España, Inglaterra, Argentina… ¿Qué derrota sería la peor de tragar para los blues?

De nuestro corresponsal especial en un mundo imaginario,
A la hora de considerar la continuación y el final de la aventura azulgrana en el Mundial, a ser posible el 19 de julio en Nueva York con el trofeo en las manos, nos permitimos imaginar el peor de los tres escenarios que ahora tenemos a nuestra disposición, dado que no nos importa mucho el resultado de una pequeña final en caso de eliminación contra los españoles el martes en Dallas.
Si vis pacem para bellum. Quien quiere la paz se prepara para la guerra. En nuestro caso, quien quiere la victoria se prepara para la derrota. Tres peores escenarios, por tanto: una derrota ante la Roja en semifinales, un nuevo giro argentino en forma de golpe de gracia o la afrenta de una derrota ante la Pérfida Albión. Brrrrrrr, da escalofríos sólo de pensarlo.
Siendo todo una cuestión de punto de vista y sensibilidad, cada uno hará su clasificación personal. Pero después de consultar a los seis jefes pensantes del departamento deportivo de 20 Minutes y reconocer que obviamente no hay un buen escenario de derrota, especialmente contra uno de estos tres equipos, aquí está nuestro resultado en orden descendente.
3. España en el descanso: Es duro pero lo superaremos porque “¡uf, qué gran equipo!” »
Por extraño que parezca, la derrota antes siquiera de poder saborear una tercera final consecutiva del Mundial nos parece lo menos doloroso. Sí, sí, incluso contra una selección como España, a la que, sin embargo, situamos muy arriba en nuestra “escala de rivalidad”, la misma España a la que los Bleus no vencen en competición oficial desde hace veinte años y cuyos medios de comunicación nacionales, en su legendaria importancia, se complacen en hacernos pasar por buenos paletos para después despedirnos.
Pero entre los tres rivales que podrían presentarse ante los ‘bleus’ de aquí al 19 de julio, España quizás merezca el mayor respeto a nivel deportivo, aquel que, como afirmó Lamine Yamal tras la estrecha victoria contra Bélgica, “ofrece el fútbol más bonito” con la selección de Francia. Si el nivel general de los partidos de este Mundial fue finalmente decepcionante++, reconozcamos a España por un nivel de juego que no fue tan malo y un campo que no fue tan fácil como algunos.
Si este equipo español parece impulsado por una enorme confianza (¿exceso de confianza?), nuestros compañeros han aprendido de sus errores y, a diferencia de 2006 cuando anunciaron “mandar a Zidane al retiro”, este año los ‘bleus’ les asustan, les respetan y, increíble pero cierto, se atreven a decirlo abiertamente. ¿Será lo mismo en caso de victoria el martes? Lo sabremos pronto.
Poner a La Roja en “3” no significa que nuestro nivel de talento no será alto, pero perder contra un equipo juguetón con ciertos talentos raros siempre es menos doloroso que contra la vil Inglaterra o la infame Argentina. Y estamos llegando allí.
2. Inglaterra, por la rivalidad histórica más que por la deportiva
Perder en la final es un dolor que no le deseamos ni a nuestros peores enemigos (excepto los argentinos) y, ya sea contra la Pérfida Albión o la Albiceleste, el resultado será terrible pase lo que pase. Pero como hay que elegir el veneno, decidimos, después de un intenso debate, poner a Inglaterra en segunda posición. Ciertamente, esto corre el riesgo de arruinar el comienzo del verano – que habíamos previsto con golpecitos en los pies y sacando el pecho – pero sería peor con los argentinos de los que hablaremos en breve. Si Inglaterra sigue siendo un enemigo que nos encanta odiar (o sobre el que a veces simplemente hacemos bromas amistosas), esto tiene menos que ver con el deporte que con la rivalidad histórica y cultural en su conjunto.
