Los centros comerciales confían en la experiencia y la tecnología para atraer consumidores

La transformación del comercio minorista ha llevado a los centros comerciales a repensar su papel en las rutinas de los consumidores. Más que simples centros comerciales, los proyectos buscan consolidarse como espacios de convivencia, entretenimiento y servicios, apoyados en el uso cada vez mayor de la tecnología y la inteligencia de datos.
Ésta fue una de las principales conclusiones de la primera jornada del 19º Congreso Internacional de Centros Comerciales, realizado por Abrasce (Asociación Brasileña de Centros Comerciales), en São Paulo.
Según los debates presentados en el evento, la lógica tradicional basada únicamente en la ocupación de espacios comerciales tiende a perder fuerza ante un consumidor cada vez más conectado y con múltiples opciones de compra.
En este escenario, cobra mayor relevancia la capacidad de las empresas de ofrecer experiencias capaces de justificar el viaje al espacio físico y fomentar una estadía más prolongada.
El cambio pasa también por una nueva visión del propio activo inmobiliario. Para los expertos presentes en el evento, los centros comerciales tienen el potencial de actuar como plataformas de audiencia, reuniendo experiencias de marca, eventos, entretenimiento y contenido que amplían las relaciones con el público y generan visitas repetidas.
Esta dinámica abre espacio a nuevas fuentes de ingresos, como medios, patrocinios y operaciones temporales, complementando el modelo tradicional basado en el alquiler de tiendas.
Otro tema recurrente fue el uso estratégico de los datos. Aunque reciben millones de consumidores cada mes, las empresas todavía tienen espacio para profundizar el conocimiento sobre hábitos, preferencias y recorridos de los consumidores.
Según los participantes, el desafío es construir relaciones de confianza que fomenten el intercambio de información a cambio de beneficios percibidos por el público.
La tecnología aparece como una de las principales herramientas para acelerar esta evolución. Las soluciones basadas en inteligencia artificial, sensores y análisis de flujo ahora nos permiten comprender mejor el comportamiento de los visitantes, optimizar las operaciones y respaldar las decisiones comerciales.
Al mismo tiempo, los expertos destacaron que la tecnología debe funcionar como un facilitador de la experiencia, y no como un sustituto de la interacción humana.
También se destacó el avance de la integración entre entornos físicos y digitales como un factor decisivo para el futuro del sector. El proceso de compra comienza cada vez más en plataformas digitales y se extiende a las tiendas físicas.
En este contexto, los consumidores que se mueven entre diferentes canales suelen tener una mayor frecuencia de compra y un ticket promedio mayor, reforzando la importancia de las estrategias omnicanal.
Además del comercio minorista, está creciendo la relevancia de los servicios, la gastronomía y el entretenimiento dentro de las empresas.
En muchas ciudades, especialmente en las grandes regiones urbanas, los centros comerciales también han comenzado a desempeñar un papel de convivencia social, ofreciendo entornos considerados seguros y preparados para el ocio, la cultura y el encuentro.
Para los participantes del congreso, el futuro de los centros comerciales estará menos asociado con la cantidad de tiendas y más con la capacidad de crear conexiones relevantes con los consumidores.
En un entorno marcado por la digitalización y el cambio de hábitos de consumo, la competitividad del sector dependerá de la combinación de experiencia, tecnología, datos e integración con la vida urbana.



