Últimas

El clip está muerto, ¡viva el clip! En TikTok o Youtube, cómo los artistas plasman su música en imágenes

Cuando hablamos de él en los medios, muchas veces es para anunciar su fin. Anticuado, debilitado por la desaparición de la televisión musical (QEPD los programas musicales de MTV) y en competencia con la explosión de los formatos cortos, el clip se habría convertido en un vestigio de otra época.

Sin embargo, es difícil hablar de desaparición cuando determinadas imágenes siguen teniendo un impacto duradero. En los últimos meses, varios clips han logrado nuevamente consolidarse como verdaderas propuestas artísticas. Los de Teodora, dirigida por Melchior Leroux, con fuerte dirección artística. O la de Angèle, producida por el colectivo (La) Horde, rodada íntegramente con el iPhone en las calles de Marsella. En un momento en el que TikTok dicta sus ritmos y los presupuestos se ajustan, directores y artistas están redefiniendo los contornos de un formato en plena transformación. Pero en última instancia, ¿el clip realmente ha desaparecido o es nuestra forma de verlo lo que ha cambiado?

Una realidad debilitada: menos presupuesto, más limitaciones, menos visibilidad

Sobre el terreno, la observación es clara: hacer un vídeo musical hoy en día ya no es algo obvio. Para Fred de Poncharra, la transformación es tanto económica como cultural. Ahora todo está segmentado”, observa el director de clips de Damso, Feder y Ofenbach.

“Mucha gente no se da cuenta, pero es una auténtica inversión humana y mental”, explica el director Fragment440, que firmó el vídeo de Beso para Major Minor y Sean. “A menudo no hay mucho presupuesto ni tiempo… o ambas cosas”. »

Mismo análisis de Alex Haze, director, que vio evolucionar el modelo. “Antes, el clip era casi rentable incluso antes de filmarse. Hoy en día, ya no funciona así”. Con la progresiva desaparición de los canales de música y el desplazamiento de las inversiones hacia los formatos cortos, el clip ha perdido su centralidad. Ya no es automático ni esencial. Y, sobre todo, debe existir ahora en un entorno saturado de imágenes. “Hay tanto contenido que el clip tiene que evolucionar”, resume Alex Haze. “Cualquiera puede crear imágenes, incluso con un teléfono. »

Esta accesibilidad transforma profundamente las reglas del juego. El clip se convierte en una opción entre otras. Consecuencia directa: las ambiciones se están reduciendo. “Los proyectos se concentran a menudo en torno a un escenario grande y fuerte”, observa Fragment440… Un escenario diseñado para circular en las redes. En este contexto, el clip ya no se piensa sólo como una obra. Debe atrapar rápidamente, existir rápidamente, anotar rápidamente.

¿Cómo crear clips hoy?

“Nunca habíamos sido tan exitosos. Hace unos años sufrimos un consumo excesivo de imágenes, con muchas imágenes que respondían principalmente a una demanda, a veces en detrimento de la calidad. Terminaba aburriendo a la gente. Hoy en día, necesitamos reavivar el deseo de ver clips en YouTube, despertar la curiosidad, ser originales y, sobre todo, ofrecer algo fuerte para no mezclarnos con la multitud”, analiza Fragment440.

Una necesidad compartida por Alex Haze, para quien el clip ya no puede considerarse un formato aislado. “Hoy en día hay tantos canales de distribución que el clip seguramente evolucionará”, explica. En un entorno donde “cualquier artista puede levantar su teléfono y producir imágenes”, el video musical ya no es un punto de entrada obvio, sino una propuesta entre otras.

Pero esta realidad no impide que ciertos artistas sigan invirtiendo en vídeos musicales, a veces contra la corriente. A pesar de presupuestos más ajustados y un retorno de la inversión menos obvio, todavía optan por convertirlo en un campo de expresión por derecho propio. Proyectos más ambiciosos como el de Tiakola y sus 14 clips del proyecto BDLM. “Era una forma de ofrecer muchas imágenes diferentes en torno al mismo proyecto. El clip ya no es necesariamente un objeto único, puede ser parte de un todo”, explica Alex Haze.

A partir de entonces, su valor ya no reside sólo en su producción, sino en lo que aporta además. A su capacidad de ofrecer una visión. Un punto destacado por Fred de Poncharra, que se niega a reducir el clip a una lógica de performance o de visibilidad. “El vídeo musical trata de confiar en un artista y proponerle una visión”, explica. Y su visión como director da en el blanco. En “Kong” de MHD o “6G” de Booba, la dirección artística va más allá del simple acompañamiento de la canción: imágenes que no sólo ilustran la música, sino que contribuyen a construir algo más grande…

“El vídeo musical da forma a los artistas”: la construcción de un DA para artistas

Para Fred de Poncharra, su papel va mucho más allá del de un simple soporte: “Las imágenes que proporcionarás posicionarán al artista”, explica. Una idea que ilustra en particular a través del clip “Macarena” de Damso. En este proyecto, ciertas elecciones visuales (blanco y negro, ausencia de reproducción, puesta en escena refinada) cambian la percepción del rapero. “Queríamos hacer algo como Alain Delon. Eso lo clasifica en otra parte. La gente lo veía como un OVNI, supuso un verdadero cambio. Después hicimos el vídeo de ‘Mosaic Solitaire’ y lo mismo, él estaba en el papel de un asesino a sueldo”, resume el director. “De ahí nació toda su mitología”.

El clip ya no se contenta con acompañar una pieza: ayuda a establecer una postura, a crear una distancia, a imponer una identidad: “Me gusta el enfoque de servicio, no de promoción, sino más bien del trabajo, del trabajo en su conjunto. »

Una visión compartida por Alex Haze, para quien el clip permite dar coherencia a un universo. Incluso en un paisaje fragmentado, queda un ancla.

En un flujo de imágenes que se ha vuelto continuo, donde todo puede ser producido y distribuido instantáneamente, el clip conserva una función esencial: hacer que un artista exista más allá de su música. Los vídeos musicales “forman parte de la cultura pop. Es importante tener referencias generacionales”, concluye Fredéric de Poncharra.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

Artículos Relacionados

Volver al botón superior