¿La atención rápida es decisiva en el tratamiento del ictus? El Dr. Kalil explica

Nodo Signos vitales CNNMaramelia Miranda, neuróloga vascular de la Unifesp, destacó que el tiempo es un factor determinante en el éxito del tratamiento del ictus, independientemente del tipo: isquémico o hemorrágico. La rapidez de la atención médica está directamente relacionada con la posibilidad de recuperación sin secuelas o con daños minimizados.
“El tiempo es cerebro, al igual que en cardiología, el tiempo es músculo”, explica el especialista. En el caso del ictus isquémico, cuando se ocluye una gran arteria intracraneal, mueren aproximadamente 2 millones de neuronas por minuto, lo que puede determinar si el paciente caminará, hablará o quedará con secuelas permanentes.
El especialista advierte que no se debe esperar en casa a ver si los síntomas desaparecen. “Hay que buscar atención médica inmediatamente”, subraya Miranda. De esta cuestión temporal dependen los tratamientos más eficaces para el ictus, existiendo terapias específicas para cada tipo: en el ictus hemorrágico el control de la presión arterial es fundamental, mientras que en el ictus isquémico se utilizan terapias que restablecen la circulación cerebral.
Gisele Sampaio, investigadora y neuróloga del Hospital Einstein Israelita, explica que, actualmente, con el avance de las técnicas de neuroimagen como la tomografía y la resonancia magnética, es posible tratar a los pacientes en ventanas un poco más tardías. Los medicamentos que disuelven los coágulos funcionan mejor hasta 4 horas y media después del inicio de los síntomas, pero técnicas más avanzadas pueden extender este período en casos específicos. Aún así, Sampaio es tajante: “Eso no significa que podamos perder el tiempo. Para ese paciente concreto, cada minuto cuenta”.
La prevención como mejor estrategia
Los expertos también destacan que la mejor forma de combatir el ictus es mediante la prevención, controlando factores de riesgo como la hipertensión arterial, la diabetes, el tabaquismo, la inactividad física, el colesterol alto y el alcoholismo.
Los estudios indican que un control adecuado de estos factores de riesgo puede prevenir entre el 80% y el 90% de los casos de ictus. Después de un episodio de enfermedad, el equipo médico trabaja para descubrir la causa específica y determinar el tratamiento más adecuado, que puede incluir medicamentos anticoagulantes además del tratamiento de las afecciones subyacentes.


