Se desconoce la amenaza a las especies que dependen del suelo, según un estudio

el estudio Evaluación del riesgo de extinción global para especies dependientes del suelo: avances recientes y recomendaciones revela que la investigación existente aún es insuficiente para evaluar el estado de conservación de esta biodiversidad. La alerta fue dada este miércoles (15), Día de la Conservación del Suelo y el Agua.
El informe, publicado en publicaciones científicas internacionales, destaca que el suelo es fundamental para la supervivencia humana, ya que el 95% de los alimentos depende de la salud de este ecosistema, que también es capaz de almacenar el 27% del carbono necesario para mantener el calentamiento global por debajo de los 2°C.
La investigación, liderada por la organización social Conservación Internacional (CI), estudió únicamente especies catalogadas como amenazadas de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). A partir de estos datos se podrían clasificar 8.653 especies, de las cuales el 20%, al menos 1.758 especies, permanecen en riesgo de extinción, señalan los investigadores.
Otras 1.722 especies no pudieron ser evaluadas porque fueron clasificadas como sin datos suficientes para determinar su estado global, pertenecientes a la lista de la UICN, con base en datos regionales.
“Esta es la primera vez que intentamos estudiar el riesgo de extinción de las especies que dependen del suelo, y los datos realmente sólo están disponibles para las especies de vertebrados. Actualmente, hay muy poca información sobre el estado de conservación de los invertebrados y los hongos, que constituyen la gran mayoría de las especies que dependen del suelo”, explica el director de la Unidad de Evaluación de la Biodiversidad que dirigió el estudio, Neil Cox.
En la valoración de los investigadores, la lista más completa que existe a nivel mundial sobre el riesgo de extinción global de estas especies, que es la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, ha “subrepresentado” la biodiversidad del suelo. Y la falta de información puede tener como resultado un impacto negativo sobre la vida en el planeta, ya que otros estudios indican que la diversidad del suelo es fundamental para un mejor funcionamiento de los ecosistemas.
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Un ejemplo es el conocimiento sobre invertebrados y hongos dependientes del suelo, que aparecen en un número limitado en la lista de la UICN, con sólo 503 especies evaluadas, aunque son mayoría entre las especies que reciben la clasificación de dependientes del suelo, es decir, que pasan una parte fundamental de su ciclo de vida dentro del suelo o que habitan predominantemente en la interfaz suelo-hoja.
“Existe la posibilidad de que muchas especies poco conocidas o no descubiertas de invertebrados y hongos dependientes del suelo se pierdan antes de que se conozcan, y esto es muy preocupante. No sabemos exactamente cuál sería el impacto de la pérdida de estas especies en la salud general del suelo, pero se espera que sea negativo”, advierte el investigador.
A partir de este diagnóstico, el estudio trae recomendaciones para que la comunidad académica, los gobiernos y la sociedad avancen en el conocimiento sobre esta biodiversidad:
- Establecer un grupo de trabajo sobre biota del suelo dentro de la Comisión de Supervivencia de Especies de la UICN;
- Fortalecer los vínculos entre organizaciones regionales y globales que trabajan en la gestión de la biodiversidad del suelo;
- Mejorar el intercambio de conocimientos entre la UICN, los gobiernos, los propietarios de tierras y el público sobre la importancia de la conservación del suelo;
Para Cox, esto implica ampliar la comunicación y valorar la importancia de mantener una rica diversidad de especies dependientes del suelo en las actividades de gestión de la tierra.
“Es difícil predecir todos los impactos, pero considerando la importancia de estas especies para diversos servicios ecosistémicos, como la descomposición de la materia orgánica y la liberación o el ciclo de nutrientes, la reducción de esta diversidad probablemente afectará la salud general del suelo del que dependemos”, concluye.
*El reportero viajó por invitación de la Fundación Amazonía Sostenible (FAS)

