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Calefacción, automóviles, industria… Lo que sabemos sobre el plan de electrificación de la economía francesa

El Gobierno francés ha desvelado este jueves su plan para electrificar usos energéticos, con el objetivo de acelerar la transición energética ante la persistente dependencia de los combustibles fósiles, cuyos precios han aumentado considerablemente debido a las tensiones geopolíticas en Oriente Medio.

¿Cuál es este plan?

Francia todavía consume hoy alrededor del 60% de los combustibles fósiles (principalmente petróleo y gas). El plan pretende reducir esta proporción al 40% para 2030 y a menos del 30% en 2035. Para lograrlo, se basa en una sustitución masiva del petróleo y el gas por electricidad, producida principalmente a partir de energía nuclear y energías renovables. El objetivo es triple: fortalecer la soberanía energética nacional, proteger el poder adquisitivo de los hogares y las empresas y acelerar la descarbonización de la economía.

Un esfuerzo presupuestario duplicado de aquí a 2030

El apoyo público a la electrificación aumentará de los 5.500 millones de euros al año actuales a los 10.000 millones de euros al año en 2030. Esta duplicación se producirá sin aumentar el déficit público, asegura el gobierno.

La financiación procederá principalmente de la reorientación de las ayudas existentes, de la reducción del gasto energético del Estado, de los excedentes fiscales vinculados a los combustibles y de la contribución de las empresas a través del sistema de Certificados de Ahorro Energético (CEE).

Este presupuesto reforzado se distribuirá entre vivienda (alrededor de 6,1 mil millones) y transporte (alrededor de 4,3 mil millones).

¿Quizás algunas medidas clave?

A partir de finales de 2026, ya no será posible instalar calderas de gas en edificios nuevos. El objetivo es hacer de la calefacción eléctrica (bombas de calor, radiadores eléctricos eficientes) la solución de referencia. El gobierno también está acelerando el despliegue de bombas de calor, con la ambición de instalar un millón por año hasta 2030. Las ayudas existentes como MaPrimeRénov’ se centrarán más en estas soluciones eléctricas.

Además, el plan prevé eliminar gradualmente la calefacción de gas de dos millones de viviendas sociales hasta 2050, ya que estas viviendas todavía dependen en gran medida de los combustibles fósiles.

Estas medidas pretenden reducir drásticamente el consumo de gas importado en el sector residencial y terciario, al tiempo que permiten a los hogares reducir a la mitad su factura de calefacción por uso gracias a la electricidad.

¿Y además de la vivienda?

El objetivo es llegar a dos de cada tres coches eléctricos nuevos en 2030. Para ello, el gobierno pide a los fabricantes franceses que produzcan 400.900 vehículos eléctricos al año a partir de 2027 y luego un millón al año en 2030.

Para apoyar la demanda, se reforzará el arrendamiento social: a partir de junio de 2026, se ofrecerán en alquiler 50.000 vehículos eléctricos adicionales, destinados principalmente a hogares de bajos ingresos y a los “pesados” (enfermeros, ayudantes del hogar, artesanos, funcionarios públicos). También se incrementará el bono ecológico, hasta alcanzar los 9.500 euros (frente a los 5.700 euros actuales) para estos colectivos prioritarios.

Los profesionales no se olvidan: están previstas ayudas de hasta 9.500 euros para los vehículos utilitarios eléctricos y de hasta 100.000 euros por vehículo para los vehículos pesados ​​eléctricos.

Por último, se acelerará el despliegue de infraestructuras de carga, con un horizonte de varios miles de terminales rápidas adicionales en las principales carreteras de aquí a 2035.

¿Pero aún así?

El plan también prevé electrificar parte de los procesos industriales (hornos eléctricos, etc.) a través de ayudas y CEE. Se pondrán en marcha fuertes incentivos para sustituir las calderas de gasóleo o gas de la flota existente. El gobierno insiste en desarrollar la flexibilidad de la red para absorber el aumento previsto del consumo eléctrico sin crear tensiones.

¿Y para cuándo es todo esto?

Las primeras acciones concretas se producirán a partir de 2026 con la prohibición de las calderas de gas en los edificios nuevos y el lanzamiento de la nueva ola de arrendamiento social.

El horizonte 2030 constituye la etapa clave con la duplicación del presupuesto, la consecución de los objetivos de cuota de mercado y la reducción significativa de la dependencia de los fósiles. Este plan de electrificación supone un “cambio de escala” según el gobierno.

Queda por ver si habrá financiación real y si la producción de electricidad libre de carbono (nuclear y renovable) seguirá el ritmo necesario.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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