el puerto de Génova o Savona.

“Lo importante es también que se trata de un lugar en el que no pudo haber ningún intento de saqueo tras el naufragio”, añade Marine Sadania, la investigadora que dirige las operaciones. “Para el siglo XVI, tenemos textos que no hablan mucho sobre los barcos comerciales, por lo que es un testimonio valioso de la historia marítima y las redes de transporte”.

Tesoros extremadamente frágiles

Durante la campaña, se llevan varios cántaros y platos para ser analizados una vez de regreso a tierra. En el laboratorio Drassm de Marsella, Marine Sadania pasa delicadamente bajo el agua una de estas cerámicas: “Se trata de uno de los objetos más profundos jamás extraídos de un naufragio en Francia. Para nosotros, es una oportunidad de probar protocolos para retirar este mueble preservando su integridad”.

Un tercio de las cerámicas extraídas de las profundidades durante las excavaciones submarinas acaban rompiéndose sin que los científicos lo expliquen.

Nuestro archivo “Arqueología”

Está prevista una exposición temporal en noviembre en el Museo Marino de Toulon para presentar al público en general los primeros resultados de los investigadores. Los restos del naufragio permanecerán en el fondo del agua para respetar los modelos de conservación recomendados por la UNESCO.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

Artículos Relacionados

Volver al botón superior