Indígenas del Xingu aprendieron portugués para salvar la aldea, dice biógrafo

Aprender el idioma portugués fue la forma en que el líder indígena Nahu Kuikuro, en la década de 1940, defendió la aldea Ipatsé donde vivía. Según el escritor Yamaluí Kuikuro Mehinaku, de 43 años, autor del libro “Dueño de las palabras: la historia de mi abuelo” (Aki Oto: Api akinhagü, de Editora Todavia), Nahu fue el primer indígena del Alto Xingu en hablar la lengua. La biografía fue la ganadora del Premio de la Biblioteca Nacional el año pasado.
Yamaluí está en Brasilia esta semana para participar del Acampamento Terra Livre, un evento que reúne a más de 7 mil indígenas, que incluye actos de protesta por políticas públicas y también para visibilizar las causas de los pueblos tradicionales en todo el país.
“Además de política, estamos aquí para realizar intercambios culturales”, afirma.
El escritor explica que, al conocer el idioma, su abuelo pudo bloquear y vetar la injerencia de los blancos. “Y así logró proteger nuestras raíces”, afirma. Nahu, fallecido en 2005 a la edad de 104 años, hizo esfuerzos para evitar invasiones y fundar el Parque Indígena Xingu.
Como conocía el idioma, se convirtió en el contacto de confianza de los hermanos Villas-Boas. Fue Nahu quien acogió a los hermanos indígenas Orlando (1914-2002), Cláudio (1916-1988) y Leonardo Villas-Boas (1918-1961), que participaron de expediciones en la región.
El nieto del biógrafo explica que su abuelo se quedó sin padre cuando aprendió el nuevo idioma sin querer. “El interés de la familia era conseguir ropa y cosas de los blancos”. Nahu sirvió como traductor entre su grupo étnico y los no indígenas. “Por eso lo llamamos el ‘dueño de las palabras’. Es el traductor en nuestra cultura”.
El escritor indígena Yamaluí Kuikuro Mehinaku, en entrevista con Agência Brasil en el Acampamento Terra Livre – Foto Valter Campanato/
Su obra llegó a ser tan importante que se volvió políglota. Comenzó a dominar el idioma de las 16 etnias de la región del río Xingu.
“Las lenguas no son parecidas y tienen orígenes diferentes, pero empezó a identificar cómo ese trabajo podía ser estratégico para su pueblo”.
Según su nieto, al poder dar visibilidad a su pueblo, Nahu fue fundamental para el mayor logro: influir en la demarcación del territorio en 1961, firmada por el entonces presidente Jânio Quadros.
Además de la lengua como forma de luchar por la causa indígena, fue un maestro del canto y del conocimiento de diferentes áreas. Cuando era anciano, insistía a sus nietos en la necesidad de estudiar.
“Él dijo: ‘Luché y lo logré. Ahora, te dejo a ti la protección de nuestro territorio’. Nos pidió que tuviéramos cuidado con los blancos”. Nahu les pidió que transformaran el conocimiento y los recuerdos orales en documentos.
El biógrafo comprendió el mensaje y, tras la muerte de su abuelo, comenzó a investigar la larga vida del patriarca. Entonces decidió que sería importante transformar tanto conocimiento en páginas de libros. “Cuando sólo lo contamos oralmente, ustedes (los no indígenas) no lo creen. Ahora, está en papel para que puedan creerlo”.
El escritor se sintió orgulloso al ver que su abuelo se reunió con presidentes de la República y con el mariscal Cândido Rondon (1865 – 1968), primer director del antiguo Servicio de Protección al Indio.
Una de las misiones del biógrafo es lograr que las nuevas generaciones no dejen de conocer la historia de su abuelo y que se inspiren para seguir protegiendo la cultura y las tierras.
Yamaluí advierte que las escuelas que atienden a los indígenas de la región no evocan suficientemente el carácter de los pueblos originarios. “La cultura de los blancos todavía se enseña más. Lo escribí porque la historia del abuelo fue abandonada y excluida. Nadie contó su historia y yo sí”.


