Expertos: el decreto sobre las grandes tecnológicas abre un resquicio para la censura en las redes

El debate sobre la libertad de expresión y el control de las redes sociales ha vuelto a cobrar protagonismo con la repercusión de un decreto publicado por el gobierno que cambió las reglas para responsabilizar a las plataformas digitales.
La medida fue promulgada sin pasar por el Congreso Nacional y puso en alerta a las grandes tecnológicas, sobre todo porque estará vigente durante las próximas elecciones generales.
Para Palácio do Planalto, las medidas tienen como objetivo combatir los delitos digitales. Sin embargo, expertos en derecho digital advierten que el texto contiene conceptos vagos que abren espacios para la censura.
Qué cambia con el decreto
Entre los puntos más controvertidos está la creación del llamado deber de diligencia, que obliga a las plataformas a adoptar mecanismos más estrictos para impedir la circulación de contenidos vinculados a delitos graves, como el terrorismo y la explotación sexual de niños.
El texto también prevé medidas preventivas por parte de las grandes tecnológicas, la rápida eliminación de contenidos (en algunos casos en dos horas) y el riesgo de que las empresas sean consideradas responsables.
El decreto también introduce el concepto de fallo sistémico.
Las big tech pueden ser sancionadas si el regulador entiende que hubo omisión en la moderación, retraso en la eliminación de publicaciones irregulares o falta de control sobre lo que circula en las redes.
Las posibles consecuencias incluyen multas y otras sanciones administrativas.
Críticas y riesgos de la autocensura
Para los críticos, el punto más sensible del decreto es la amplitud de las nuevas normas y el margen de interpretación que se deja al regulador.
El temor es que, para evitar el castigo, las grandes tecnológicas comiencen a eliminar el contenido excesivo, como medida de precaución, una especie de autocensura.
“Cada norma que trata sobre la responsabilidad de las aplicaciones de Internet que alojan contenidos de los usuarios es una norma que necesita ser muy bien debatida a la luz de la libertad de expresión”, afirmó el jurista Luiz Fernando Prado.
Prado también destacó que el hecho de que la norma haya sido creada a través del Ejecutivo plantea interrogantes sobre la legalidad del proceso.
“Hasta ahora no ha habido una mayoría democrática para aprobar una ley de modificación tan sensible en el marco civil de Internet”, afirmó.
Según el jurista, el Marco Civil da Internet fue durante mucho tiempo una legislación modelo en Brasil, precisamente por el proceso participativo con el que fue construido.
“Un decreto del Ejecutivo no permite toda esta participación democrática”, añadió.
El gobierno rechaza la acusación de censura
El gobierno rechaza el término censura.
João Brant, secretario de Políticas Digitales, afirmó que la ANPD (Agencia Nacional de Protección de Datos) no podrá ordenar la eliminación de ningún contenido específico, sino sólo monitorear el comportamiento general de las Big Tech.
“En ningún momento la ANPD podrá notificar sobre ningún contenido de manera individual”, afirmó.
Según el gobierno, el decreto tampoco crea nuevas sanciones, ya que las sanciones ya están previstas en el marco civil de Internet.
La oposición y el sector digital se movilizan
La oposición no estaba convencida. Los diputados ya presentaron más de 20 proyectos para revocar el decreto en el Congreso.
Las plataformas, por ahora, no han cerrado su postura, pero no descartan llevar el asunto a los tribunales.
En una carta abierta, la Asociación Latinoamericana de Internet, la Cámara Brasileña de Economía Digital y el Consejo Digital de Brasil expresaron preocupación por la emisión de los decretos.
Según el documento, los cambios no pasaron por el proceso habitual de consideración en el Congreso antes de ser decretados por el Ejecutivo.
Las entidades apelan al Congreso Nacional “para que elabore legislación capaz de subsanar las deficiencias del actual régimen en materia de protección de los derechos fundamentales”.
También hay una preocupación adicional: el seguimiento de las nuevas normas será responsabilidad de la ANPD, organismo vinculado al Ministerio de Justicia.
Para los expertos, colocar un organismo dentro de la estructura del Ejecutivo para monitorear la moderación del contenido de la red es, en sí mismo, un riesgo, especialmente teniendo en cuenta que las reglas estarán vigentes durante las elecciones de octubre.
El abogado electoral Alberto Rollo comentó, sin embargo, que cualquier decisión que desequilibre la disputa electoral puede ser impugnada en el Tribunal Electoral o por el Ministerio Público.



