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“Cualquier cambio le haría perder el equilibrio”… Éric Caravaca, machista corriente en “La esposa de”

En la esposa dedescubierto en el Festival de Angulema, David Roux se inspira en Su nombre anterioruna novela de Hélène Lenoir, que sigue la lenta emancipación de una madre devorada por su familia. La sombra de Claude Chabrol se cierne sobre esta película donde una provinciana interpretada por Mélanie Thierry, sin duda una de las mejores actrices de la actualidad, se libera del yugo de su marido interpretado por Éric Caravaca.

“Su función es producir niños hermosos y garantizar el confort del hogar”, declara David Roux. Quería mostrar su alienación y encontré más efectivo que su marido fuera interpretado por un actor comprensivo que hacía que este bastardo cotidiano fuera aún más odioso. » La dulzura de Éric Caravaca no hace más que hacer aún más insoportable su carácter de notable provinciano, que encierra a su otra mitad en la prisión de una hermosa mansión que debe administrar al mismo tiempo que sus hijos y un suegro caprichoso (Jérôme Deschamps, sorprendente).

Siempre actual

“Este hombre siempre ha tenido este modelo masculino delante”, explica David Roux. Piensa que la relación con su esposa está en el orden de las cosas, que su esposa sólo puede realizarse con lo que constituye la vida de una madre perfecta. » Este hombre lleno de sí mismo, naturalmente, se considera un patriarca que toma todas las decisiones y desprecia suavemente a quienes lo rodean. “Vivo en París desde hace treinta años pero vengo de provincias”, explica Éric Caravaca, “he conocido a muchos hombres como él y estoy convencido de que todavía hay algunos. Los podemos ver caminando por la calle con la actitud de personas seguras de los derechos que les confiere su nacimiento. »

Las relaciones con chicos guapos como Arnaud Valois o Jérémie Renier no sacan realmente a la heroína de la trampa en la que cayó voluntariamente. “Fue inteligente por parte de David Roux, nuestro director, venir a elegirme como antagonista porque es cierto que este lado tóxico no es lo que suelo proyectar en la pantalla”, explica Éric Caravaca.

Una manifestación del patriarcado

La sutileza de la actuación de Eric Caravaca hace aún más sensible la necesidad de libertad de una mujer restringida. “Es producto de su entorno y su lugar es tan cómodo que en realidad no quiere cambiar”, subraya el actor. No tiene motivos para cuestionarse a sí mismo. Cualquier cambio le haría perder equilibrio al despojarle de un papel que considera inmutable. » Sus gafas, sus trajes cómodos y sus declaraciones perentorias hacen de este padre de familia adinerada el emblema de un patriarcado desinhibido, bien vestido con sus mocasines con borlas.

“Es una manifestación insidiosa, tanto más terrible porque no es espectacular, del patriarcado”, declara David Roux. ¡Me parece importante que los hombres encuentren el coraje de reconocerse en el personaje de Eric y que se digan que se parecen mucho a él! »Decididamente feminista sin dar lecciones, la esposa de abre las puertas a esta reflexión con gran delicadeza.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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