La última sinfonía de Schifrin, Schejtman nombrado embajador cultural argentino

A un año de su estreno mundial, la sinfonía compuesta por Lalo Schifrin y Rod Schejtman titulada “Viva la Libertad”, que fue declarada Obra de Interés Cultural Nacional por la Presidencia de la República Argentina, recibió el sello Marca País, distinción oficial con la que Argentina se presenta al mundo. La distinción se extiende a todo el programa del concierto: las partituras de Hollywood de Schifrin, las obras premiadas de Schejtman y la sinfonía coescrita por ambos compositores.
El reconocimiento otorga estatus oficial a un proyecto que ya está en marcha: Schejtman – el primer y único coautor sinfónico elegido por Schifrin en toda su carrera – lidera, junto con la familia del difunto compositor, la gira mundial oficial en homenaje al maestro, marcando el primer aniversario de su fallecimiento. El programa revivirá aquel concierto final que ambos compartieron, llevando este repertorio histórico a las principales salas de conciertos de América y Europa.
Fusión de dos mundos
En 2023, Schejtman se convirtió en el ganador mundial del Concurso de Compositores WorldVision en Viena, un concurso ampliamente conocido como “La Copa Mundial de Música Clásica”, creado para encontrar los nuevos Mozarts de nuestra era. Representando a Argentina contra los mejores compositores sinfónicos de 32 países, compuso tres obras originales durante la competencia de dos años, en la que participaron más de 60 instituciones, incluidas Steinway & Sons, Bechstein y la Filarmónica de Nueva York. La noticia llegó a Schifrin en su casa de Beverly Hills.
Lalo Schifrin – el compositor argentino-estadounidense detrás del Misión: Imposible tema, ganador de cinco premios Grammy, seis nominaciones al Oscar y un Oscar Honorífico- tenía entonces 91 años y, en siete décadas componiendo para Dizzy Gillespie, Clint Eastwood y los grandes estudios de Hollywood, nunca había compartido la autoría de una obra sinfónica. “Me conmovió la profundidad emocional de sus composiciones”, dijo el maestro en su última entrevista publicada, “y ese mismo anhelo por mi país me llevó a proponerle componer juntos una obra dedicada a la Argentina”.
Schejtman dejó su vida en Buenos Aires y se mudó a Los Ángeles. “Cuando me disponía a irme, Lalo me dijo: ‘No te preocupes, vente a Los Ángeles, yo una vez estuve en tu misma situación’”, recuerda Schejtman. “En ese momento no entendí completamente lo que quería decir. Más tarde me di cuenta de que estaba hablando de Gillespie…”
A finales de la década de 1950, Dizzy Gillespie –el mentor de Miles Davis– escuchó tocar a Lalo Schifrin en un club de Buenos Aires. “¿Esos arreglos son tuyos?” preguntó. “Sí”, respondió Schifrin. “¿Te gustaría vivir en los Estados Unidos?” Fue la invitación la que cambió su vida.
“La misma invitación, con 60 años de diferencia”, dice Schejtman. “Componíamos seis días a la semana. Yo llegaba al estudio con mis ideas y Lalo tenía listos sus bocetos en papel. Y muchas veces, casi como por arte de magia, la música de uno era la continuación de la del otro. ¡La conexión que logramos fue extraordinaria!”
“Pasamos horas en el estudio hablando de nuestros compositores favoritos: lo que admirábamos de ellos, lo que queríamos llevar adelante. Vimos cada una de sus películas de Hollywood y analizamos sus partituras juntos. Pero Lalo era mucho más que un compositor de cine: era el último eslabón de una cadena que se remonta a los fundadores de la música del siglo XX y la única puerta directa a los grandes secretos de la música, transmitidos de generación en generación”.
Durante seis meses, los dos compositores trabajaron juntos en el estudio de Schifrin: la misma habitación, el mismo piano Bösendorfer donde Misión: Imposible tema y la mayoría de las partituras icónicas del maestro habían sido escritas. Compusieron más de dos horas de música para destilar 40 minutos finales. Schifrin compartió sus partituras escritas a mano, repletas de décadas de anotaciones personales y los mismos libros en francés que había estudiado en el Conservatorio de París con Olivier Messiaen.
El concierto que diseñaron juntos llevaba un nombre que lo captaba todo: “La fusión de dos mundos: Lalo Schifrin + Rod Schejtman”, dos argentinos separados por medio siglo, unidos por su patria, por su devoción al principio de libertad y por un mensaje compartido de esperanza musical.
La noche que Argentina escuchó su sinfonía
La sinfonía se estrenó los días 11 y 12 de abril de 2025 en el Palacio Libertad de Buenos Aires, con la Orquesta Sinfónica Nacional de Argentina dirigida por el maestro suizo Emmanuel Siffert, quien pasó tres meses junto a Schejtman preparando el conjunto de 100 músicos para la obra.