No podemos perdonar a Crécy (1346), Poitiers (1356) o Agincourt (1415), como tampoco podemos perdonar esta infame cocina que se come a las 6 de la tarde, hora en la que NADIE COME en este planeta. Ni siquiera eso olvidaremos a Trafalgar (1805) o Waterloo (1815) que, si hubiera existido el VAR, como este escandaloso gol otorgado al tres leones Frente a Noruega el domingo por la noche, Inglaterra no tendría hoy un lugar (ninguno) y una estación (no demasiado fea) para celebrar estas victorias del lado londinense.
Deportivamente hablando, en cambio, ¿de qué rivalidad estamos hablando? Entre una selección francesa que ha disputado las semifinales del Mundial en su campo del mismo nombre y una Inglaterra que todavía lucha por (re)convertirse en una gran nación futbolística. No olvidemos que si su campeonato es el mejor del mundo es ante todo gracias a su contingente de jugadores extranjeros y recordemos a todos los efectos que el PSG ha hecho de la Premier League su cascabel durante dos temporadas en la Liga de Campeones. A pesar de todo, una derrota contra los ingleses sigue siendo una derrota contra los ingleses… Pero bueno, al menos no es Argentina.
1. ¿Argentina? No, no sobreviviremos a eso…
Argentina, vamos. “El pequeño prefecto de Gianni Infantino”, como se susurra en los círculos autorizados. Hay tanto que decir que no sabemos por dónde empezar. Señalemos ya que si la rivalidad deportiva entre estos dos países es probablemente la mejor del planeta fútbol hoy en día, no se remonta a mucho tiempo atrás. Antes de que los Bleus vencieran a la Albiceleste en unos octavos de final que se hicieron legendarios en 2018, punto de partida de la epopeya rusa de la banda DD, los Bleu y los Bleu Ciel et Blanc rara vez tuvieron que cruzar espadas en el Mundial. Dos veces para ser exactos, en 1930 y 1978, una rareza.
Finalmente hubo que esperar hasta 2022 y esta final cinco estrellas para que naciera algo del orden, ya no de la rivalidad, sino del odio, conviene llamar a las cosas por su nombre. Si los argentinos merecieron plenamente su victoria esa noche, la forma en que algunos, incluidos jugadores y aficionados, se comportaron después de la coronación redujo a la nada la simpatía capital de un país que amamos tanto.
Entre las declaraciones de algunos jugadores después del partido, la celebración de Martínez con el muñeco de Mbappé durante el desfile en Buenos Aires, las recurrentes y nauseabundas alusiones a los orígenes de los jugadores franceses, todo ello unido a los cánticos racistas de algunos aficionados (que todavía se repiten en Estados Unidos este año…), es mucho.
🇦🇷🇫🇷🚨 “QUE VENGAN LOS FRANCESES CON EL DOCUMENTO, QUE JUEGUEN PARA ANGOLA SI LE DAN LOS HUEVOS”: El nuevo temazo de la hinchada argentina, boludeando a los africanos que juegan para Francia. pic.twitter.com/edsQi8KLCK
– Derechazo (@derechazoar) 5 de julio de 2026
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Si la derrota de 2022 quedará como un recuerdo amargo, la belleza del escenario, la dramaturgia de este partido (el hecho de que con Lloris en la portería supiéramos que había terminado antes de empezar), ayudó a que la pastilla se fuera. Este año, después del curso ultraligero de esta Albiceleste, de las decisiones arbitrales muchas veces cuestionables, de este sentimiento cada vez más embarazoso de doble rasero cuando se trata de la pandilla de Messi, resulta demasiado doloroso imaginar las escenas de júbilo y borracheras a la salida del estadio y las celebraciones en la Avenida “Nueve de Julio” de Buenos Aires. No, lo siento, eso es más de lo que nuestros pequeños corazones podrían soportar.
Afortunadamente, ninguno de estos escenarios verá la luz porque, como lo habrás leído aquí primero, el 19 de julio será el Azul de la selección francesa quien estará en la cima del mundo en la ciudad que nunca duerme. Y por lo demás buen verano a todos a pesar de todo, estamos juntos.



