IA en América Latina: ¿qué se necesita para que la región se convierta en líder global?

América Latina ya ocupa un lugar destacado en el mapa tecnológico global, pero aún enfrenta el desafío de transformar los talentos individuales en liderazgo internacional.
El análisis es de Nayat Sánchez-Pi, especialista en IA (Inteligencia Artificial), quien sostiene que la región necesita un cambio de paradigma: pasar de la cultura del trabajo científico aislado a una estructura institucional organizada y de largo plazo.
El especialista, quien actualmente es director de Inria Chile, participó recientemente de un evento sobre el futuro de la ciencia promovido por el Hospital Albert Einstein.
Desafíos en la región
“Me atrevo a decir que América Latina, comparada con otras regiones, está en el mapa. Lo único es que no es líder, pero sí que hay mucho talento aquí”, afirma Sánchez-Pi.
Según el experto, el mayor obstáculo para la producción científica regional radica en la dificultad de retener a estos profesionales y la falta de una visión que vaya más allá de la inversión específica en investigación.
La paradoja del trabajo individual
Si bien la IA tiene el poder de acelerar las carreras de los científicos tanto individual como colectivamente, la región enfrenta lo que los expertos llaman la “paradoja de la soledad”. Actualmente, existe una masa de investigadores que trabajan de forma dispersa en temas populares, con poca colaboración.
En América Latina, el aumento de la IA corre el riesgo de acentuar un patrón ya existente de trabajo individualizado. “Desde una perspectiva metodológica, lo que realmente podría poner a la región en el mapa no es este trabajo individual, sino las instituciones de investigación y una postura más organizativa, desarrollando estándares que permitan un efecto colectivo positivo”, explica el experto.
La IA como infraestructura científica
Para Nayat Sánchez-Pi, el debate en los países latinoamericanos ya ha superado la duda sobre la necesidad de adoptar la inteligencia artificial, centrándose ahora en cómo utilizarla estratégicamente.
El experto propone que la tecnología ya no sea vista solo como un nicho de la informática, sino tratada como una infraestructura básica y transversal, que funcione como una base capaz de impulsar áreas críticas como la salud, la biología y el monitoreo del clima.
Esta visión estratégica se sustenta en pilares fundamentales, comenzando por la necesidad de una perspectiva de largo plazo, con el fortalecimiento de instituciones que asuman un rol coordinador para superar las inversiones fragmentadas.
“La democratización del acceso a la tecnología se vuelve fundamental para evitar la creación de islas de innovación, asegurando que los avances no se limiten y lleguen a diferentes sectores de la sociedad”, explica
Al centrarse en la IA como acelerador, la herramienta se vuelve transversal, sirviendo de apoyo a científicos de diferentes disciplinas para lograr resultados más rápidos y precisos. “Este enfoque de infraestructura debe ser priorizado y organizado por las instituciones públicas, siendo un paso necesario para transformar la producción científica regional en impacto social y económico concreto”, destaca Sánchez-Pi.
Contexto: activos únicos y soberanía
La integración de esta visión con los activos naturales de la región –como la biodiversidad brasileña y la infraestructura astronómica chilena– es lo que permitirá su propia agenda.
El objetivo es evitar simplemente replicar modelos del Norte Global, que a menudo ignoran la diversidad genética y los contextos socioeconómicos de los latinos.
Decisión estratégica
Para el experto, la transición hacia una ciencia más colaborativa organizada por instituciones públicas se ve como la única manera de que América Latina deje de ser sólo un exportador de talento y pase a dictar las reglas de su propio desarrollo tecnológico. “Esta decisión es absolutamente nuestra”, concluye Nayat, reforzando que el futuro de la salud y la ciencia regional depende de quién diseña estas herramientas y bajo qué circunstancias sucede.