La primera mitad del concierto contó con las partituras cinematográficas y televisivas más emblemáticas de Schifrin interpretadas por una orquesta sinfónica: desde Misión: Imposible – originalmente una serie de CBS en 1966 y más tarde la franquicia cinematográfica de Tom Cruise – hasta el harry el sucio suite compuesta para Clint Eastwood, Bullitt y El niño de Cincinnati con Steve McQueen y el ganador del Globo de Oro manix tema. La segunda mitad se abrió con ‘La Magia Di Vivere’ de Schejtman, una de las obras con las que ganó el Concurso de Compositores WorldVision, continuó con el estreno mundial de la sinfonía coescrita y se cerró con la Misión: Imposible tema principal como bis.
Ambas noches se presentaron a sala llena: más de 2.000 personas asistieron a cada actuación. En el video proyectado ante esa sala repleta, Schifrin habló a la cámara sobre la colaboración: “Esta experiencia de trabajar con Rod Schejtman fue extraordinaria, porque me trajo recuerdos profundamente preciados del tiempo que trabajé con Daniel Barenboim y con Juan Carlos Paz y de todo lo que he hecho musicalmente”. Y luego, la frase que llegó a definir la velada: “Lo que él sacó de mí… lo hizo aún más grande que lo que yo jamás hice”.
Cuando cayó el telón de la segunda función, sucedió algo sin precedentes. A la medianoche del 12 de abril, inmediatamente después del himno nacional, las cadenas de radio y televisión nacionales de Argentina transmitieron los 40 minutos completos de la sinfonía a todo el país, sin cortes, simultáneamente por televisión y radio.
Año de reconocimiento
El impacto de aquella noche no tardó en traspasar fronteras. Desde su estreno, la sinfonía ha sido cubierta por más de 200 publicaciones en 35 países y 15 idiomas, entre ellos Variedad, el guardiánFrancia24, El PaísNoticias AP y Los tiempos de la India – con múltiples medios aclamando a Schejtman como el “heredero artístico” de Schifrin.
Peter Anthony Holder, el locutor canadiense que entrevistó a Schifrin en 1996 durante el estreno de la primera película Misión: Imposible, describió la sinfonía como “la obra más importante de la vida de Lalo Schifrin”. Casi 30 años después, en 2025, Holder entrevistó a Rod Schejtman sobre su colaboración con Schifrin y la pieza se emitió simultáneamente en más de 10 estaciones de radio en Canadá, Estados Unidos y Nueva Zelanda.
El 25 de junio de 2025, la Embajada Británica eligió la sinfonía como pieza central de su gala diplomática en el Teatro Colón, celebrando los 200 años de relaciones entre el Reino Unido y Argentina, un bicentenario que se remonta al tratado de 1825, mediante el cual Gran Bretaña se convirtió en la primera potencia europea en reconocer la independencia argentina. Asistieron ministros del gobierno argentino, miembros del cuerpo diplomático y figuras destacadas del establishment empresarial y cultural del país.
Schejtman interpretó la primera interpretación pública de la sinfonía para piano solo (la obra tal como sonaba cuando él y Schifrin estaban en el estudio, escuchándola mentalmente antes de que la tocara una orquesta) y habló sobre Schifrin y la colaboración entre ellos.
Al día siguiente, 26 de junio, Lalo Schifrin pasó a la eternidad. Discípulo directo de los músicos más influyentes del siglo XX, dejó un último deseo: que su último trabajo recorra el mundo de la mano de Rod Schejtman, el único coautor sinfónico que eligió en toda su carrera.
Embajadores Culturales de Argentina
La Marca País, conferida por la Presidencia Argentina, es una política de Estado creada para posicionar a Argentina en el escenario global resaltando su identidad, su cultura y la calidad de lo que produce. Con este reconocimiento, esta inédita alianza artística trasciende el ámbito estrictamente académico para convertirse en un emblema oficial del talento argentino para la exportación.
“Lo primero que sentí fue un enorme orgullo de que nuestras obras representen a la Argentina en el escenario mundial”, afirmó Schejtman. “E inmediatamente pensé en lo feliz que sería Lalo: como solía decir, habíamos formado una pequeña familia y esta sinfonía significaba mucho para él. Junto con su familia, la llevaremos al mundo y cumpliremos su último deseo”.
Con el respaldo institucional del Ministerio de Asuntos Exteriores, la gira mundial –organizada junto a la familia Schifrin y bajo la dirección artística de Rod Schejtman– trazará una biografía geográfica a través de las principales salas de conciertos de América y Europa.
Este 21 de junio, Lalo Schifrin habría cumplido 94 años. El legendario compositor ya no está entre nosotros, pero la custodia de su testamento musical quedó en manos de Schejtman, a quien la centenaria Sociedad Bach aclamó como “una de las figuras más destacadas del mundo académico contemporáneo en las Américas”. A través de él, el legado de Schifrin seguirá resonando en los escenarios para las generaciones venideras.
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