El sector vitivinícola espera una mayor tributación con un impuesto selectivo

La posible regulación del impuesto selectivo a las bebidas alcohólicas ha dejado en alerta al sector vitivinícola en Brasil. Aún sin definir los tipos, entidades vinculadas al sector estiman que la presión fiscal sobre el vino podría rondar el 55% a partir de 2027.
En un documento elaborado por Consevitis-RS, el sector afirma que la tributación del vino puede considerar dos componentes: una tasa que grava el valor de la operación (ad valorem) y otra tasa específica relacionada con el contenido de alcohol de la bebida (ad rem).
El material destaca que los porcentajes seguirán siendo definidos por el Senado Federal, pero la tarifa deberá estar en la clase intermedia de la lista de bebidas alcohólicas, ya que estará prefijada según el porcentaje de alcohol en las etiquetas.
En opinión del contador y copropietario de la bodega Casa Marques Pereira, Fábio Marques Pereira, la preocupación de las pequeñas bodegas va más allá de la tasa impositiva final.
“La verdadera prueba del capital circulante reside en la mecánica del pago fraccionado y en la rapidez de recuperación de los créditos fiscales”, afirma.
Según él, a diferencia de otros segmentos de la industria, los vinos con mayor valor añadido tienen un ciclo industrial prolongado. Algunas líneas permanecen entre 12 y 24 meses en barricas y cava antes de ser comercializadas. Durante este período, los recursos permanecen inmovilizados mientras la empresa sigue soportando los costos de producción y la falta de capital de trabajo.
“Cualquier retraso o fricción en la liquidación de créditos sobre insumos esenciales como botellas importadas, tapones de corcho natural y maquinaria agrícola puede ahogar la liquidez del pequeño productor antes de que el producto llegue al mercado”, afirma.
El experto también cita los impactos indirectos de la reforma en el enoturismo y en las operaciones hoteleras de las bodegas. Según él, los cambios en las relaciones laborales y posibles aumentos en los costos operativos podrían ejercer aún más presión sobre los márgenes de los pequeños productores.
El impuesto selectivo se aplicará a todos los productores de bebidas alcohólicas, sin embargo entidades vinculadas al vino piden un cambio en la comprensión de la legislación brasileña sobre la bebida.
Consevitis busca reconocer el vino como un producto de valor cultural y regional, por ser expresión de un segmento de la población inmigrante del país, además de estar vinculado a la cadena industrial, enoturística y exportadora de un producto brasileño.
Por el contrario, países vecinos como Argentina y Chile adoptan tratamientos fiscales diferentes para el vino, lo que influye en la competitividad internacional del sector.
Las entidades defienden que el vino reciba un tratamiento fiscal diferenciado, similar al que se observa en algunos países productores, donde la bebida es reconocida como un producto agroalimentario con valor cultural”.



