“Un defecto de color no es una contrahistoria”, dice Ana Maria Gonçalves

La literatura producida por autores negros ayuda a explicar la permanencia histórica del racismo en Brasil y cuestiona el significado mismo de la narrativa nacional, dice la escritora Ana Maria Gonçalves. El autor de la reconocida novela. Un defecto de color habló con el de paso por Brasilia este sábado por la tarde (4).
Primera mujer negra inmortalizada en la Academia Brasileña de Letras (ABL), la escritora fue invitada especial a la 6ª edición del encuentro de julio de Mujeres Negras que Escriben en el Distrito Federal, en el marco de la programación del Festival Latinidades.
Ana María dice que Un defecto de color y otras obras contribuyeron a ampliar la comprensión de la sociedad sobre el racismo y a fortalecer debates como el de las políticas de cuotas raciales, cuyas primeras experiencias coinciden con el año de publicación del libro, en 2006.
“Libros como el mío, como los de varios otros escritores negros que han producido en la época contemporánea, ayudan a contar una historia para que el pueblo brasileño entienda por qué las cuotas son necesarias. Siempre supimos por qué eran necesarias, pero durante mucho tiempo estuvo oculta y el racismo era un tema tabú en la sociedad brasileña”, señala el escritor.
Su novela más famosa es una monumental narración de 952 páginas, que cuenta la saga de vida de Kehinde, una mujer negra que, a la edad de ocho años, es secuestrada en el Reino de Dahomey, hoy Benin, y llevada para ser esclavizada en la isla de Itaparica, en Bahía.
Ana Maria Gonçalves durante una entrevista con Agência Brasil en el encuentro del 6 de julio de Mujeres Negras que Escriben – Valter Campanato/
El libro es considerado por la crítica como una de las novelas más importantes de la literatura brasileña contemporánea e inspiró la aclamada trama de samba de la escuela de samba Portela, durante el carnaval de Río de 2024. Según Ana Maria Gonçalves, narrativas como éstas ayudan a comprender la historia del país desde perspectivas históricamente marginadas en la literatura brasileña.
El autor entiende que la novela es una historia que aún no ha terminado, una historia que comenzó en 1930, con la llegada de los primeros africanos a Brasil, y que continúa hasta el día de hoy.
“Me gusta mucho citar esa canción de Rapa: ‘Cada camburão tiene un poco de barco de esclavos’. Seguimos siendo los cuerpos que están siendo perseguidos, que están siendo arrestados, que están siendo asesinados, que se cuentan como números y no como historias”.
Ana Maria Gonçalves también rechaza la etiqueta de contrahistoria para caracterizar la representatividad de obras como la suya en la disputa por un sentido histórico del país.
“Um Defeito de Cor es la historia de Brasil contada a través de los ojos y la experiencia de una mujer negra. No es una versión más, no es un aspecto más, no es un lugar opuesto. Es querer ocupar el mismo lugar que siempre ocupó la historia oficial de Brasil, contada principalmente a través de los ojos de hombres blancos”, destaca.
“Quiero competir por este lugar, no me interesa el margen, no me interesa la contrapropuesta, la contrahistoria. El libro es la historia”.
Ascendencia en ABL
Desde que asumió la presidencia 33 de la ABL, siendo la decimotercera mujer y la primera mujer negra elegida para la academia, Ana Maria Gonçalves insiste en repetir que no llegó sola a este lugar.
“La primera mujer elegida, Raquel de Queirós, fue elegida sólo después de una campaña de Diná Silveira de Queirós. Y mi elección tiene mucho que ver con la candidatura de Conceição Evaristo. Fue en ese momento que la sociedad brasileña miró a la academia y dijo: ‘Oye, ¿no es la Academia Brasileña de Letras? Nos faltan personas que representan el segmento étnico más grande de la sociedad brasileña, que son las mujeres negras. Somos el 27% de la población”, refleja.
Mercado literario
En el Festival Latinidades, Ana María se reunió en un espacio de intercambio con mujeres negras -autoras y lectoras- para pensar juntas el impacto actual de esta red en el mercado literario del país.
“Sin nosotros no se puede hacer nada más”, subraya.
La escritora cita a María Firmina dos Reis, considerada la primera novelista negra de Brasil, autora de Úrsula, obra de 1859. “Desde entonces hasta 2006, fui la octava mujer negra en publicar una novela en Brasil. Todavía es una brecha muy grande. La sociedad nos debe este lugar para publicar y escribir”, añade.
La mayor visibilidad alcanzada por los escritores negros en las últimas dos décadas ha aumentado el interés por las obras de autores negros e impulsado cambios en el mercado editorial, observa Ana Maria Gonçalves.
“Lo que producimos ya no se lee como lo era, durante mucho tiempo, como literatura panfletaria, como de menor calidad. Ya no necesitamos discutir más sobre esto. Tenemos a Jefferson Tenório, Conceição Evaristo, Eliana Alves Cruz, Cidinha da Silva y muchos otros. Y está llegando una generación muy interesante de mujeres negras, que hoy escriben en las afueras de São Paulo. Y ya emergen en otros lugares que ya no son estos centros, como São Paulo y Río de Janeiro”, dijo contextualiza.
“Estamos cambiando el mercado editorial para demostrar que la diversidad también es bienvenida para aquellos que sólo buscan ganancias.”
Autores negros
Creadora del colectivo que promueve escritoras negras en el DF, la periodista Waleska Barbosa medió la conversación con Ana Maria Gonçalves en el Festival Latinidades. Reconoce un avance importante en el mercado editorial, pero señala límites y contradicciones que aún impactan la producción literaria de autores negros.
“Publicar un libro es caro. Y publicar no es sólo una cosa. Hay circulación, distribución, críticas, premios. Cuando examinamos los números, el avance estadístico nunca es tan grande”. Otro desafío es la permanencia de los escritores negros en estos espacios, que aún están marcados por episodios de racismo.
El ejemplo de la escritora negra Lilia Guerra sigue siendo bastante llamativo en este escenario, señala Waleska. Invitada al Festival Literario Internacional de Paraty (Flip), el año pasado, Guerra fue acusada injustamente de robo en el hotel donde se hospedaba en la ciudad de Río de Janeiro.
“Digo que somos víctimas, una Geni Buarquiana en ese sentido. En un momento ella fue escritora, invitada en la Flip, al poco tiempo la acusan de robo, siendo esa misma persona, esa misma escritora. Conceição Evaristo, homenajeada en una importante exposición en São Paulo, también dijo que cuando camina por la Avenida Paulista, sigue siendo objeto del racismo cotidiano”, lamenta.

