Últimas

En la ducha, de paseo, en el metro… ¿Por qué se nos ocurren buenas ideas en momentos inoportunos?

Cuando la mente divaga, abundan las ideas. Habrás notado que a veces tenemos ideas o encontramos la solución a un problema en momentos totalmente incongruentes, como en la ducha, de paseo, mientras hacemos deporte o lavamos los platos. Una experiencia compartida que ha despertado la curiosidad de los investigadores, especialmente en psicología experimental.

Los resultados confirman claramente el fenómeno: “Vemos que situaciones como salir a caminar, ducharse o quedarse dormido son momentos en los que podemos tener ideas muy creativas”, es decir originales y relevantes para un determinado objetivo o problema, explica Thomas Andrillon, neurocientífico responsable de la investigación en el Inserm y en el Brain Institute.

Un estudio publicado en 2015 en el Revista de comportamiento creativo También elabora una lista de lugares u horas donde los 1.114 encuestados declararon haber tenido un flash. Esto incluye la ducha o la naturaleza, pero también la noche, el transporte o el deporte. Una experiencia que Jérôme, de 39 años, vive regularmente: “Dos o tres veces por semana, con la cabeza bajo el pomo, me digo ‘Ah, tengo que enviar un correo electrónico por motivos de trabajo’ o ‘Ah, pero es el cumpleaños de un amigo, tengo que encargar su regalo hoy’. »

El cerebro menos restringido

Si bien estos fenómenos que ocurren por sorpresa son difíciles de estudiar, existen varias hipótesis para explicar estos destellos. “Son situaciones en las que la mente está un poco más libre, en las que no está orientada hacia un objetivo concreto, lo que le permite avanzar hacia otros pensamientos”, explica Thomas Andrillon. Estos momentos, durante los cuales nuestro cerebro está menos constreñido, favorecen la reactivación de los recuerdos, la asociación de ideas y el paso de una a otra y, por tanto, a nuevas ideas.

Los datos muestran que estas actividades cotidianas están “asociadas a la activación de una red bastante específica de áreas cerebrales”, la red de modo predeterminado, precisa el investigador. Conceptualizado como una especie de inactividad en la vigilia, “este modo es muy rico en pensamientos, en ideas”, y no significa que no hagamos nada, sino todo lo contrario.

Momentos de fotograma cada vez más raros

A diferencia de otros momentos que requieren cierta concentración, las actividades durante las cuales se produce este modo predeterminado son generalmente muy automáticas. Lo que “libera un determinado recurso cognitivo para pensar en otra cosa”, según el neurocientífico.

En un artículo publicado en la revista Psicología de la Estética, la Creatividad y las Artes En 2022, los investigadores también han establecido que ducharse o salir a caminar “limitan el pensamiento”. Un elemento esencial para la generación de ideas, que requieren “un equilibrio entre el pensamiento concentrado y lineal (que limita la originalidad) y las asociaciones aleatorias e ilimitadas (que rara vez son útiles)”.

Por lo tanto, estas pausas sin ningún propósito particular están lejos de perderse para el cerebro. Incluso puede ser interesante darle estos momentos de libertad, en un momento en el que cada vez existen menos. “Ya no tenemos esos momentos en los que tenemos que aceptar no hacer nada o buscar en nuestro entorno una fuente de inspiración, ya que tenemos un teléfono en el bolsillo que puede traernos inmediatamente lo que nos interesa en ese momento, y esto a veces es contraproducente”, subraya Thomas Andrillon.

Los mecanismos aún no se comprenden bien

Pero ten cuidado si cuentas con este curioso proceso para resolver todos tus problemas futuros: no es automático. “No porque salgamos a caminar o nos duchemos siempre tendremos ideas brillantes”, así como “podemos tener ideas que no son nada brillantes o que no conducen a nada” en estos momentos, matiza el investigador.

Sobre todo porque ir a ducharse con el objetivo de pensar en un problema puede no tener el efecto deseado. Cuando intentamos resolver un problema, “podemos tener anteojeras o toparnos con el mismo hilo de pensamiento”, ilustra Thomas Andrillon. En estos casos, “pararnos a pensar en la solución a veces puede llevarnos a encontrarla”.

Desde el punto de vista científico, “todavía nos resulta difícil imaginar cómo se producen estos procesos en términos concretos, y en nuestro cerebro suceden muchas cosas de las que no somos conscientes ni conocemos”, admite el neurocientífico. Pero la creatividad “es estudiable” y su ciencia “está bien establecida”. Un trabajo concienzudo que una idea en la ducha nunca podrá igualar…

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

Artículos Relacionados

Volver al botón superior