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Madre e hijo transforman una promesa de vida en un camino de fe hacia Aparecida ‹

Lola y Rian, del grupo Firmes no Caminho, vivieron una historia marcada por el agradecimiento, la superación y la devoción en la peregrinación de Holambra al Santuario Nacional.
Gratitud y fe. Así resume Lola la experiencia de caminar hasta Aparecida junto a su hijo Rian, 25 años después de vivir uno de los momentos más difíciles de su vida.
Integrantes del grupo Firmes no Caminho, de Holambra, madre e hijo participaron de la peregrinación al Santuario Nacional de Nuestra Señora Aparecida. Durante el viaje, el paseo cobró un significado aún más profundo cuando Lola decidió contarle a su hijo, al cuarto día del viaje, la historia de su nacimiento.
Según ella, a Rian le quedaban solo dos meses de vida cuando le diagnosticaron una enfermedad pulmonar grave y necesitaba cuidados intensivos. En medio del miedo y la incertidumbre, Lola dice que se aferró a su fe en Nuestra Señora de Aparecida.
“Siempre he sido devota de Nuestra Señora de Aparecida y nunca dejé de creer que ella intercedía por nosotros. Incluso en los momentos más difíciles mantuve mi fe y mi esperanza”, relató.
Lola recuerda que su hijo estaba en la UCI, rodeado de equipos, cuando vivió una experiencia que marcó su trayectoria.
“Estaba desesperado, llorando y clamando a Dios y a la Virgen por su vida. Fue entonces que apareció en el pasillo una señora, muy tranquila, y me dijo: ‘Tu hijo está bien y pronto irá a su habitación’”, relató.
Poco después, el equipo médico informó que el estado de Rian había mejorado. Para Lola, ese momento representó la confirmación de la gracia.
“Sentí que realmente había sucedido un milagro. En mi corazón tenía la seguridad de que esa señora era Nuestra Señora de Aparecida, trayendo un mensaje de esperanza y tranquilidad”, afirmó.
Veinticinco años después, al escuchar la historia durante el Camino de la Fe, Rian comprendió que la historia de superación trataba sobre la vida misma.
“Fue una mezcla de shock y emoción profunda. Escuchar la historia desde afuera, como si fuera de otra persona, y de repente conectar los puntos y darme cuenta: ‘Este bebé soy yo, este pulmón que ahora respira el aire de la montaña es el mismo que los médicos pensaban que no sobreviviría’, fue abrumador”, relató.
Para él, caminar junto a su madre era una forma de devolverle amor y gratitud.
“Lo que me motivó fue la gratitud. Saber que estoy vivo gracias a un milagro y la fuerza de la fe de mi madre me hizo querer corresponder, de alguna manera, este amor”, declaró.
Llegar al Santuario Nacional fue el punto más emocionante del viaje. Para Lola, estar allí con su hijo fue una muestra de agradecimiento. Para Rian, fue la conclusión de una historia que comenzó mucho antes de la caminata.
“Ver a mi madre allí, en el lugar donde tanto pedía por mi vida, y poder abrazarla con el pecho lleno de aire y el corazón desbordante, fue el momento más memorable de mi vida. Fue la entrega del milagro consumado”, dijo Rian.
Lola deja un mensaje para otras madres que enfrentan momentos de miedo, espera y esperanza.
“Nunca perdamos la fe. María es madre y siempre nos escucha. Ella intercede por nosotros cuando oramos con el corazón y confiamos verdaderamente en su amor”, afirmó.
Al final de la caminata, Lola y Rian no solo celebraron la finalización de un camino de fe. Celebraron una historia de vida, llevando la certeza de que algunos caminos comienzan mucho antes del primer paso.
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Maximiliano Pascual

Maximiliano Pascual es redactor del equipo editorial, enfocado en la cobertura diaria y la elaboración de contenidos informativos. Su estilo se caracteriza por la claridad y el orden en la presentación de los hechos, con especial atención a las fuentes y al contexto necesario para una comprensión completa de cada tema.

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