Trump amplía la retórica bélica contra Irán y minimiza los precios del petróleo

En su primer discurso nacional desde el inicio de la guerra, el presidente de Estados Unidos (EE.UU.), Donald Trump, afirmó el miércoles por la noche (1) que las fuerzas militares norteamericanas están “desmantelando sistemáticamente” la capacidad de defensa del régimen iraní y que los objetivos “estratégicos centrales” del conflicto, que comenzó hace 32 días, estarían cerca de alcanzarse.
En el comunicado, que duró unos 20 minutos, Trump ensalzó lo que dijo eran victorias en el campo de batalla y prometió ampliar los ataques al logo en las próximas semanas, sin descartar negociaciones.
“Vamos a atacar con fuerza extrema en las próximas dos o tres semanas. Los vamos a llevar de regreso a la Edad de Piedra, donde pertenecen. Mientras tanto, las negociaciones continúan. El cambio de régimen no era nuestro objetivo, nunca dijimos eso, pero se produjo debido a la muerte de prácticamente todos los líderes originales. Todos murieron”, dijo el estadounidense.
“El nuevo grupo es menos radical y más razonable. Sin embargo, si no hay acuerdo durante este período, hemos definido objetivos estratégicos”.
Estos objetivos, según él, serían las centrales de generación de energía.
“No atacamos el petróleo, aunque sea el objetivo más fácil, porque eso eliminaría cualquier posibilidad de supervivencia o de reconstrucción”, señaló.
En varias ocasiones, sin presentar pruebas claras, Trump exageró su retórica y afirmó haber “destruido y aplastado” fuerzas militares iraníes, como la Armada y la Fuerza Aérea del país persa.
Pese a ello, no supo explicar por qué el Estrecho de Ormuz, paso entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán, por el que circulaban hasta el 20% de las exportaciones de petróleo, sigue controlado y restringido por los iraníes, con fuertes impactos en los precios internacionales de los combustibles.
Al respecto, Trump declaró que EE.UU. no depende del petróleo vendido por esta ruta y dijo que los países que sí dependen deben ser responsables del acceso al canal marítimo.
“Estados Unidos casi no importa petróleo a través del Estrecho de Ormuz, y no lo importará en el futuro. No lo necesitamos. Derrotamos y prácticamente diezmamos a Irán. Están devastados y los países del mundo que reciben petróleo a través del Estrecho de Ormuz necesitan cuidar ese pasaje. Ayudaremos, pero ellos deben tomar la iniciativa en la protección del petróleo del que tanto dependen”, dijo.
Aliados y alto petróleo
Trump agradeció y mencionó los nombres de países aliados en Medio Oriente, como Israel, Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Bahréin. Estos países, que mantienen bases norteamericanas en sus territorios, han sido atacados por Irán en represalia por los ataques de Israel y Estados Unidos.
Respecto al aumento de los precios del petróleo, el presidente estadounidense minimizó el problema, diciendo que se trata de una situación temporal.
“Muchos estadounidenses han estado preocupados por el reciente aumento en el precio de la gasolina aquí en casa. Este aumento a corto plazo es un resultado directo de los locos ataques terroristas del régimen iraní contra petroleros comerciales en países vecinos que no tienen nada que ver con el conflicto. Esta es una prueba más de que nunca se le puede confiar a Irán armas nucleares”, dijo.
Al citar la duración de la guerra para justificar su continuación, Trump la comparó con otros conflictos militares históricos en los que Estados Unidos ha estado involucrado durante el último siglo.
“La participación estadounidense en la Primera Guerra Mundial duró 1 año, 7 meses y 5 días. La Segunda Guerra Mundial duró 3 años, 8 meses y 25 días. La Guerra de Corea duró 3 años, 1 mes y 2 días. La Guerra de Vietnam duró 19 años, 5 meses y 29 días. La Guerra de Irak duró 8 años, 8 meses y 28 días. Hemos estado en esta poderosa y estratégica operación militar durante 32 días. Y este país ha sido devastada, dejando de ser una amenaza relevante. Se trata de una verdadera inversión en el futuro de sus hijos y nietos”, afirmó.
Silencio sobre las protestas
En su discurso, Trump no mencionó los cientos de manifestaciones que congregaron a millones de estadounidenses en las principales ciudades del país, como Nueva York, Dallas, Filadelfia y Washington, durante el último fin de semana.
Los manifestantes, que se manifestaron en decenas de ciudades pequeñas y medianas, critican la implicación del gobierno en la guerra y las acciones policiales destinadas a deportar a los inmigrantes de Estados Unidos.
Es la tercera ola de protestas en los últimos meses y, según la prensa norteamericana, el presidente vive su peor valoración desde el inicio de su segundo mandato, hace poco más de un año, con sólo alrededor de un tercio de aprobación, según encuestas de institutos de investigación de opinión.


