Análisis: Artemis II acelera la nueva carrera tecnológica global

La misión Artemis II, liderada por la NASA, representa no sólo un hito en la exploración espacial, sino también el inicio de una nueva carrera tecnológica global con importantes impactos económicos para varios sectores. El análisis es de Pedro Côrtes, al CNN nuevo día.
A diferencia del Programa Apolo, que sólo pretendía llegar a la Luna, el Programa Artemis II pretende establecer una presencia permanente en el satélite natural de la Tierra, con la construcción de una base lunar. El Programa Apolo, a pesar de tener ambiciones menores en comparación con Artemis II, resultó en importantes avances tecnológicos, especialmente en el desarrollo de la microelectrónica.
“El principal, a mi entender, fue el desarrollo de la microelectrónica, de los chips, que utilizamos hoy en las computadoras”, afirmó Côrtes: “El programa Apollo necesitaba una computadora a bordo, entonces, esta miniaturización comenzó con el programa Apollo y, a principios de los años 70, tuvimos el desarrollo de las minicomputadoras y luego de las microcomputadoras que se difundieron en la sociedad”.
Retos tecnológicos y soluciones innovadoras
El Programa Artemis enfrenta desafíos aún mayores, que requieren soluciones tecnológicas avanzadas. Uno de los principales desafíos es el desarrollo de fuentes de energía alternativas, ya que la futura base lunar necesitará autonomía durante los períodos de la noche lunar, cuando no hay luz solar disponible para alimentar los paneles solares. Además, la misión exige avances en telecomunicaciones para transmitir grandes volúmenes de datos, sistemas de automatización y aplicaciones de inteligencia artificial para gestionar procedimientos complejos de misión.
El impacto económico del programa se extiende a varios sectores, incluido el agronegocio. La base lunar necesitará tener cierta autonomía en la producción de alimentos, lo que requiere el desarrollo de técnicas agrícolas adaptadas al suelo lunar, que no contiene materia orgánica. “El suelo lunar es muy diferente de los suelos terrestres porque no tiene materia orgánica en absoluto, lo que dificulta la absorción de nutrientes y la fijación de nitrógeno”, explicó Côrtes. Las soluciones desarrolladas para este desafío pueden traer beneficios a la agricultura terrestre, incluida la agroindustria brasileña.
La minería es otro sector que debería beneficiarse de los avances tecnológicos del Programa Artemis. La misión prevé el uso de suelo y rocas lunares para la producción local de elementos necesarios para el mantenimiento de la base, lo que requerirá el desarrollo de procesos mineros automatizados. Estas tecnologías podrían adaptarse para su uso en la industria minera terrestre, haciéndola más eficiente y sostenible.
Al igual que ocurrió en el Programa Apolo, el desarrollo tecnológico de Artemis involucra una extensa red de empresas privadas contratadas por la NASA, lo que facilita la difusión de conocimientos e innovaciones a diferentes sectores de la economía. “Quienes desarrollan esta nave espacial, todos estos artefactos que se están utilizando, son empresas privadas contratadas por la NASA, entonces esto termina difundiéndose dentro de una cadena de producción muy grande”, concluyó Pedro Côrtes.



