¿Son todos los abusadores de menores “incurables”, como dice Darmanin?

Seis denuncias, un procedimiento sancionador y dos informes. A medida que va tomando forma el perfil de Jérôme Barella, acusado del caso Lyhanna, la hipótesis de un agresor en serie adquiere cada vez más profundidad. Si los antecedentes penales de este padre de 41 años están limpios y se presume su inocencia en todos estos casos, las primeras investigaciones han revelado el perfil de un niño delincuente que ha ganado poder.
El primer informe data de 2017: una joven de 17 años lo acusó de violación. En 2022 y luego en 2025, dos niñas de 7 y 10 años también presentaron una denuncia por tales actos. La primera denuncia fue desestimada, la segunda todavía estaba abierta en el momento del asunto Lyhanna. “Al igual que algunos drogadictos o toxicómanos, algunos agresores entran en un sistema de dependencia. Se produce entonces un fenómeno de tolerancia”, populariza la psiquiatra Muriel Salmona. Una comparación que tiene todo para agradar al ministro de Justicia, Gérald Darmanin, que declaró el lunes por la tarde que creía “que los abusadores de menores son incurables”.
El riesgo cero no existe
¿Son los niños delincuentes incurables como afirma el Ministro de Justicia?– Sébastien Salom-Gomis
Observaciones muy claras que dejan en duda al experto psiquiatra Laurent Layet, que llevó a cabo en particular el peritaje de Dominique Pélicott y de algunos de los coacusados. “El término ya no es adecuado. Este término se utiliza para designar el retorno al estado anterior de una enfermedad, como un resfriado. » En psiquiatría, hablamos de “desviación” y “trastorno de organización de la personalidad”. Para el profesional, la pregunta no es, por lo tanto, si podemos curar, sino “tener una acción eficaz sobre estos trastornos y desviaciones”. En otras palabras: “¿son las interacciones legales, psiquiátricas y educativas capaces de cambiar el comportamiento del perpetrador? »
El comportamiento de los niños delincuentes está determinado tanto por “factores estáticos” que nada puede cambiar, como “el número de antecedentes, el sexo o si uno mismo ha sido víctima”, continúa el experto psiquiatra. Y por “factores dinámicos”, como el nivel de integración social, profesional y emocional, el consumo de tóxicos, drogas y alcohol, sobre los que se puede actuar.
Todo el trabajo de los peritos es valorar el nivel de peligrosidad del agresor y su riesgo de reincidir, con “reevaluaciones a los dos, cinco o siete años. Sabiendo que el riesgo cero no existe, ni siquiera para personas sin antecedentes”, advierte el psiquiatra.
“Por lo general empiezan muy jóvenes”
Para Muriel Salmona, “los agresores rara vez tienen una sola víctima. Normalmente empiezan muy jóvenes. » El presidente de la asociación Memoria Traumática y Victimología insiste en la necesidad de intervenir lo antes posible para evitar “una carrera depredadora”.
El que publicó el año pasado. Detener la fábrica de agresores sexuales (Dunod) pide “hacer todo lo posible para identificar a los perpetradores y a las víctimas, particularmente en las escuelas, para interrumpir el ciclo lo antes posible”. Según ella, el 80% de los perpetradores de violencia sexual fueron ellos mismos víctimas en la infancia. Cita en particular el caso de un joven de 20 años, atacado cuando era niño y que habría dejado alrededor de un centenar de víctimas.
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El psiquiatra se muestra relativamente optimista en el tratamiento de jóvenes agresores. “Entonces es más sencillo explicarles su viaje y hacer la transición de un recuerdo traumático, que puede desencadenar los ataques, a una memoria biográfica, en la que hemos integrado los hechos en el pasado”, desarrolla Muriel Salmona. Sin embargo, para ciertos sujetos “que no podemos tratar, debemos proteger a la sociedad y mantenerlos alejados para evitar futuras víctimas al seguir trabajando en un ambiente cerrado”.