En vísperas del Plan Safra, la presión de impagos aumenta y el crédito se restringe

Ante la proximidad de una nueva edición del Plan Safra, el 1 de julio, el agronegocio brasileño vuelve a discutir no sólo el volumen de recursos públicos disponibles, sino la capacidad del modelo actual para sostener la financiación del sector en un entorno de mayor default y Márgenes presionados de los productores rurales..
En entrevista con CNN, Eric Emiliano y Bruno Brandi, de la consultora L&K Consulting, valora que PLano Safra sigue siendo un pilar importante de la política agrícola, pero su representación en la financiación total del sector ha ido disminuyendo con los años.
Según ellos, el movimiento no se produce por una reducción absoluta de recursos, sino por la expansión de otras fuentes de crédito que crecieron más rápido que el financiamiento público.
“Al principio, las estructuras de reventa de insumos y de trueque ganaron relevancia, funcionando en la práctica como intermediarios de crédito. Pero este modelo perdió fuerza después de mayores ciclos de default, que comprometieron parte de estas estructuras”, dice Brandi. “El sistema bancario y el mercado financiero comenzaron a asumir un mayor protagonismo”.
En este contexto, instituciones como la Itaú BBA y Bradesco, Banco John Deere ampliaron sus operaciones en el financiamiento de agronegocios, especialmente en la atención a grandes productores y estructuras corporativas del sector.
Hacia cooperativas también ganaron relevancia en este ecosistema, ampliando sus operaciones como estructuras de crédito, insumos y comercialización. Según los ejecutivos, la participación de estas entidades en la economía agrícola habría avanzó del 8% a aproximadamente el 15% del PIB del sector.
Las tasas de morosidad aumentan y cambian el comportamiento crediticio
El aumento de la morosidad se identifica como uno de los principales factores detrás de los cambios en el comportamiento de los agentes financieros. Carteras de crédito en agronegocios habría dejado niveles históricamente cercanos a 3% de retraso mayor a 90 días a niveles que se acercan 15% en los últimos ciclos.
Entre los factores asociados se encuentran la volatilidad de los precios de las materias primas, el aumento del costo de los fertilizantes, la baja cobertura de los seguros agrícolas y los recientes efectos climáticos, además de la deuda acumulada en ciclos anteriores. “Además, muchos productores pidieron grandes cantidades de financiación hace unos tres años, cuando los precios de los cereales estaban en niveles récord, y ahora no pueden pagarlos”, afirma Emiliano.
Crédito más selectivo y mayor exigencia de avales
Con el aumento del riesgo, el sistema financiero comenzó a adoptar una postura más conservadora. Acceso a El crédito se ha vuelto más selectivo.con mayores exigencias de garantías reales y reducción de estructuras basadas en relaciones comerciales o concesiones más flexibles.
Lo que esto provocó en la práctica fue la exclusión de medianos productores. “Las grandes siempre tienen garantías y lograron financiarse. Mientras que las pequeñas y la agricultura familiar tienen el Plan Safra como fuente de recursos”, afirma Emiliano.
El mercado de capitales gana espacio
Como consecuencia de este escenario, avanzaron los instrumentos del mercado de capitales en el financiamiento agrícola, incluidos los FIC y Fiagros.
La expectativa presentada por los ejecutivos es que los incumplimientos en la agroindustria tardarán años en volver a niveles más bajos. “En un escenario base, la normalización sólo podría producirse entre 2029 y 2030, dependiendo de la evolución de los precios de las materias primas, los costos de producción y las condiciones climáticas. Sin un shock positivo relevante, como una fuerte recuperación de los márgenes o una reducción significativa de los costos, el entorno tiende a seguir siendo más restrictivo para el crédito rural en los próximos ciclos.”



