Vigilancia intercepta espárragos peruanos con plagas en el aeropuerto

El equipo de Vigilancia Agrícola Internacional del Aeropuerto Internacional de Guarulhos (SP), vinculado al Ministerio de Agricultura y Ganadería, interceptó, la semana pasada, un cargamento con alrededor de una tonelada de espárragos importados de Perú, tras identificar una plaga cuarentenaria ausente en Brasil.
La carga estuvo compuesta por 200 cajas del producto. Durante la inspección se detectó la presencia del insecto Prodiplosis longifilaespecie considerada de alto riesgo fitosanitario por su potencial de diseminación y los daños que puede causar a la producción agrícola.
El material fue enviado al laboratorio el 8 de mayo y el jueves pasado se emitió el informe concluyente.
Conocida popularmente como mosca de los botones florales, larva de ojal, mosca del tomate o negrilla, la especie tiene una amplia capacidad de infestación y se considera de difícil control. Según información de Embrapa (Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria), las larvas se desarrollan en el interior de los tejidos vegetales, como botones florales, brotes terminales y frutos jóvenes, provocando deformaciones, aborto de flores y reducción de la productividad.
La plaga puede afectar cultivos de alto valor económico, como tomates, espárragos, cítricos, pimientos, algodón, frijoles, aguacates, alcachofas y cebollas. El insecto se adapta mejor a regiones con clima cálido y alta humedad relativa, y puede dispersarse volando a distancias de hasta 300 metros.
Según estudios de Embrapa Territorial, una posible introducción de Prodiplosis longifila en Brasil podría tener impactos significativos en cadenas productivas estratégicas del agronegocio, además de aumentar los costos de gestión y comprometer los mercados internacionales. Las regiones fronterizas del norte del país se consideran más vulnerables al ingreso inicial de la plaga, mientras que los centros de producción de cítricos y hortalizas podrían sufrir importantes impactos económicos en caso de su propagación.
En países donde la plaga ya está establecida, como Perú y Colombia, se registran severas pérdidas en cultivos agrícolas, especialmente tomate y cítricos, además de la necesidad de intensificar las medidas de control fitosanitario y manejo integrado en los cultivos.



