China podría reducir hasta el 25% de las importaciones de soja brasileña hasta 2030

La nueva estrategia de seguridad alimentaria de China podría reducir las importaciones de soja hasta un 25% para 2030 y afectar directamente a la agroindustria brasileña, principal proveedor del grano al mercado chino. La evaluación figura en el informe “El futuro alimentario de China”, publicado por Systemiq en colaboración con la Fundación Gordon y Betty Moore.
Según el estudio, China está acelerando medidas para reducir la dependencia externa de los alimentos y productos agrícolas. La estrategia combina una mayor producción nacional, aumentos de productividad, cambios en la composición de los piensos e inversiones en biotecnología y proteínas alternativas.
En 2024, las importaciones agrícolas chinas sumaron alrededor de 237 mil millones de dólares, lo que consolidó al país como el principal destino global de las materias primas del sector. Actualmente, China representa alrededor del 60% de las importaciones mundiales de soja y mantiene un déficit agrícola de aproximadamente 124.500 millones de dólares.
Brasil es el principal socio. Más del 60% de la soja importada por China proviene de Brasil, además de alrededor del 40% de la carne vacuna que consumen los chinos.
Según las proyecciones del informe, los cambios en curso podrían reducir las importaciones chinas de soja en alrededor de 23,5 millones de toneladas para 2030. El volumen representa aproximadamente el 25% del nivel actual de compras extranjeras del grano.
El estudio destaca que, hoy en día, alrededor del 84% de la soja que se consume en China es importada, lo que pone de relieve el peso de la dependencia externa en el abastecimiento del país.
El impacto potencial afecta principalmente a Brasil, ya que aproximadamente el 71% de las exportaciones brasileñas de soja están destinadas a China. En el caso de la carne vacuna, la dependencia también es alta: alrededor del 54% de las exportaciones brasileñas del producto van al mercado chino.
Además de Brasil, otros grandes exportadores también concentran sus ventas en el país asiático. Según el informe, China absorbe alrededor del 89% de las exportaciones de soja de Argentina y el 53% de las exportaciones estadounidenses del grano.
Para Patricia Ellen, socia-presidenta de Systemiq LATAM, el movimiento exige atención de los países exportadores. “China está aumentando su enfoque en la seguridad alimentaria y buscando reducir las vulnerabilidades en las cadenas de suministro. Este movimiento podría tener impactos importantes en países exportadores como Brasil”, afirmó.
Según el ejecutivo, el escenario no necesariamente apunta a una retracción del agronegocio brasileño, pero refuerza la necesidad de adaptar el sector. “Es un contexto que exige diversificación de mercados, aumento de productividad y mayor atención a los requisitos de sostenibilidad y trazabilidad, que tienden a ganar peso en las relaciones comerciales”, afirmó.
Para 2040, las proteínas alternativas podrían alcanzar una participación de entre el 14% y el 16% en los segmentos de carne vacuna y mariscos en China. Para 2050, estas fuentes podrían representar entre el 35% y el 55% del consumo total de proteínas en el país, señala el informe.
En este escenario, China podría incluso convertirse en un exportador neto (vende más de lo que compra) en algunas categorías de proteína animal, cambiando el equilibrio global del mercado de alimentos.



