Inca hace campaña para ampliar ayuda a pacientes vulnerables

INCAvoluntário, el área de acciones sociales del Instituto Nacional del Cáncer (Inca), convoca a donantes a contribuir con el Programa Nutrir, que ayuda a pacientes en situación de vulnerabilidad social a mantener una alimentación saludable.
Inca es referencia nacional en el tratamiento oncológico y, a pesar de que sus cuatro unidades están ubicadas en Río de Janeiro, atiende a pacientes de diferentes regiones del país, a través del Sistema Único de Salud (SUS).
Durante su estancia en el hospital, estos pacientes y sus acompañantes reciben una asistencia integral. Sin embargo, al regresar a casa, muchos no pueden mantener una dieta adecuada ni adquirir los alimentos especiales recomendados, explica la gerente general del INCAvoluntário, Fernanda Vieira.
Es por eso, El Programa Nutrir distribuye a familias vulnerables una tarjeta alimentaria, que puede ser utilizada en mercados, fruterías y otros establecimientos similares, con un valor de R$ 150 mensuales, pagaderos por hasta 15 meses.
“El tratamiento continúa, el paciente continúa viniendo a Inca para consultas, exámenes y seguimiento, y una alimentación adecuada contribuye a mejorar su calidad de vida. Con la tarjeta puede comprar alimentos frescos, como frutas, verduras y verduras que contribuyen a la recuperación de la salud”, explica Fernanda.
Otros pacientes reciben una bolsa de alimentos, con artículos como arroz, frijoles, pasta, avena y leche en polvo. “Es una ayuda que parece sencilla, pero para quien está en tratamiento marca la diferencia. Apoya no sólo al paciente, sino también a la familia y aporta más dignidad a quien ya está pasando por un momento delicado”, añade el director general del INCAvoluntário.
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Sólo en el primer trimestre de este año, el proyecto ya ha beneficiado a 1.758 pacientes adultos y 99 niños. En 2025, las recargas de tarjetas alimentarias sumaron casi R$ 1,4 millones y se entregaron alrededor de 2 mil bolsas de alimentos.
Una de las beneficiadas es Rosana de Oliveira, madre de Rafaela, de 14 años, paciente inca desde hace un año y tres meses. “Con el tratamiento es muy difícil trabajar, por eso quiero dar las gracias a los que ya aportan. Tal vez esa persona ni siquiera sabe cuánto bien está haciendo. Lo recibimos alrededor del día 20 y, como ya no tenemos dinero a estas alturas del mes, pudimos reponer elementos que más se necesitan, como carne, frutas y verduras”, dice Rosana.
Para aumentar el alcance este año, se lanzó la campaña Alimente a Esperança, que acepta donaciones, vía foto o tarjeta de crédito, hasta el 28 de mayo. La información está disponible en el Instagram de INCAvoluntário.
Aunque el INCAvoluntário está vinculado al hospital, las acciones en la zona son realizadas por voluntarios y financiadas íntegramente con donaciones. Además de alimentos, el proyecto también brinda asistencia de transporte y reparte juguetes y regalos en fechas señaladas, como Navidad y el Día de la Madre.
Los voluntarios también realizan actividades en hospitales, como musicoterapia y clown.
